mayo 09, 2026

Argentina, Ucrania, OTAN y la nueva política exterior

Argentina, Ucrania, OTAN y la nueva política exterior

Gabriel Camilli*

Con relación a la Argentina, Ucrania, la OTAN y la nueva política exterior, ensayaremos algunas ideas para una actualización del mismo, dada la reciente postura de ir a la Alianza. Más allá de que pueda ser una categoría casi protocolar, pero implica consecuencias, al par que beneficios. Es interesante realizar un balance de pros y contras de tal decisión.

Según dice el periodista Edgardo Aguilera: “Nos encontramos en un momento de grandes expectativas y justificada esperanza de la comunidad mundial ante la emergencia de un nuevo sistema de seguridad internacional”. Este diagnóstico, muy parecido a la situación actual de pugna entre dos colosos, fue el preámbulo de la carta que en 1999 envió el presidente Carlos Menem a su par norteamericano, Bill Clinton, para solicitarle la incorporación de la Argentina a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) “en calidad de miembro asociado o una categoría similar a establecerse”. (ver https://www.mdzol.com/politica/2024/4/13/contactos-reservados-por-la-membresia-de-argentina-en-la-otan-420024.html)

Veinticinco años más tarde, la Argentina reinicia el camino de incorporarse a la Alianza Atlántica de la mano de Javier Milei y su giro en el área de defensa hacia un categórico alineamiento militar con los Estados Unidos.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte ha sido llamada por sus partidarios la alianza más “duradera” y “más exitosa” de la historia. Este año, la OTAN celebra 75 años de existencia. Para celebrar el logro, la habitual cumbre anual de la Alianza se celebró en Washington, en donde los ministros de Asuntos Exteriores de los 12 países miembros originales firmaron el tratado el 4 de abril de 1949. La fecha fue recordada por una apresurada celebración en Bruselas, sede de la organización, ahora ampliada a 32 países.

Por su parte, los ministros de Asuntos Exteriores de Alemania, Francia y Polonia –Annalena Baerbock, Stéphane Séjourné y Radosław Sikorski – han escrito con orgullo en diversos medios que los países de la Alianza han proporcionado a Ucrania, en poco más de dos años de conflicto, más de 200 millones de euros en ayuda militar y financiera.

Sostuvieron que hace 75 años se firmó el tratado fundacional de la OTAN para “preservar nuestros valores comunes: la libertad individual, los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho”.

Lamentablemente, con demasiada frecuencia la historia de la Alianza Atlántica ha desmentido tales declaraciones, demostrando que la OTAN no es solamente un instrumento de defensa, sino de ataque.

Desde los primeros años de la Alianza

Los Estados Unidos, Francia y otros países miembros se involucraron en sangrientas guerras en Indochina, Corea, Argelia y otros países. La OTAN apoyó los golpes de estado en Grecia, Turquía y el control de gobiernos y sindicatos nacionalistas en África e Ibero América.

En colaboración con la OTAN y los servicios secretos de numerosos países miembros, la CIA y la inteligencia británica crearon una red clandestina de agentes en diversas regiones.

Con el fin de la Guerra Fría, que vio la disolución del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética, y el regreso de Rusia y otros países exsoviéticos al modelo capitalista, la OTAN, sin embargo, no se disolvió. Por el contrario, la Alianza inauguró sus operaciones “fuera de zona”, desde Yugoslavia. En 1999 bombardeó Serbia sin mandato de la ONU, violando el derecho internacional y fomentando la secesión de Kosovo.

El 11 de septiembre, la OTAN invocó por primera vez el artículo 5 de defensa mutua y ocupó Afganistán, librando una guerra que duraría veinte años y conduciría a la destrucción del país y, finalmente, al regreso de los talibanes.

Los países de la OTAN han participado, directa o indirectamente, en todas las guerras en Irak, Libia, Siria y Yemen, que han alterado el ya frágil tejido del Oriente Medio Imperio neoliberal.

Pero, tras el colapso del bloque comunista, a medida que la OTAN incorporaba progresivamente a los países del antiguo Pacto de Varsovia, se produce una transformación interesante en Europa occidental: la competencia entre las socialdemocracias y los neoliberalismos.

La OTAN es también un instrumento para importar el modelo neoliberal

Por ejemplo: el 25 de marzo de 1997, el entonces senador Joe Biden, anunció las condiciones para la adhesión de Polonia a la Alianza: “El plan de privatización masiva representa un paso importante para dar al pueblo polaco una participación directa en el futuro económico de su país. Pero ahora no es el momento de detenerse. Creo que incluso las grandes empresas estatales deberían ponerse en manos de propietarios privados, para que puedan gestionarse teniendo en cuenta intereses económicos más que políticos… Empresas como los bancos, el sector energético, la aerolínea estatal, el productor público de cobre y el monopolio de las telecomunicaciones, tendrán que ser privatizados”. Algún parecido con la actualidad…

Estos últimos, agitando al “cuco ruso”, o promoviendo una mayor alteración del contrato social, fantaseando con una militarización progresiva de la economía y la sociedad europeas.

Ya a mediados del año pasado, el New York Times tituló que “El ‘dividendo de la paz’ se acabó en Europa. Ahora vienen los compromisos difíciles”.

Hace unos días, el Financial Times reiteró que “para militarizarse todo lo necesario, Europa necesita que sus ciudadanos toleren impuestos más altos o un Estado de bienestar más bajo”.

No hay duda de que ésta sea la receta para un renovado éxito europeo es obviamente ilusorio. En todo caso, esta receta nos presenta la perspectiva de una crisis económica progresiva, de nuevas fracturas sociales, de una nueva crisis, de mayores riesgos de desestabilización continental.

*Coronel (ret.) del Ejército Argentino y director del Instituto ELEVAN.

Foto: buzukis

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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