junio 25, 2026

¿Por qué enseñar?

¿Por qué enseñar?

 

Rubén Darío*

Me gustaría comenzar la reflexión sobre mi quehacer pedagógico, planteándome las siguientes inquietudes, a la hora de enseñar: ¿Qué busco con lo que voy a enseñar? ¿Cuáles son mis objetivos con la educación? ¿Qué aspiraciones tengo frente a los estudiantes? ¿A dónde deseo que lleguen? ¿Dónde voy? ¿De qué manera pretendo incidir en cada una de sus dimensiones humanas?

Es preciso tratar de resolver y dialogar un poco con las respuestas de estas dudas, para pensar en serio un proceso educativo reflexivo, creativo, constructivo y crítico.

Lo que puedo concluir frente a estas interrogantes es que la educación y la enseñanza me obligan a estar replanteando y repensando la manera de hacerlo mejor; es imprescindible llevar a cabo un cambio constante y profundo en la labor pedagógica.

El desafío que hoy conlleva enseñar, no dista mucho del mismo que en su día se impuso así mismo Sócrates, la mayéutica, el permitir que aflore en los estudiantes el conocimiento.

Pero ¿Cómo aprenden realmente los y las estudiantes en las aulas? ¿Se aterrizan los distintos modelos en clase? La buena voluntad por nuestra parte está, pero al mismo tiempo, también creo que es un acto de ingenuidad. Porque frente a los cambios que implica la educación, los maestros a veces nos quedamos con modelos tradicionales y que en últimas no aplican al contexto ni al diseño curricular de nuestras instituciones.

El modelo cambiante o los modelos que yo aterrice a mi clase, me deben dar  la posibilidad de formar a personas estratégicas, ciudadanos con pensamiento crítico y reflexivo. Y esto no tiene nada que ver con un aprendizaje impuesto, adaptado forzosamente o memorístico, ¡No!

Como docente, yo debo permitirme la evaluación constante de mis estudiantes, de mi entorno, de los planes y programas que llevo al aula, de las familias, etcétera.

Enseño porque quiero contribuir desde la idea de un aprendizaje significativo, reflexivo y crítico, al cambio, a la transformación de paradigmas que me deje en la entrada de un país más amable y más justo.

Y entonces, ¿es posible llevar a cabo ese tipo de aprendizaje?

La respuesta a esta pregunta tiene que ver con  la imperiosa necesidad de que los docentes nos concienticemos de lo que voy a enseñar y para qué, si esa enseñanza conlleva de forma intrínseca al aprendizaje de los estudiantes y si es pertinente con el contexto social en el que voy a llevar dicha enseñanza.

Para esto es importante que estemos en un constante aprendizaje, actualizándonos; fundamentar los propios conocimientos en los estudios e investigaciones de los expertos en educación, y adquirir la pericia suficiente para materializarlos en las aulas.

En eso consiste la formación de un verdadero maestro y desde ese lugar tendría una mejor visión para poder responderse su eterna interrogante, ¿por qué enseñar?

*Columnista invitado, Experto en Educación; Profesor de tiempo completo en Colombia.

Imagen: Pixabay

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