Entre el 14 y el 15 de mayo, mientras los presidentes Xi Jinping y Donald Trump se reunían en Pekín, los ministros de Relaciones Exteriores del grupo BRICS se encontraban en Nueva Delhi, preparando la cumbre de los jefes Estado y de gobierno del grupo a celebrarse en septiembre próximo.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma
Además de los once países miembros, seis asociados estaban también presentes, incluyendo Nigeria y Vietnam. Par darle un mayor status e importancia oficial a la cumbre, participó el primer ministro indio Narendra Modi y se reunión con varios de los ministros presentes, incluyendo el ruso Sergei Lavrov, el iraní Abbas Araghchi, el sudafricano Ronald Lamola y el brasileño Mauro Vieira.
Es importante registrar que tanto los cancilleres de Irán y el de los Emiratos Árabes Unidos estuvieron en la reunión. Después de la intervención militar de EUA e Israel en Irán, Teherán y los EAU están, efectivamente, en una guerra no declarada. Arabia Saudita está involucrada también de alguna manera.
Pero esto no impidió la participación de todos los países. Así, el grupo BRICS se presenta como potencialmente capaz de superar conflictos y crear las condiciones para futuros diálogos y negociaciones.
Al final, era obvio que faltara la unidad necesaria para una declaración conjunta. En su lugar, al igual que en la cumbre anterior en Brasil, la presidencia india, emitió un comunicado, que, sin embargo, reflejo todos los argumentos y propuestas que fueron decididos de forma unánime.
El informe final de la presidencia reafirma de manera vehemente todos los proyectos y programas ya desarrollados en el pasado. Reconoce que los BRICS representan una “amplia diversidad de sociedades y civilizaciones, afectadas de manera diferente, por medidas proteccionistas unilaterales e injustificadas, en violación de las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC)”.
Y destacó varias prioridades:
Defender el insustituible papel de Naciones Unidas y del multilateralismo; el rol del grupo como plataforma de seguridad, diálogo y diplomacia para superar conflictos; rechazar las políticas arancelarias y de sanciones; crear un nuevo orden económico mundial más equitativo, inclusive, mediante reformas de instituciones establecidas en Bretton Woods.
Así como el papel central del Nuevo Banco de Desarrollo en apoyar proyectos económicos, de infraestructura y de innovación en otros países del Sur Global; la implementación de iniciativas nuevas y transparentes para pagos transfronterizos; y una estrecha colaboración en tecnologías digitales, inteligencia artificial y comunicaciones.
Urgen “respuestas eficaces y coordinadas”
El canciller indio Subrahmanyam Jaishankar afirmo que “estamos viviendo un período de considerable inestabilidad en las relaciones internacionales. Conflictos en curso, incertidumbre económica y desafíos relacionados al comercio, tecnología y clima están moldeando el escenario global. Las expectativas crecen, especialmente entre los mercados emergentes y los países en desarrollo, de que el BRICS desempeñe un papel constructivo y estabilizador”.
Afirmó que se necesita trabajar para dar “respuestas eficaces y coordinadas” a las incertidumbres geopolíticas y económicas.
India es uno de los países más afectados por el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del petróleo y de los fertilizantes necesarios para sustentar su economía.
Añadió: “Las tensiones en curso, los riesgos al tráfico marítimo y las interrupciones en infraestructura energética destacan la fragilidad de la situación que afecta particularmente a la región del Golfo”. Y observó las “implicaciones humanitarias” de la guerra en Gaza y los “continuos retos” enfrentados por Líbano y por Siria. Los miembros del BRICS deben abordar el “creciente uso de medidas coercitivas y sanciones unilaterales…Estas medidas injustificables no pueden sustituir el diálogo, ni la presión puede sustituir la diplomacia”. Semejantes acciones “afectan de manera desproporcionada a los países en desarrollo”.
Hubo una postura unánime sobre la reforma del sistema económico global y una expansión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU).
Egipto pidió el fortalecimiento de una cooperación económica entre los países miembros
Para la promoción de proyectos conjuntos en los sectores de energía, industria, infraestructura y tecnología avanzada. Específicamente, propuso la creación de un centro de logística de granos en Port Said, con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria.
La declaración final apoya igualmente la creación de una plataforma de negociación de granos dentro del BRICS, la cual podría expandirse posteriormente e incluir otras commodities agrícolas y no agrícolas.
Debe notarse que, durante el mismo período, el Nuevo Banco de Desarrollo realizó su reunión anual del consejo en Moscú, dedicada a l tema “Financiamiento del Desarrollo en una Era de Revolución Tecnológica”.
De acuerdo con su presidente Dilma Rousseff, se trata de un ambicioso programa de cinco años para el desarrollo de infraestructura y proyectos en nuevos sectores de tecnología, orientado hacia todos los países del Sur Global.
El banco se fortaleció para apoyar medidas de defensa y apoyo en caso de crisis comerciales, energéticas y alimentarias, aranceles e interrupciones en la cadena de suministros. Están planeadas iniciativas en los sectores de pagos y movimientos de dinero, con un mayor uso de monedas locales para reducir la dependencia hacia monedas de terceros.
