Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia: Mahatma Gandhi
Mary Sandoval*
En mi artículo El gobierno que valora más la muerte que la vida, comentaba lo siguiente: López Obrador, en una de sus tantas funciones de circo (19 de septiembre del 2020), se burló de la nota
publicada en el diario Reforma, en la que se menciona que de enero a septiembre del 2020 se
registraron 45 masacres. A lo que dijo López, “ahí están sus masacres” (risas).
Me di cuenta que López Obrador no siente empatía por nadie, ni mucho menos le importa el dolor de los demás; que prefiere únicamente buscar los votos y tener a la gente comiendo de su mano, pero sobre todo, tal parece que prefiere que haya menos mexicanos.
¿Porqué lo digo? El pasado 16 de octubre, hubo una acostumbrada “masacre”, de esas que no existen en el gobierno del presidente López Obrador. En un bar de Irapuato, Guanajuato, un comando armado asesinó a 12 personas; de acuerdo a información publicada en el diario El País. Testigos de lo sucedido, señalan que los atacantes entraron al local alrededor de las 20:30 y abrieron fuego indiscriminado contra todo y contra todos.
Lo señalado en el párrafo anterior es tan sólo una de las masacres que ocurren prácticamente a
diario en el país; y de acuerdo con ello, y a cuatro años de gobierno, pregunto: ¿Y eso le importa a López Obrador? ¿Acaso buscará virar en su estrategia de abrazos y no balazos?
De entrada, el presidente, para que pudiera llevar a cabo una nueva estrategia, debería tener más controladas a las Fuerzas Armadas (Ejército y Marina). En una publicación de la BBC News, fechado el día 14 de mayo del 2020, se habló de que:
… el mayor peso en la lucha contra el narcotráfico y la delincuencia organizada estaba a cargo de las Fuerzas Armadas. López Obrador llegó a decir que esa estrategia de los gobiernos neoliberales solo causaba muchos muertos; ¿y acaso él, con sus abrazos y no balazos, ha disminuido el número de homicidios dolosos?

Las masacres
En distintos puntos del territorio nacional, han quedado consignadas en la prensa nacional e internacional. En el circo mañanero del 5 de julio del 2021, AMLO afirmó que tiene dificultades para que se reduzcan el número de homicidios dolosos; pero, a la Poncio Pilatos, se lavó nuevamente las manos y le echó la culpa a sus antecesores.
Esto dijo: No es un asunto fácil, fue un fruto podrido que heredamos, no es que echarle la culpa sin razón a los anteriores presidentes, pero tú sabes bien que el manejo de la seguridad estaba a cargo de la delincuencia y eso viene de tiempo atrás.
Se supone que con la creación de la llamada Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas en las calles, se disminuiría el número de muertos, y ¿acaso ha funcionado? Obviamente, ¡no!. En los gobiernos anteriores y lo debo reconocer, tampoco hicieron absolutamente nada para combatir a la violencia, pero tampoco durante el actual.
Seamos claros, aunque las Fuerzas Armadas sean más poderosas, si el comandante supremo, o sea el presidente López Obrador, no da la orden para que se combata al crimen organizado con el monopolio legitimo de la violencia, las masacres, los homicidios y los delitos de alto impacto no pararán, seguirán en aumento.
A cuatro años, la administración del tabasqueño ya es la más violenta de la historia moderna de México. Durante su gobierno se han registrado más homicidios dolosos que en los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. Y aún le quedan dos años en el poder. Su estrategia de seguridad es un rotundo fracaso. Hecho que a él, parece importarle un soberano cacahuate.


