Que César Yáñez ya lo apoya en Gobernación
Arturo Ríos Ruiz
Hemos comentado que este 2022, es el año cumbre para que delinear la sucesión presidenciaL rumbo al 2024 y ante el madruguete de AMLO en el destape, aventó al ruedo político a Claudia Scheinbaum y Marcelo Ebrard, como los posibles, pero se les coló por la retaguardia, Ricardo Monreal.
En su Artículo 83, la Constitución marca lo siguiente:
El Presidente entrará a ejercer su encargo, el primero de diciembre; durará en él seis años y nunca podrá ser reelecto para el período inmediato. Debe quedarnos claro, del porqué se habla tanto en la actualidad del intento de promulgar una nueva Carta Magna.
¿La razón?
El presidente no descarta reelegirse, desde que inició su espíritu político individualista, abrigó la idea que de llegar a la grande, planearía una estadía de doce años mínimo, para conducir a México a un sistema distinto. Amparado en la anticorrupción, que no ha cumplido, ya que la práctica se tragó a su propia administración. El mayor ejemplo es su propia familia.
La palabra que el mandatario mal utilizó fue aspiracionista, definida por Real Academia como una acción o efecto de pretender o desear algún empleo, dignidad u otra cosa. Algo distinto a lo que el presidente tachó como individualismo. No nos extraña, le falla la preparación académica.
Pero entremos a lo sabroso de lo político:
Scheinbaum y Ebrard deben estar muy tensos con la incursión más formal de César Augusto López, de 58 años. Hermano de AMLO; más real que el de Julio Scherer, ya desvanecido. Tenemos un secretario de Gobernación que ya inició su estrategia hacia el 2024.
Hay dos trascendidos muy importantes que dan luz para la aseveración: Que hace tres años, en charla discreta en la que participaron López Obrador y Adán Augusto y otros de sus confianzas, el primero le prometió al “hermano” la candidatura a partir de su tercer año, el actual.
El otro, es que César Yáñez, excomunicador muy eficiente de AMLO, que lo llevó a la Jefatura del Gobierno de la Ciudad y a la presidencia del país por su buen desempeño como comunicador, ya está con el de Gobernación, en apoyo de sus pretensiones políticas. Fue separado por AMLO, por su fastuosa boda que exhibió hasta la fifí revista Hola, hispana.
Son detalles muy interesantes para quienes gustan del menester político y una preocupación para los aspirantes a suceder al tabasqueño, Claudia y Marcelo, que se deshacen en estrategias caras para avanzar en la ansiada aspiración presidencial. Ahora ven gris su futuro.
Scheinbaum, inició claramente amparada por el mandatario y hasta a mano alzada públicamente y Marcelo, quiso brillar de la Cancillería con el peso de la eficiencia, pero en los últimos días has ido amargamente relegado.
En tanto, Adán Augusto, llama la atención paulatinamente y roba espacios en los medios con discreción; analistas y voces calificadas ya lo exponen como el posible gallo, y se olvidan de las “corcholatas” utilizados en apariencia como destructivos del juguetón presidente. Falta menos que ayer para comprobarlo.
