Beijing, la capital de China, hogar de 21,7 millones de residentes, se ahoga. Ello, luego de que la tormenta de arena más grande en casi diez años, azotó la urbe asiática y transformó el cielo en un apocalíptico color naranja.
Videos e imágenes de dicha urbe, muestran rascacielos y automóviles envueltos en una espesa neblina.
Los índices de calidad del aire resultan peligrosos, por lo que las autoridades aconsejan a los residentes que permanezcan en sus hogares.
Empero, la gente ha salido a trabajar, caminar o andar en bicicleta, pese a los vientos arenosos y a la poca visibilidad.
Según el Índice Mundial de Calidad del Aire, Beijing presenta elevados niveles de infición atmosférica. y con la tormenta de arena, la calidad del aire en dicha urbe se encuentra en índice realmente peligrosos.

