Desde el primero de enero, nueve países –Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajastán, Malasia, Tailandia, Uganda y Uzbequistán– se convirtieron en socios del grupo BRICS. Este es el paso antes de una afiliación plena. Otros cuatro países –Argelia, Nigeria, Vietnam y Turquía– fueron invitados a hacer lo mismo.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
La condición de socio incluye la participación en acuerdos económicos y de cooperación en proyectos específicos de interés común y también la posibilidad de ser invitados a las reuniones cumbre, pero sin derecho a voto.
Los nuevos socios se juntan a los cinco países fundadores –Brasil, Rusia, India, China y África del Sur – y a otros cuatro con membresía plena desde 2024, Egipto, Etiopía, Irán y Emiratos Árabes Unidos. Mientras escribimos, Indonesia dejó de ser socio y es ahora miembro pleno.
Este año, la presidencia rotativa del grupo está en manos de Brasil, quien tiene la prioridad de trabajar en la creación de nuevos sistemas de pagos y regulaciones internacionales. Los BRICS ya trabajan desde hace algún tiempo en un sistema alternativo al conocido sistema SWIFT, para seguir operando en caso de sanciones impuestas por los EUA y otros países occidentales.
No se trata de abandonar o desafiar completamente al sistema del dólar, sino de garantizar la posibilidad de involucrarse en transacciones financieras y comerciales internacionales, en caso de que alguno sea excluido del sistema dominante.
La presidencia brasileña buscará que el Sur Global tenga un mayor y más incisivo rol en la gobernanza global. Se establecieron cinco prioridades: promover el comercio mediante una nueva plataforma de pagos: regular la Inteligencia Artificial; abordar las variaciones climáticas; fortalecer la cooperación en salud; y promover el desarrollo institucional interno en el BRICS.

Brasil acaba de terminar su presidencia del G-20
Durante la cual dio gran énfasis a la superación de la pobreza y al desarrollo, temas que, obviamente, pretende continuar promoviendo en la presidencia de los BRICS. La cumbre de 2025 está señalada para julio próximo.
Con la inclusión de los nuevos socios, los BRICS representan 41.4% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial calculado en paridad de compra (PPC), 37% del comercio mundial y 40% de la producción mundial de petróleo. El grupo representa aproximadamente 4 mil millones de habitantes, es decir, casi la mitad de la población del planeta, en un territorio de 40 millones de kilómetros cuadrados. Indonesia, el miembro más nuevo, es la cuarta nación más poblada, después de India, China y Estados Unidos.
En comparación, el G-7 representa hoy solamente el 29.08% del PIB PPC mundial, una fuerte caída en relación a los 52% registrados en 1990.
En octubre de 2024, China era responsable del 19% del PIB PPC global, muy por encima del 15% de EUA. En el sector industrial esto se acentúa más: China detenta el 35% de la producción industrial global, casi tres veces la de Estados Unidos. De hecho, del PIB estadounidense, solamente el 10% pertenece a la industria, mientras que el 21% va por cuenta de las finanzas, seguros e inmuebles, el llamado sector FIRE es del 18% y viene de los servicios de salud.
Vale la pena recordar que los miembros y socios de los BRIC son líderes mundiales en la producción de materias primas esenciales, contamos cereales, carne, petróleo crudo, gas natural y minerales estratégicos, entre otro fierro, cobre y níquel, y las llamadas tierras raras. China encabeza la transición global hacia las energías renovables, construyendo el doble de capacidad de energía solar y eólica con respecto al resto combinado del mundo.
Estos datos demuestran que los BRICS se volvieron una de las organizaciones manufactureras más importantes del planeta. Estamos convencidos, sin temor a errar, que si esos países fueron capaces de coordinarse y operar juntos, podrían realmente contribuir para cambiar al mundo.
Además de ciertas declaraciones sobre tarifas y “declaraciones de guerra” contra aquellos que ya no quieren usar el dólar, la presidencia de Donald Trump no puede dejar de ser pragmática y reconocer la realidad descrita, que pensamos es objetiva. Probablemente, quedaremos sorprendidos con sus decisiones y políticas.
El problema preocupante para nosotros es tener una Europa desorganizada, confundida e impotente en el escenario internacional.
*MSIa Informa

