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India, que ocupa la presidencia rotativa del G-20, aprovechó las recientes reuniones de ministros de Hacienda y de presidentes de Bancos centrales y de cancilleres del grupo de las 19 economías más grandes además de la Unión Europea, para reforzar el mensaje en que su diplomacia insiste: La arquitectura mundial de poder actual ha llegado a su fin y Nueva Delhi quiere un lugar en el orden que está en gestación.
El propósito ha sido explicado por el canciller Subramaniam Jaishankar en diversas oportunidades. En junio del año pasado, se convirtió en una celebridad de Internet luego de su retumbante participación en la conferencia GLOBSEC 2022, en Bratislava, Eslovaquia, cuando dio una verdadera clase estadismo a los espectadores del debate mediado por la periodista inglesa Maithreyi Seetharaman.
La agresiva periodista le exigió que adoptase una posición con relación al conflicto de Ucrania al acusar a Nueva Delhi de estar sentada “encima del muro.” La respuesta fue aplomada:
(…) Esa es una elaboración que usted está tratando de imponerme y yo no la acepto. No acepto que sea necesario que tenga que unirme a este o a aquel eje. Soy un quinto de la población mundial. Hoy soy la quinta o la sexta economía del mundo. Olvida un poco la historia y la civilización, todo mundo sabe esto. Siento que tengo derecho a tener mi propio lado. Tengo el derecho de sopesar mis valores y mis intereses. No existe ningún país del mundo que no tenga en cuenta sus intereses… El que no concuerde con usted, no significa que esté sentado encima del muro. Significa que estoy sentado en mi terreno… Detesto parecer disco rayado, pero, vea, están pasando muchas cosas fuera de Europa… El mundo está cambiando y están apareciendo nuevos jugadores, están apareciendo nuevas capacidades. Pero también tiene que aparecer un nuevo orden de cosas. El mundo ya no puede ser tan eurocéntrico como lo fue en el pasado.
En el mensaje por video enviado a la reunión de cancilleres realizada en Nueva Delhi los días 1 y 2 de marzo
El Primer ministro indio, Narendra Modi, afirmo que “la experiencia de los últimos años -crisis financiera, cambio climático, pandemia, terrorismo y guerras- muestra claramente que el gobierno mundial fracasó en sus mandatos.”
En su discurso de inauguración, que siguió al mensaje de Modi, el ministro Jaishankar tocó la misma nota:
La arquitectura mundial actual se encuentra en su octava década. El número de miembros de Naciones Unidas se cuadruplicó en ese periodo. Ya no refleja la política, la economía, la demografía ni las aspiraciones de nuestros días. Desde 2005 hemos escuchado sentimientos de reforma que se han expresado en el nivel más alto. Pero, como todos sabemos, no se materializaron. Las razones tampoco son un secreto. Cuanto más alejamos el multilateralismo, más se desgasta su credibilidad. La toma de decisiones se debe democratizar, si es que quiere tener futuro.
No obstante, sus siempre complicadas relaciones con China y de toda una calculada ambigüedad en sus relaciones con Estados Unidos, India ha resistido a todas las presiones de Washington para que adopte una posición más concreta en las pautas estratégicas estadounidenses, como es el caso de la guerra de Ucrania y de los ataques a China, aun siendo integrante del Quarteto (Quad), al lado de Estados Unidos, Japón y Australia.
Listos para superar a China en población y a pesar de sus enormes problemas socioeconómicos, India actúa como una potencia emergente que sabe lo que quiere y que no se muestra dispuesta a ceder a las presiones contrarias a sus intereses. Enseñanzas que pueden y deben ser debidamente estudiadas por quien se disponga a bajarse de muros reales o imaginarios.

