mayo 27, 2026

Las agencias calificadoras atacan de nuevo

Las agencias calificadoras atacan de nuevo

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

Y ahí vienen. Las tres firmas calificadoras de riesgo vuelven a hacerse escuchar con sus superficiales boletines sobre la economía y la política italiana. La primera es Moody’s y las otras dos, Fitch y Standard & Poor’s.

Todos saben que Italia tiene una elevada deuda pública, así como se conoce de otros problemas de naturaleza política y económica del país. Y también se conocen sus aspectos positivos, incluyendo la costumbre de ahorrar, la capacidad emprendedora, la excelencia en los campos de la ciencia, tecnología y de la cultura en general –detalles obviamente descuidados por los críticos.

Moody’s repite las mismas letanías de los años anteriores

Por ejemplo, habla de la posibilidad de un debilitamiento de las perspectivas de crecimiento si no se implementan las sacrosantas reformas, hoy también las previstas por el Plan nacional de Recuperación y Resilencia (PNRR) (el cual anticipa reformas económicas e inversiones por más de 191 mil millones de euros, plan aprobado en el gobierno del entonces primer ministro Mario Draghi –n.e.)

Entonces, las incertidumbres geopolíticas y la crisis energética son un agravamiento de la situación económica y social, son del conocimiento de los italianos pagadores de sus cuentas de electricidad y gas y enfrentan el aumento del costo de la vida.

La agencia nos “concede” una calificación Baa3 con perspectiva negativa

Esto significa que Italia está en el paso inferior del grado de inversión (nivel de confiabilidad de los títulos), con el que los títulos de largo plazo están sujetos a un riesgo crediticio moderado, con características especulativas. Debajo de este nivel, está el grado de no-inversión, donde los riesgos son mayores, aproximándose cada vez más al límite de “basura” de alto riesgo.

Es intolerable que las evaluaciones de los Estados hechas por las agencias sean esencialmente de naturaleza política. Sin embargo, cuando osaron cuestionar la confiabilidad de los títulos del Tesoro de los EUA, recibieron una cachetada del entonces gobierno de Barack Obama (2009-2017) y optaron por el silencio. Pero no para Europa.

Sus calificaciones tienen consecuencias importantes para las finanzas y las economías nacionales. Por ejemplo, un título gubernamental con clasificado BBB no podrá ser comprado y mantenido en sus balances por muchas instituciones financieras privadas, aseguradoras y fondos de pensión por ejemplo. Pero seriamente, Estados y gobiernos no podrán colocar esos títulos BBB en garantía para la obtención de créditos, siendo el caso, del Banco Central Europeo. Esto se encuentra contemplado en una directiva del propio BCE.

Pero de nuevo nos preguntamos el “porqué” de tanto masoquismo por parte de Europa y sus gobiernos

El renunciante presidente del consejo de ministros, Mario Draghi, conoce este problema mejor que nadie, pues ya fue presidente del BCE durante años. Él llegó a levantar dudas sobre la confiabilidad de las agencias, pero sin éxito.

Por otro lado, la razón de la credibilidad se da en la opinión de agencias participantes deun papel activamente negativo en la gran crisis financiera de 2008. En aquella época, la Comisión Investigadora del Senado de los EUA decidió que eran corresponsables de la crisis, al otorgar altísimas calificaciones AAA para títulos y derivados financieros que luego entrarían en colapso.

Las agencias no obtienen grandes ganancias con los gobiernos, pero si con empresas privadas. Ser capaces de evaluar el comportamiento de gobierno y Estados, todavía les confiere un enorme poder.

Su mercado es siempre próspero

Moody’s controla cerca del 40% de este, seguida un poco atrás por S&P y, un poco más lejos por Fitch. No sin sorpresa, ejecutivos de todos los principales bancos estadounidenses e internacionales hacen parte de sus consejos administrativos y comités directivos.

Son corporaciones privadas estadounidenses cuyo capital social es controlado por empresas y fondos privados. En el caso de Moody’s, 13.4% está en manos del holding Berkshire Hathaway del banquero y mega-inversionista Warren Buffet, seguida por los fondos de inversión Vanguard y BlackRock. Los dos últimos también son los mayores accionistas de S&P, cada uno con más del 8%. El Vanguard y el BlackRock, junto con la SSGA, son las principales potencias del sector de las llamadas instituciones financieras no-bancarias (NBFI, siglas en inglés), con activos conjuntos estimados en 14 billones de dólares en 2019, y con significativas inversiones accionarias en grandes corporaciones estadounidenses.

Las agencias calificadoras ya han sido sometidas a varias investigaciones, pero parecen estar más “enérgicas” que nunca. ¿Lo qué le falta a las autoridades europeas para impedir sus incursiones? No nos gustaría que hicieran el papel de los tres simios que no ven, no oyen y no hablan.

*MSIA informa

Foto: bogitw 

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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