Arturo Rios
Julián de Ávila, desde la cima del Cerro del Veladero, en Acapulco, aplicaba Guerra de Guerrillas, atacaba a los realistas del puerto; en tanto, Hermenegildo Galeana de Bargas avanzaba hacia Chichihualco, cercano a Chilpancingo, Hacienda de Leonardo Bravo.
El jefe realista Juan Antonio Fuentes no dedujo el ardid de Morelos, en las acciones de Julián de Ávila, ni supo que las fuerzas rebeldes acampaban en la propiedad de Bravo. Sólo instruyó a Lorenzo Garrote, jefe realista atacara la hacienda con sus soldados. Sabía que los Bravo, escondían armas.
Galeana descansó a sus hombres a la orilla del río en Chichihualco, afuera de la hacienda; los costeños jugueteaban en las aguas, otros lavaban su ropa o dormitaban.
Era el 21 de mayo de l811, cuando apareció Lorenzo Garrote con sus huestes, avasallando la guardia de la propiedad.

Galeana y los Bravo platicaban en la residencia
Rápidamente se dirigieron a sus contingentes; costeños, pintos y negros, de Hermenegildo, desnudos, y al grito de su jefe, empuñaron el machete para iniciar una cruenta batalla.
Al grito de ¡Galeana! ¡Galeana!, lanzaron poderosos machetazos que tumbaron a los soldados realistas de sus monturas. Arremetían con tal furia, que las fuerzas de la corona se veían impotentes para contenerlos.
Los costeños, desnudos e iracundos, embestían sin temor a la muerte; se impusieron al intento confiado de los realistas y éstos resintieron la furia insurgente y retrocedieron. El embate del grupo de Galeana, los llevó al triunfo con la huida virreinal, con lo cual se marcó la superioridad militar de los costeños.
Lorenzo Garrote huyó hacia Chilpancingo, tomó sus pertenencias y emprendió camino hacia Tixtla. llegó en la madrugada y despertó a su jefe Nicolás Cosío, para informarle de su fracaso con la siguiente frase:
Los negros de Galeana pelean como diablos.
De mi libro Hermenegildo y los Galeana.

