Las stablecoins, o monedas estables, son una innovación y al mismo tiempo una amenaza para los mercados financieros. Ya han entrado en competencia con el sistema bancario en la captación del ahorro y en la creación de crédito.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
De acuerdo con un estudio del Banco de Liquidaciones Internacionales (BIS) de Basilea, ya tienen un nuevo y potencialmente volátil papel en los mercados cambiarios globales. Casi todas las monedas estables están vinculadas al dólar y, se argumenta, deberían ser respaldadas por reservas en dólares o títulos del Tesoro de los EUA, por el valor equivalente.
En análisis examina cuatro stablecoins y 27 monedas nacionales usadas para su adquisición. La USDT, muy apreciada por Trump y su familia, domina ese mercado. Más del 70% de las stablecoins se adquieren con monedas diferentes al dólar estadounidense, con un impacto significativo sobre los procesos en los mercados cambiarios internacionales, el mercado de cambios (FX).
Esto ocurre, principalmente, porque tal práctica pasa por alto los canales tradicionales de compra de dólares necesarios para el comercio y las transacciones financieras internacionales. De hecho, la conversión de monedas locales en stablecoins ocurre en plataformas de cambio, que se vuelven, así, en un sistema cambiario diferente y paralelo, no sujeto, sin embargo, a las mismas regulaciones y controles.
El estudio destaca que ocurren desvíos significativos de paridad entre los mercados de stablecoins y los mercados tradicionales
Generando también una depreciación de las monedas locales usadas en las compras. Los desvíos de paridad se dan cuando las tasas de cambio de dos monedas se alinean perfectamente con el diferencial de tasas de interés entre los dos países. Además, aproximadamente un sexto de la presión sobre los precios de las stablecoins se transmite a los costos tradicionales de financiamiento en dólares, impactando bancos, empresas y estados soberanos que operan en los mercados cambiarios, independientemente de la participación o no de los mercados de criptomonedas.
Al momento, el mercado de stablecoins permanece relativamente pequeño en comparación con el mercado cambiario diario de 7.5 billones de dólares. En el futuro, la capacidad de las stablecoins de remodelar significativamente el escenario cambiario, dependerá del ambiente regulatorios y de la manera en que las alianzas políticas impacten la infraestructura financiera y su impermeabilidad.
Las stablecoins vinculadas al dólar ya están sustituyendo monedas de valor en algunos corredores transfronterizos en mercados emergentes en América Latina, África Subsahariana, y Oriente Medio. Ellas representan aproximadamente 43% del volumen total de transacciones en la región subsahariana, principalmente, debido a la desvalorización de las monedas locales.
El Banco Central de Brasil relata que cerca del 90% de los flujos de criptomonedas involucran stablecoins vinculadas al dólar estadounidense y son ampliamente usadas para remesas y transferencias de capital.

Activos extranjeros en mercados emergentes
En la práctica, serían negociadas en los mercados cambiarios y llevarían a su sustitución por stablecoins vinculadas al dólar.
La utilización generalizada de estas vinculadas en activos extranjeros en mercados emergentes puede debilitar la capacidad de los bancos centrales de administrar liquidez, responder a choques o implementar una política monetaria eficaz.
Los sistemas tradicionales de pagos y liquidaciones, que están haciendo significativos progresos en la oferta de mejores soluciones en términos de escala, seguridad jurídica y confianza institucional, todavía pueden actuar frenando las cosas. Esto incluye a las monedas digitales emitidas y controladas por los bancos centrales.
Instituciones nacionales e internacionales responsables por la regulación bancaria y financiera parecen estar conscientes de los serios riesgos inminentes, pero se muestran impotentes ante la creciente ola de criptomonedas y stablecoins.
Por desgracia, hasta el informe del BIS se limita a sugerir mayores controles y medidas prudenciales, como requisitos más rigurosos de liquidez de reserva. Además, según el banco, las stablecoins carecen de elasticidad, pues no logran expandir la liquidez ni otorgar créditos en respuesta al cambio en la demanda, a diferencia de los bancos centrales y comerciales. En realidad, Trump, por desgracia, está eliminando esas limitaciones.
Riesgos representados por crecientes mercados de criptomonedas son bien conocidos
Europa parece ansiosa para hundirse en esos mares desconocidos y tempestuosos. Más recientemente, el gobierno francés propuso stablecoins vinculadas al euro e incentivó a la Unión Europea a considerar la introducción de depósitos tokenizados.
Además, diez bancos europeos, entre ellos el ING, UniCredit y BNP Peribas, formaron una empresa para lanzar una stablecoins vinculada al euro en 2026, con la esperanza de contraponerse al dominio de los EUA en los pagos digitales.
De hecho, la mayor stablecoin del mundo, la USDT, tiene en circulación más de 18 mil millones en tokens vinculados al dólar, mientras la stablecoin vinculada al euro de la Societé Générale, lanzada en 2023, tiene apenas 107 millones de euros en tokens en circulación.
A nuestro ver, seguir a los EUA en el mercado de stablecoins no es una estrategia vencedora para Europa. Por tanto, afirmar que, caso contrario, seríamos inundados por stablecoins vinculadas al dólar, sería un grave error y no se justifica. Ya vimos y vivimos esto con los derivados de ventanilla, una burbuja siempre lista a explotar, tanto en los EUA como en Europa.

