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A mi querido hermano

A la memoria de mi hermano, Víctor Hugo Sandoval García
(30 septiembre 1984 – 24 enero 2021)

Mary Sandoval*
La vida (diría que es Dios) te pone pruebas, algunas muy duras, otras no tanto, pero indistintamente las tienes que sortear. En cierta forma, todos tenemos que pasarlas en algún momento. ¿O acaso crees que no es así?
Recuerdo que cuando empezó a agravarse la pandemia, en la primera ola de contagios, me dijo mi madre, el círculo se va a ir cerrando y tarde o temprano nos vamos a enfermar. Para mi mala fortuna, mi hermano enfermó de Covid, está delicado de salud y ya tiene que usar oxígeno; tengo miedo porque no quisiera que se agrave, que lo internen y que no reciba la atención médica requerida. Todo eso pasó desde que le detectaron la enfermedad, el 18 de enero del año pasado, hasta que….

El 24 de enero del 2021

Mi hermano, desafortunadamente, falleció en el Hospital Ajusco Medio del gobierno capitalino. Al enterarme de lo sucedido, mi vida se transformó porque mi niño, mi manito (como le decía de cariño) decidió emprender ese viaje sin retorno.

Un viaje que para él será su descanso eterno y para mí, sería y es el camino de aprender a vivir sin su presencia, sin su apoyo y sin su cariño.

A mi hermano le gustaba sonreír, estaba cuando más lo necesitaba; en mi memoria tengo presente que me decía cuando le enseñaba mis primeros artículos periodísticos, escribes muy bien, sabes redactar y eso te ayudará mucho; solo te pido que confíes más en ti misma. Esas palabras quedaron grabadas para toda mi vida.

Mi familia, sus amigos y sus compañeros de trabajo, lo recordamos y lo recordaremos como un buen hijo, un excelente hermano, el gran tío y esa persona que sabia darte los consejos acertados, siempre que se le pedía.

Víctor Hugo te fuiste de este mundo a temprana edad, sin embargo, dejaste un semillero de todas las acciones buenas que hacías. Dios consideró que la misión encomendada en la tierra ya fue cumplida y te llamó para estar a su lado.
Les seré honesta, amigos lectores, me costó mucho escribir este texto, pero alguien me dijo que ésta es la mejor forma de sacar todo el dolor que traigo guardado, un dolor que me estaba causando mucho daño, y que a ti, hermano, no te permitía descansar en paz.

Ya es hora de que tu alma trascienda, es hora de dejarte ir, es hora de seguir adelante con mi vida. Lo más importante, serás mi ángel de la guarda y tendrás un lugar en mi corazón. Gracias, Dios, por haberme mandado a ese ángel que fue y será para siempre mi gran hermano.

 

*Articulista invitada: Egresada de la licenciatura en pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Una de mis pasiones es el periodismo de opinión/La Centinela Política/

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