Bolivar Hernandez*
La tía Bertha fue la única hermana de mi madre. Mi madre era La Negra y la tía Bertha era La Güera; se llevaban un año de diferencia entre ellas. Ambas se parecían a su padre, eran muy bonitas las dos. Mi abuelo Agustín Estrada era un hombre blanco, alto y de ojos claros, como muchos campesinos de Jalisco.
En contraste, mi abuela Cuca Ortiz era morena, bajita y de pelo muy negro y lacio, como los indígenas jaliscienses.
La tía Bertha y mi madre quedaron huérfanas de padre siendo muy niñas, ya que a mi abuelo lo asesinaron sus primos por un asunto de tierras.
La abuela Cuca, viuda joven
Se hizo cargo de sus hijas con mano dura, rígida y autoritaria y también golpeadora. Mi madre fue dócil y en cambio, la tía Bertha fue rebelde.
A lo largo de sus vidas, las hermanas se transformaron radicalmente; mi madre resultó la rebelde y la tía Bertha, la sumisa, frente a la abuela Cuca.
Mi madre se embarazó de mí y se enfrentó a la abuela Cuca, y decidió irse a vivir con mi padre a Guatemala. La tía Bertha también se embarazó y tuvo un varón, El Güero, un niño enfermizo que murió al poco tiempo de nacido.
La tía Bertha nunca se casó. Tuvo dos hijos, uno muerto y una hija viva. Ambas criaturas de padres ausentes, estaban ellos casados con otras señoras.
Ella casi siempre vivió junto a mi abuela Cuca, hasta el final de sus vidas. Ocasionalmente, la tía Bertha tenía empleos fuera de la Ciudad de México, era ella una especie de trabajadora social. Ella sí estudio una carrera corta; en cambio, mi madre, sólo alcanzó a estudiar la educación primaria.
A los ocho años de haberse ido mi madre a Guatemala y no volver a ver a su progenitora y a su hermana, la abuela Cuca y la tía Bertha emprenden un viaje a Guatemala, con motivo del nacimiento de mi hermana menor en el año de 1952, ya era el quinto hijo de mi madre para entonces y el último.
Durante ese viaje
Resulta la tía Bertha embarazada por un guatemalteco, y da a luz a una niña nueve meses después, a mi prima La Gris.
Mi abuela Cuca odiaba a los guatemaltecos por haber embarazado a sus dos hijas.
La tía Bertha tenía el carácter muy feo, de todo se enojaba, siempre tenía el rostro adusto, el ceño fruncido, y casi nunca sonreía. Era brava, tosca en su trato social.
El origen de su mal humor permanente, nadie lo supo a ciencia cierta. Todo el mundo opinaba que la tía Bertha era una amargada.
La casa de la abuela Cuca era un verdadero matriarcado, allí vivían la abuela Cuca, la tía Bertha y la prima Gris. La abuela tuvo un marido adorable y buen hombre, noble y trabajador, era herrero, y se llamaba Juanito. Don Juanito no pintaba nada como autoridad en casa de la abuela Cuca.
En ese hogar todos tenían problemas de salud. Don Juanito era alcohólico; la abuela Cuca se mortificaba mucho con sus reumas; la tía Bertha con la vesícula y la prima Gris con su obesidad.
La prima Gris
Hija de un guatemalteco, salió lista y muy viva para los estudios y los negocios, y muy mala para el amor. Se embarazó de un hombre casado y tuvo un hijo varón, Agustín. El hijo de la prima Gris, Agustín, resultó ser un niño autista. Y nadie supo qué hacer con ese chico con esa condición tan extraña.Tener hijos con padres ausentes por estar ellos casados con otras señoras, era la historia familiar tan conocida por la tía Bertha y la prima Gris.
La tía Bertha se enferma gravemente y pasa muchos años con dolencias incurables, y muere antes que mi madre.
De hecho, mi madre muere también antes que la abuela Cuca. He contado en otra parte que la abuela Cuca vivió casi un siglo, bajo el cuidado de mi prima Gris.
La prima Gris muere muy joven por complicaciones debidas a su obesidad, y deja en la orfandad absoluta a su hijo Agustín. Su autismo no le permitió trabajar y mantenerse, él solo quería jugar con su colección de sus superhéroes. Hacia trabajos ocasionales, sin ningún tipo de preparación escolar.
El hogar de Agustín empezó a deteriorarse seriamente por falta de mantenimiento. Se puso, además, a recoger perros y gatos callejeros, y los alojó en su casa.
El joven Agustín sufre de un cáncer que no se atiende nunca, unas vecinas de él se dan cuenta de la gravedad y lo internan en un hospital público. Él se pelea con todo el personal médico, y un día cualquiera se escapa del nosocomio y se refugia en su casa y muere en el más completo abandono y en soledad.
La tía Bertha murió con un deterioro agudo de sus facultades mentales, y además se hizo muy pequeña, su cuerpo se encorvó mucho. Nunca le comentamos a mi madre que su hermana querida había fallecido.
La tragedia acompañó siempre a mi familia materna.
*La vaca filósofa.

