Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden*
Una notablemente sobria evaluación estratégica sobre la guerra en curso entre Rusia y Ucrania fue ofrecida por el general retirado Harald Kujat, exinspector general del Ejército Federal Alemán y expresidente de la Comisión Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en una entrevista concedida al periodista Roger Koeppel, publicada en el número del 31 de agosto de la revista Weltwoche.
Cese al fuego y negociaciones de paz
Una parte importante de la entrevista está dedicada a explicar el significado del reciente llamado a “Un cese al fuego y negociaciones de paz,” publicado en los periódicos Zeitgeschehe im Fokus y Wirtschaftnachrichten, del cual Kujat fue uno de los signatarios. Lo calificó de un intento de mostrar un camino para el alto al fuego, seguido de negociaciones de paz -una salida del conflicto-.
En lo tocante al llamado, Kujat afirma que “algunos políticos en funciones deben decidir.”
Por ello el llamado está dirigido al canciller alemán, Olaf Scholz, y al presidente francés, Emmanuel Macron, para que lo analicen con sus colegas de Estados Unidos, Joe Biden, y de Turquía, Recep Erdogan, y, después, le digan a Ucrania que ya basta:
Tenemos que hacer que la razón prevalezca, ya que no queremos que haya una escalada de la guerra.
El general subraya que, si miramos al mundo alrededor, está ocurriendo un proceso totalmente diferente. Recalcó, en particular, la importancia de la reciente conferencia del BRICS en Johanesburgo, África del Sur, y la “emergencia de un nuevo mundo multipolar”.
Interrogado sobre sobre su preocupación más grande y hasta qué punto la guerra podría conducir a la Tercera guerra mundial, afirmó que su mayor preocupación es la “europeización de la guerra.” Si se tiene en cuenta que ya han sido entregados a Ucrania los misiles crucero (británicos) Storm Shadow y que se está considerando el envío de los Taurus -todas armas europeas-, estoy preocupado con que la europeización de esta guerra continúe.” Y que, del lado de la OTAN se pueda formar una “coalición de voluntades” para ir más lejos, de allí el “riego de una guerra nuclear limitada,” en la cual Rusia tampoco está interesada.
Contrario a la narrativa generalizada de que el presidente Vladímir Putin nunca quiso negociar, de que es un asesino y un criminal de guerra, Kujat observa que, de facto, Putin negoció. El hecho de que Ucrania utilice municiones de racimo, que están prohibidos, dados sus efectos devastadores sobre la población civil, muestra que los crímenes se están cometiendo por ambas partes.
Además de las horribles pérdidas del lado ucraniano, Kujat resalta que se debería ver el absurdo del argumento de Zelensky de que, por principio, aceptaría más de 100 mil soldados muertos, con el fin de recuperar territorio de los rusos, un territorio constituido principalmente por una población de lengua rusa, cuyos derechos de las minorías no fueron respetados por el gobierno ucraniano.
Igualmente es absurda la negativa de Zelensky de no “negociar” con Rusia, por razones de principio. La realidad, no obstante, resalta, es que, a principios del conflicto, Ucrania negoción con Rusia (en abril de 2022, en conversaciones saboteadas por la intervención del entonces primer ministro británico Boris Johnson -n.e.). También se refirió a la reunión cumbre Rusia-África en San Petersburgo, en junio, donde Putin afirmó estar dispuesto “a negociar principios que fueran coherentes con el de la justicia y del reconocimiento de intereses legítimos de seguridad.”
El papel fundamental del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
De acuerdo con Kujat, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debería desempeñar un papel fundamental, pues, dice, por el artículo 24 de la Carta de las Naciones Unidas, debería tomar una decisión “a favor del restablecimiento de la paz y de la seguridad.” Como los principales actores, Estados Unidos y Rusia, tienen asiento en el Consejo, si se tomase una decisión de alto al fuego, todas las etapas se seguirían. Es como resolver el “nudo gordiano” con un destello de percepción, afirma Kujat. La decisión se fundaría en la creación de una zona desmilitarizada que abarcaría 50 kilómetros de Ucrania hasta la frontera con Rusia y, de Rusia, 50 kilómetros hasta la frontera con Ucrania, incluyendo Donestsk, Zaporoyie, Lugansk, etc., algo que la OSCE no puede hacer (lo cual fue probado antes de la guerra en Donestsk, donde la organización tenía tan sólo funciones protocolares).
Esa etapa debería ser aceptada por ambas partes del conflicto. Ningún arma debería ser introducida ni por Rusia ni por Ucrania en la zona desmilitarizada. El objetivo que se buscaría sería el inicio de negociaciones presididas por el secretario general de las Naciones Unidas o por el alto comisionado de esta para la paz y la seguridad de Ucrania, en la sede de Naciones Unidas de Ginebra.
Kujat observa que, en diciembre de 2021, Rusia formuló sus preocupaciones de seguridad y que la posición de Ucrania, manifestada en las negociaciones de Estambul, en abril de 2022, fue aceptada por Rusia.
Kujat destaca también la ingeniosa propuesta de paz de China, la que, aunque haya sido juzgada negativamente por muchos, tenía “dos aspectos interesantes:” “La propuesta de paz china se refería a la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas de marzo de 2022, en la cual los estados fueron instados a empeñarse para iniciar las negociaciones. E, igualmente, a una resolución de Naciones del 23 de febrero de 2023, por la cual los estados fueron instruidos a duplicar sus esfuerzos de paz. La importancia de la propuesta china, según Cugat, es que ellos recalcaron que “las negociaciones deben continuar y comenzar a partir del momento en que se alcance una plataforma común (por ejemplo, Estambul).”
BRICS emergente -lo que puede evitar el desastre
Al preguntársele a dónde nos dirigimos, Cugat hizo una referencia al comportamiento de varios autores del cambio del siglo XIX al XX, por la disputa de hegemonía que culminó en la desastrosa Primera guerra mundial, “la catástrofe primordial” del siglo XX, como es llamada comúnmente. Para él, la guerra Rusia-Ucrania podría convertirse en una “catástrofe primordial del siglo XXI.
Lo que vemos de un lado es el resurgir de un bloque muy poderoso en torno del BRICS, encabezado por China y Rusia, y 30 países haciendo fila para adherirse a él. Y, del otro, vemos a Estados Unidos empeñado en formar un contrapeso, utilizando a la OTAN como puente para atraer a Europa a este bloque, tratando de encontrar aliados en la región Indo-Pacífico.
Kujat permanece optimista, a pesar de que, probablemente, esté en preparación una “guerra caliente” en torno a la cuestión de Taiwán, y ante la nueva estrategia de la OTAN (junio de 2022), que intenta debilitar a Rusia y a China. Siendo visitante frecuente de Estados Unidos, resalta que el pueblo estadounidense esta confundido ante la incompetencia de su actual gobierno.
*MSIA Informa

