mayo 02, 2026

Economía Física del Desarrollo Nacional, un punto de partida para una discusión sobre el desarrollo económico para el siglo XXI

Economía Física del Desarrollo Nacional, un punto de partida para una discusión sobre el desarrollo económico para el siglo XXI

Tennenbaum, J (2021). La economía física del desarrollo nacional. Capax Dei Editora y Movimiento de Solidaridad Iberoamericana. La primera edición en español del libro fue dada a conocer en febrero pasado.

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Partiendo de la sugerente tesis central de que el progreso científico-técnico es la fuerza que hace posible el crecimiento económico y es ilimitado, Jonathan Tennebaum plantea una revisión, en un poco más de 350 páginas, del desarrollo económico mundial en las últimas décadas.

El ejemplo de los Estados Unidos, a partir de 1970, ilustra esta hipótesis, ya que se abandona el programa espacial (y toda la ciencia y tecnología vinculadas con él)  y se cae en un letargo económico que se manifiesta con el abandono del patrón oro, la expansión monetaria, el auge de la economía financiera, el desarrollo excesivo del sector servicios, el relajamiento cultural y las políticas económicas neoliberales”, que buscan la apertura del comercio exterior y las finanzas y el control de la inflación.

Si las décadas posteriores han seguido marcadas por el bajo crecimiento económico y la inequidad en la distribución del ingreso, lo que Tennenbaum sugiere hacer es recuperar el progreso científico y tecnológico, para crear una “economía generadora de conocimiento” que permita generar un nuevo auge económico. Retomar el programa espacial, incentivar el uso de la energía nuclear y transformar los sistemas de transporte en favor de energías renovables, serían las fuentes propuestas para este nuevo crecimiento, que generaría un gran número de nuevos empleos y para lograrlo sólo se requiere una movilización apropiada de recursos, a través del sistema financiero.

Adicionalmente, este auge económico acabaría con los empleos alienantes propios del Taylorismo, ampliaría fuertemente la educación y daría paso a un humanismo de inspiración renacentista, colocando al Hombre como el centro del Universo e, incluso, haciendo a las masas populares partícipes del desarrollo de la ciencia.

Foto: josemiguels 

Un conjunto de estados nacionales fuertes, más que un nuevo Estado mundial

Debería proporcionar los elementos básicos para emprender esta tarea, como son: la seguridad física, un sistema jurídico equitativo, una moneda estable, un sistema financiero con regulación del crédito, sistemas de educación y salud universales, infraestructura física básica,  una base productiva nacional (agricultura e industria), instituciones académicas pertinentes y una estrategia económica consistente con el objetivo de crecimiento.

Se trata, pues, de una estrategia que recupera un papel muy activo para el Estado y que, en el mundo actual podríamos presenciar en China con la mezcla de apertura a la globalización y el dirigismo que todavía mantiene el Partido Comunista.

Es, pues, una propuesta atractiva, aunque no exenta de puntos debatibles. Por ejemplo: ¿Por qué los grandes avances científicos y técnicos, sobre todo a partir de 1990: computadoras portátiles, teléfonos celulares, automatización y robotización de la producción, internet, redes sociales y energías renovables, ¿no produjeron un crecimiento económico sostenido? ¿Podría ocurrir lo mismo con nuevas tecnologías en el futuro próximo?

¿Podrá efectivamente el progreso científico y tecnológico ser ilimitado y resolver las principales amenazas para la supervivencia humana, particularmente el cambio climático?

Aunque Tennenbaum se muestra muy entusiasta sobre la ciencia y la tecnología en el siglo XXI, no considera que exista tal cosa como la Inteligencia Artificial, con el argumento de que sólo los humanos son inteligentes y tampoco parece conferir un papel relevante a los avances que se esperan en Biología y Medicina en este siglo, como son el desarrollo de vacunas, las terapias genéticas o la clonación de órganos. Ante eso cabe igualmente preguntarse si no serán estas dos fuerzas decisivas para el crecimiento económico en lo que resta de este siglo.

También es pertinente preguntarnos si una perspectiva audaz como la de Tennenbaum debería considerar a la globalización en un sentido más amplio, para comprender sus alcances productivos, financieros, sociales, culturales, políticos y ambientales.

Por tanto, más que un punto de llegada, La economía física del desarrollo nacional, debe leerse como un punto de partida para una discusión más amplia sobre el desarrollo económico para el siglo XXI. Sean bienvenida la multitud de debates que seguramente generará y muy agradecidos con una edición espléndidamente realizada y cuidada, a cargo del Movimiento de Solidaridad Iberoamericana y sus afiliados en México.

*Reseña elaborada por Hugo Alberto Michel Uribe, economista y profesor investigador de la Universidad de Guadalajara, México.
Fotos: Pixabay/ josemiguels 

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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