Javier Esteinou Madrid*
La iniciativa de tratar de delimitar la verdad y la mentira en una sociedad moderna siempre será un ejercicio necesario y loable para mantener la formación de una opinión pública sana que colabore a tener una convivencia social más equilibrada y responsable. Por consiguiente, las fake news deben combatirse en todas los gobiernos, ideologías, ámbitos, creencias y no solo en la esfera del periodismo o de la comunicación.
Hoy, México vive una batalla informativa de alta intensidad protagonizada por dos grandes polos que se enfrentan cotidianamente a través de diversas modalidades comunicativas: por una parte, la intervención del nuevo gobierno que pretende instaurar el proyecto de la Cuarta Transformación histórica, y por otra parte, los embates comunicativos de los sectores opositores que critican los errores y excesos de la nueva administración morenista. En medio de esta batalla quedamos los ciudadanos observando esta titánica lucha cotidiana entre ambos extremos que, cada vez más, aumenta de magnitud, sufriendo las consecuencias de la desorientación informativa que produce odios, desconfianza, ignorancia, fanatismos, cegueras, persecuciones e incomunicación social.
¿Quién es quién en las mentiras?
Frente a este contexto de comunicación bélica el régimen de la “Restauración Nacional” argumentó que era indispensable combatir las falsas informaciones que se transmiten contra su proyecto de cambio del país y creo el 30 de junio de 2021 dentro del espacio de la Conferencia Matutina el segmento denominado Quién es Quién en las Mentiras. Según el objetivo de dicha estrategia comunicativa se buscaría que fuera “una plaza pública en la que se discutirá libremente sobre la información que publican a diario los medios de comunicación. Ante el uso doloso y negligente de la información, la respuesta del gobierno de la República de ninguna manera será perseguir ni censurar a periodistas y medios; por el contrario, se trataría de informar con la verdad para que el pueblo de México pueda ejercer su derecho al acceso a la información que le permita formar un criterio con certidumbres”.
Sin embargo, teniendo el régimen de la Cuarta Transformación la gran oportunidad para demostrar que verdaderamente este proyecto comunicativo era distinto de los procesos de información de los gobiernos anteriores ofreciendo datos, informaciones, testimonios, hechos, cifras, documentos, etc. para desmentir documentadamente las posibles calumnias, embustes, deformaciones, manipulaciones que propalan la prensa y otros medios de difusión opositores; optó por no recurrir a elevar el debate político al nivel de la deliberación analítica y lo rebajó utilizando las reglas espectaculares de la propaganda amarillista para enfrentar tal situación con la creación del show político ¿Quién es Quién en las Mentiras?. Empobreció más el debate público colocándolo bajo las reglas adrenalínicas de la dinámica televisiva sensacionalista con objeto de intentar capturar más atención de los públicos con el método de excitar sensaciones y emociones y no de desarrollar a fondo la razón argumentada y polemizada.
El presidente y los funcionarios públicos tienen todo el derecho de defenderse de las informaciones erróneas que se transmiten con aclaraciones, precisiones o explicaciones pero no tiene derecho a promover el linchamiento social de los periodistas que le son incomodos, pues pasamos de una sociedad que votó en 2018 por la instauración de la libertad y la democracia, a una país autoritario de un solo hombre.
Las contradicciones
De esta forma, se instrumentó dentro de la Conferencia Matutina presidencial una herramienta espectacular del clásico modelo de comunicación política populista que no sólo sirvió para defenderse ante las críticas realizadas por los medios de comunicación privados sobre el funcionamiento de la gobernabilidad de la Cuarta Transformación; sino también fue un área comunicativa atravesada por diversas contradicciones. Dentro del conjunto de antagonismos destacaron de manera complementaria las trece siguientes: el “tribunal mediático”, los mentirosos son otros, los nuevos enemigos del régimen, desbordamiento de los límites presidenciales, el “santuario moral”, juez y parte, nueva arma ideológica, resucitar al “ogro filantrópico”, el “circo romano” y la vulneración del periodismo.
1- El “tribunal mediático”. Una primera contradicción, emergió cuando desde el principio de su gobierno el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró de manera muy acertada que “la prensa debía regularse con la prensa”, es decir, un comentario crítico sobre algún aspecto del régimen no debía contrarrestarse a través de acciones represivas, censuradoras o punitivas del Estado, sino mediante la difusión proporcional de otra información impresa o audiovisual que libremente debatiera y corrigiera tales planteamientos, tesis o concepciones críticas con puntos de vista opuestos.
Sin embargo, lo sorprendente ahora es que ya no solo estamos ante el periodo de enjuiciamiento de los cinco expresidentes de México, sino también nos encontramos ante el hecho que la prensa ya no se regulará a través de la prensa, sino vía un tribunal mediático en el que semanalmente en la Conferencia Matutina se definirá públicamente quién es el comunicador ético y quien el mentiroso, quien el honesto y quien el falaz, quién apoya al gobierno y quién lo denostó. De esta manera, la veracidad de los contenidos de los medios de comunicación será determinada por una “fiscalía de la verdad” desde la presidencia de la República y no en base a la discusión en el terreno de la opinión pública.
2.- Los mentirosos son otros. Otra segunda contradicción, se configuró cuando en el escenario del combate a las fake news en México el gobierno solo colocó como causante de la transmisión de falsedades a los medios de comunicación, especialmente privados, y evadió reconocer que el mismo Estado es autor de una gran cantidad de mentiras que se difunden recurrentemente a la población para intentar legitimarse. Es insostenible que el proyecto de embate a la infodemia únicamente incluya parcialmente a un sector de la sociedad y perdone a otro como generador de deformaciones de la realidad, pues de origen se convierte en un análisis viciado que no produce equilibrios analíticos, sino genera desequilibrios propagandistas que abonan en la construcción de autoritarismos y no de una sociedad mejor informada para actuar de manera más sana.
Lo más paradójico de esta iniciativa fue que en la primera presentación de ¿Quién es Quién en las Mentiras? se cometieron imprecisiones equivalentes a falsedades que era lo que se quería combatir. Por ejemplo, se acusó a la revista norteamericana Forbes Mexico por difundir una nota sobre el espionaje practicado contra los periodistas mexicanos durante el gobierno de la Cuarta Transformación, cuando en realidad dicha información correspondía a una versión periodística del 19 de junio de 2017 (cuatro años antes) cuando este órgano reprobó el supuesto espionaje que ejerció la administración del gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto contra los medios críticos y AMLO todavía no era presidente. Ante dicha deformación posteriormente el gobierno morenista tuvo que pedir disculpa pública el 8 de junio de 2021 por la difusión de tal fake news en el espacio ¿Quién es Quién en las Mentiras?
3.- Los nuevos enemigos del régimen. Una tercera contradicción, actuó cuando el gobierno de la “Nueva Esperanza” se autocalificó como democrático y respetuoso de la disidencia; y sin embargo, este proceso semanal contribuyó a subrayar y exhibir públicamente a quienes son los adversarios del régimen para “marcarlos socialmente”, sin que se discutan o se aclaren sus diagnósticos o posicionamientos, sino únicamente se descartan o anulan. Es decir, dicha operación comunicativa gubernamental fue más una arma política de la tecno-artillería para defenderse en la guerra informativa y no un aliciente para incrementar la tolerancia, la inclusión y la deliberación plural en la República.
Por ejemplo, en la Conferencia Mañanera se les calificó a los comunicadores críticos como mafiosos, tendenciosos, corruptos, convencionales, neoporfiristas, “mafia del poder”, conservadores, neoliberales, traidores, mentirosos, machistas, hipócritas, mal llamados líderes de opinión, fantoches, “pasquín inmundo”, “doble cara”, prensa fifí, simuladores, etc. y no se respetó su derecho a la interpretación de los hechos. Incluso se llegó al exceso de crear la figura del “Pinocho de la Semana” para ridiculizar al máximo a alguna figura contestaria del periodismo mexicano.
Con esta práctica político-ideológica, la narrativa de la Cuarta Transformación creó un cadalso popular donde los principales enemigos del nuevo régimen y de la democracia en el país ya no serían los carteles del narcotráfico, los acaparadores de medicamentos, los evasores fiscales, el crimen organizado, los organismos corruptos, las células de secuestradores, los violadores de los derechos humanos, etc.; sino que ahora los adversarios son los periodistas y los comunicadores rebeldes al régimen de la izquierda morenista. En lugar de atacar las causas de los problemas nacionales que son revelados por los periodistas, el gobierno castigó a los comunicadores que los denunciaron, esto es, sacrificó a los mensajeros
4.- Desbordamiento de los límites presidenciales. Otra cuarta contradicción de la inauguración de ¿Quién es Quién en las Mentiras?, se reflejó mediante la confusión o el voluntarismo existente en el Poder Ejecutivo sobre los límites de lo que le corresponde realizar a la presidencia de la República y lo que es propio de los medios de comunicación, pues al intervenir inquisitorialmente sobre la orientación del periodismo crítico, evitó que el debate de los actores políticos se reacomodara naturalmente por sí mismo en el espacio de la opinión pública, impidiendo que las audiencias realizaran por sí mismas su trabajo de auto evaluación de la múltiple oferta informativa. Con ello, se invadieron las atribuciones que le corresponden a la dinámica libre de la comunicación colectiva plural de una sociedad moderna que es observar analíticamente el funcionamiento del Estado para notificarlo a la sociedad y no crear un clima de obscurantismo medieval.
Al gobierno no le corresponde ser el tutor del periodismo, ni dictar cátedra sobre el mismo, ni certificar qué es lo verdadero y lo falso, ni decapitar ideológicamente a los comunicadores detractores, ni entregar diplomas a los periodistas que lo legitiman; sino solo le atañe crear las condiciones plenas para la existencia del Derecho a la Información con el fin de que la sociedad se informe plural y oportunamente sobre la realidad para que tome las mejores opciones para su vida.
Si existe alguna deformación, imprecisión, falacia o hipocresía por parte de actores públicos contra el Estado, éste debe aportar las cifras, testimonios o hechos que corrijan tales versiones infundadas. De lo contrario, se degeneraría o empobrecería la discusión pública al amedrentamiento, la censura o el linchamiento sin derecho a la respuesta.
5.- El “santuario moral”. Una quinta contradicción, se localizó en el hecho que para realizar este enjuiciamiento público quien lo efectúe debe ser rigurosamente una entidad imparcial y pulcra de no pecar de lo que pretende acusar, es decir, en términos populares que “no tenga cola que le pisen”. Sin embargo, pese a la necesidad de tal requisito ético básico lo que se constató fue que al realizar dicho ejercicio de enjuiciamiento político-ideológico en el espacio de la Conferencia Mañanera este requerimiento esencial no se cumplió rigurosamente por el Poder Ejecutivo, pues en las ruedas de prensa matutinas con mucha frecuencia se difunden medias verdades y datos no verificables que son equivalentes a engaños.
Por ejemplo, el análisis realizado por el portal Verificado del 2 de diciembre de 2019 al 30 de noviembre de 2020 identificó 1,499 frases que podían quedar sujetas a comprobación de los analistas: de este total 264 fueron engañosas, 262 falsas y 973 verdaderas; lo cual significó que casi 4 de cada 10 frases verificables expresadas por el presidente durante su segundo año de gobierno no fueron verdad. […] La mayor cantidad de declaraciones verificables con contenido falso correspondieron a la categoría de gobierno (55), economía (51) y salud (30). De igual forma, durante el tercer informe de gobierno de AMLO en 2021 Verificado confirmó que la mayor parte (66%) del discurso comprobable del presidente Andrés Manuel López Obrador que presentó el 1 de julio, en el tercer aniversario de su triunfo electoral, no eran verdades. En total, fueron reconocidas 24 frases factuales expresadas por AMLO en su mensaje, de las cuales solo 8 fueron verdaderas; 8 engañosas y 8 falsas. Los datos adulterados ofrecidos por el mandatario federal se refirieron principalmente a la supuesta mejora en seguridad y economía; el negar que han existido enfermos de Covid-19 que no encontraron cama en algún hospital para su tratamiento médico; así como protestas y movilizaciones que se han registrado en los últimos meses.
Por otra parte, la consultoría SPIN. Taller de Comunicación Política contabilizó que durante los primeros tres años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (943 días), cometió 56,831 afirmaciones no verdaderas a lo largo de las 641 conferencias de prensa mañaneras que realizó. Esto representó un promedio de 88 imprecisiones o falsedades en cada Conferencia Mañanera.
Tal situación ocasionó que después tres años de iniciar el nuevo gobierno morenista (1 de diciembre de 2018 a la fecha), las aseveraciones no confirmadas del presidente Andrés Manuel López Obrador superaron las 23 mil mentiras expresadas por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump durante todo su mandato de cuatro años (2017-2021) contabilizadas por The Washington Post.
Por último, este ambiente enrarecido para conocer la verdad sobre la realidad nacional quedó reforzado por la falta de información que proporciona la Presidencia de la República ante las solicitudes de datos que demandaron los ciudadanos. El Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) reportó en abril de 2021 que durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador las solicitudes de información a la Presidencia crecieron 52%, y no obstante ello las quejas de quienes no recibieron respuesta a sus requerimientos se incrementaron 221% en comparación con los últimos tres años de gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto. Esto se debió a que la Oficina de la Presidencia se negó a entregar los reportes solicitados, la reservó o remitió la petición a otras dependencias de la administración.
Ante este panorama surge la pregunta ¿cómo en una sociedad democrática y civilizada se pretende crear un “santuario moral” desde un lugar oficial caracterizado por la abundancia de imprecisiones (mentiras) u opacidades, para desde allí calificar que comunicador es tramposo y cual es recto, cual virtuoso y cual corrupto, cuál es fiel al régimen y cual infiel? Es una situación incompatible con los postulados de la “renovación nacional”, de la nueva Cartilla Moral y de la “economía moral”.
6.- Juez y parte. Otra sexta contradicción, se incorporó cuando la “Conferencia Mañanera” como parte de la estructura del Aparato Ideológico del Estado mexicano se convirtió en una la entidad legitimadora que definió unilateralmente lo que es “verdad” y lo que es “mentira” acerca de lo que se difunde sobre el proceso de gobernabilidad de la 4-T. Ello produjo una gran irregularidad de parcialidad ético-jurídica, pues dicha entidad actuó al mismo como tiempo juez y parte sobre la dictaminación de las concepciones que se transmiten por los medios.
Todo ello agravado por el hecho que no existe un riguroso derecho de réplica público de los acusados, sino solo se aplica el veredicto unilateral del régimen justiciero.
7- Nueva arma ideológica. Una séptima contradicción, destacó debido a que esta acción correspondió más a la urgencia de construir una arma política para devolver los golpes bajos, mentiras o bombas comunicativas que la oposición le dirige a AMLO/MORENA por las fallas cometidas a lo largo de su gobierno a través de periódicos, videos, editoriales, reportajes, columnistas, etc. que a la obligación de informar del Poder Ejecutivo sobre los grandes conflictos estructurales de la nación. Esto significa que lo que se pretende instalar es otra tecno-artillería comunicativa pesada para encarar la guerra informativa contra la oposición, con el fin de estigmatizar, descalificar o exhibir a los rivales del gobierno de la 4-T y no para alimentar el dialogo político de alto nivel sobre los grandes desafíos de la República. Acción sumamente delicada pues puede alimentar dosificadamente el modelo de sociedad con pensamiento único que castiga a las mentalidades discordantes.
En este sentido, la iniciativa ¿Quién es Quién en las Mentiras? demostró que no le interesa verificar los datos falsos, ni resolver el problema de fondo de la infodemia en México, sino su preocupación fundamental es exhibir a los comunicadores más críticos contra la “Cuarta Transformación” a través de la difusión de “otros dichos” pero desde la tribuna del Poder Ejecutivo con el peso de la autoridad presidencial.
El gobierno tiene todo el derecho a desmentir los embustes o ataques que pudieran derivarse de la prensa o de la radiodifusión manipuladora, pero debe realizarlo permitiendo que la comunicación se regule desde la comunicación y no desde la fuerza propagandista del Estado.
8.- Resucitar al “Ogro Filantrópico”. Otra octava contradicción, apareció cuando al aplicar la vieja fórmula del Instituto Nacional del Consumidos ¿Quién es Quién en los Precios? fue muy útil, por ejemplo, para dar a conocer en su momento a partir de cifras duras la diferencia existente en el costo de las gasolinas para beneficiar a los consumidores; empero aplicado este mismo mecanismo al proyecto “Quién es Quién en las Mentiras” al campo del periodismo, o de la política, o de la economía, o de la sociedad para establecer el grado de simulación o deformación sobre la información que se difunde; es sumamente delicado, pues una gran parte de la comunicación periodística se distingue por estar conformada por interpretaciones subjetivas sobre los hechos sometidas a polémicas y discrepancias. Eso es lo enriquecedor del debate público democrático y plural y no la producción de dogmas.
Por consiguiente, instaurar un juzgado estatal inquisitorial que califique que es auténtico y que es falso sobre las interpretaciones críticas que se divulgan, es sumamente errático pues va en contra de lo que es la esencia de construir libre y democráticamente una opinión pública plural. Si existe algo impreciso o falso en la propagación de la comunicación que lo regule la misma prensa desmintiéndolo vía la difusión de otros escritos o comunicaciones con fundamentos en sentido contrario; o si existen calumnias, que las castiguen las leyes respectivas; o si existen exageraciones que las evalúen las audiencias; pero que no intervenga la infraestructura publicitaria del Estado con el fin de reducirlas o silenciarlas. De lo contrario, esta acción inquisitorial nos acercaría crecientemente al modelo del Estado como “Ogro Filantrópico” (estado autoritario) que quema en la plaza pública a los disidentes y que fue supuestamente el statu quo político del pasado que se pretendió superar con la instauración de la Cuarta Transformación.
9.- El “circo romano”. Una novena contradicción, se introdujo cuando pese a que la sociedad mexicana se encuentra ávida de una discusión racional, documentada y civilizada sobre como avanzar pacífica y civilizadamente hacia un mejor futuro para la nación, este mecanismo comunicativo operó como un espacio ideológico para instalar un “circo mediático” o un “espectáculo justiciero” hacia las masas, con objeto de sacrificar públicamente a los disidentes del sistema e intentar obtener más simpatías populares para las votaciones del 2024 y no en una alternativa informativa que elevara el nivel de la deliberación política nacional.
Tal estrategia funcionará como un “Circo Romano” para desviar la atención de los ciudadanos sobre los verdaderos grandes problemas cruciales de la nación como son el resurgimiento de la pandemia del Covid-19 con nuevas sepas, la imparable violencia de los grupos criminales, el debilitamiento de los órganos autónomos, la militarización creciente del país, el progreso de los feminicidios, la crisis económica, la expansión de la pobreza, la impotencia del sistema educativo, la marcada concentración del poder, la violación a la Constitución Política Mexicana, etc.
10.- La vulneración del periodismo. Una décima y última grave contradicción, fue que esta práctica política inquisitorial contribuirá a exacerbar el sentimiento descalificativo, agresivo o de linchamiento contra los medios críticos o independientes en México, pues provocara las siguientes reacciones: primero, vacía el contenido analítico de la información convirtiéndolo en “datos basura” que carecen de valor documental; segundo, se alimenta un discurso permisivo para insultar, denostar y estigmatizar constantemente a la prensa; tercero, dibuja en la percepción ciudadana una imagen peligrosa de la prensa contestataria que justificara legítimamente aplicar la violencia en su contra, pues son enemigos de la sociedad que hay que anular.
Frente a ello es crucial contemplar el peligro que representa la mentalidad y la emocionalidad fanática de los grupos tanto de derecha como de izquierda, pues no discierne argumentos, diferencias, alternativas, dialogo; sino que actúa ciega y hasta violentamente contra los “marcados” socialmente como “culpables” produciendo graves consecuencias impredecibles contra sus personas.
Ante dicha realidad es fundamental considerar que de acuerdo con Artículo-19 en los primeros tres años de la gestión del régimen de la Cuarta Transformación (2018-2021), en México se gestó una enorme escalada de violencia contra los periodistas críticos y defensores de los derechos humanos Así, tan solo en 2020 se registraron 692 ataques contra la prensa, 13.6% más que en 2019 (609), una agresión contra la prensa cada 13 horas. Otros comunicadores más se aplican la auto censura para no morir, ya que muchas de las agresiones provienen desde el mismo aparato estatal y se multiplican por la estigmatización que se efectúa sobre la prensa, propagándose desde el poder tanto del ámbito federal como local. Sin embargo, para 2021 dicha tendencia se acentuó significativamente, pues según la Secretaría de Gobernación de 2018 a 2021 constató que se asesinaron a más de 43 comunicadores contestatarios y 68 defensores de los derechos humanos en el país. Varios de estos crímenes fueron ordenados por organizaciones del narcotráfico, personas con negocios deshonestos o funcionarios corruptos, y relativamente pocos de esos casos han sido resueltos.
Todo lo cual permitió que el ambiente de violencia y amedrentamiento hacia el gremio permaneciera en ascenso, convirtiendo a nuestro país en la nación más peligrosa del mundo para ejercer el periodismo critico o independiente.
Debido a todo este panorama incompatible la iniciativa ¿Quién es Quién en las Mentiras? se convirtió dentro del espacio de la comunicación pública del Estado en un arma propagandista y proselitista a favor del régimen y no en una herramienta imparcial para informar a la sociedad sobre los grandes retos sistémicos que se tienen que resolver. Dicho proyecto fue una de las mayores acciones equivocadas que generó el gobierno de la Cuarta Transformación al finalizar su tercer año de gobierno que anunció el arribo de una fase de presión contra el periodismo impugnador, y en consecuencia, para el establecimiento de la democracia real en México.
Ante esta amalgama de antagonismos es fundamental despejar la concepción ideológica autoritaria que plantea que el ejercicio del periodismo crítico debilita al Estado, ya que al contrario la práctica de dicha tarea comunicativa autónoma contribuye a fortalecerlo y perfeccionarlo, pues señala los errores, omisiones, abusos o extravíos que comete colaborando a corregirlos. No puede existir un régimen democrático con un orden de derecho constitucional sano, sin una comunicación democrática libre.
Las propuestas
Frente a dicha álgida realidad para combatir las fake news en un clima de libertad democrática en México es necesario contemplar, entre otras, la realización de las siguientes cuatro propuestas:
1.- Ante la existencia de noticias falsas contra el gobierno en turno, se requiere que éste contrarreste tales versiones deformadas con datos, cifras, hechos, testimonios, etc. contrarios a través de los amplísimos recursos comunicativos con que cuenta (medios públicos, tiempos de Estado, presupuesto de comunicación presidencial, spots oficiales, boletines de prensa, etc.) y no construya espectáculos mediáticos justicieros que corresponden al ámbito del coliseo o de la carpa popular.
En este sentido, el Estado mexicano debe reforzar el principio liberal que postula que la comunicación debe regularse con la comunicación, la prensa con la prensa, la crítica con la polémica civilizada; y no con la implementación de un tribunal audiovisual espectacular que resucite la inquisición medieval en el siglo XXI.
2.- Si los medios de difusión privados o el gobierno, especialmente el Poder Ejecutivo, difunden datos no confirmados o mentiras, deben quedar obligados jurídicamente a rectificar expedita, amplia, oportuna y públicamente ante la sociedad los errores cometidos o las agresiones realizadas. Para ello, será necesario realizar una nueva legislación sobre el muy deficiente derecho de réplica que actualmente existe en la legislación mexicana debido a las fuertes presiones que ejercieron los grandes oligopolios de la radiodifusión comercial y de la partidocracia gobernante en su momento para convertirlo en una caricatura de la garantía de respuesta de las audiencias.
3.- Siendo que la Conferencia Matutina del presidente fue definida por el mismo gobierno como un “espacio de comunicación circular”, sería más innovador, progresista, republicano y juarista que en lugar de activar un tribunal mediático para degollar ideológicamente a los críticos, se les invitara a estos un día a la semana en la Conferencia Mañanera a discutir directa y libremente con la figura presidencial, sus ministros y asesores cada uno de sus reproches que exponen sobre su gobierno. De esta forma, nos alejaríamos de la alimentación de la guerra informativa que tanto daña a la sociedad y entraríamos en una nueva fase histórica de educación nacional consistente en resolver los problemas de la República vía el dialogo civilizado argumentado y no mediante la descalificación mutua ad hominem.
4.- Partiendo de que es fundamental combatir las fake news en México, sería más sano que así como ahora un conjunto de universidades anualmente califican imparcialmente cuales son los trabajos periodísticos que tienen mayor calidad, pertinencia y profesionalismo para determinar quién debe ganar el Premio Nacional de Periodismo; ahora también puede formarse un “Consejo Ciudadano Anti Infodemia” constituido por un sistema plural de universidades, públicas y privadas, donde no existan riesgos de ser juez y parte, para que de manera neutral, basados en un método objetivo de análisis evalúen el fenómeno de la infodemia (mentiras comunicativas o falsas noticias) en México y no los gobiernos en turno que lo utilizan coyunturalmente como un arma política legitimadora o electoral.
Finalmente, tanto los grupos de poder públicos y privados en México deben entender que los ciudadanos no queremos recibir fake news, “otros datos”, manipulaciones, mentiras, ocultamientos, imprecisiones, etc. ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro, ni nacionales, ni extranjeras; sino exigimos versiones honestas sobre la cruda realidad que experimentamos en el país con el fin de estar mejor informados para decidir cómo construir un futuro superior para nuestras vidas. La edificación de un nuevo México en el siglo XXI solo se alcanzará si se funda en el conocimiento de la verdad nacional, con sus respectivas posibles soluciones, y no en las trampas de la mentira política, sea del signo ideológico que sea.
Email: jesteinou@gmail.com

