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Aeropuertos: Zoológicos de cristal

Foto: Pixabay

 

Bolivar Hernandez
En esta ocasión voy a referirme a los aeropuertos que son auténticos zoológicos humanos, con toda clase de animales.
En particular voy a tratar el tema de lo que en Antropología denomínanos: “El No Lugar”, término creado por el antropólogo francés Marc Augé, para designar esos sitios urbanos que son espacios para el anonimato. Tales como son los aeropuertos, autopistas, cuartos de hotel, centro comercial, supermercados, etcétera, etcétera. Absolutamente impersonales y sin identidad cultural específica.
Lugares donde se concentran grandes grupos humanos con un mínimo de contacto personal entre ellos.
Son sitios transitorios, sin identidad, parecidos a otros espacios con las mismas funciones a lo largo y ancho del planeta.
Los aeropuertos del mundo son idénticos
Grandes salas de espera, pasillos infinitos para conectar las salas de salida con los aviones. Éstas pueden responder a una letra del abecedario o bien a un número.
Los restaurantes de los aeropuertos son generalmente parte de cadenas internacionales, en donde se puede pedir lo mismo que en los EU.
Los menús son reducidos y de comida internacional, que debe leerse como exclusivamente sándwiches, acompañados de refrescos de cola. El café es soluble, de pésima calidad, y lo sirven hirviendo.
Hay locales con venta de souvenirs de mala factura, chácharas sin chiste, para gastar los últimos billetes y monedas del país en cuestión.
He viajado mucho a lo largo de mis 77 años, y conozco varios aeropuertos internacionales y locales de México, de sobra. Y todos son más de lo mismo.
Debo destacar que el aeropuerto es el único sitio donde las risas y los llantos son auténticos, verdaderos, al recibir o despedir al viajero; curiosamente en ese lugar tan impersonal.
Nunca he perdido un vuelo por no llegar a tiempo al aeropuerto, siempre llegó tres horas antes, ahí me documento rápidamente, y no llevo maletas nunca, siempre cargo mochila con pocos enseres personales, por eso viajo muy ligero.
Por mi profesión de antropólogo he tenido que aplicar la observación como un método científico, para recoger impresiones generales sobre el comportamiento humano en una situación particular como la que ofrece el aeropuerto.
El comportamiento de los pasajeros es relajado y su vestuario es informal
Casi da la impresión que todos ellos viajan rumbo al mar; portan shorts, camisas floreadas, chanclas o tenis; y las mujeres muy frescas con sus blusas vaporosas sin mangas y muy escotadas, shorts, chanclas. Eso sí, ahora, todos usa gorras de béisbol con la visera hacia atrás, tapando la nuca,
Los niños son un tema aparte, porque son viajeros muy latosos previo al abordaje y, peor aún, ya dentro del avión. Lloran demasiado bajo la mirada complaciente de sus progenitores.
Corren por el pasillo del avión y van al baño muy seguido, junto a la abnegada progenitora. He querido ahorcar a más de algún bebé latoso durante un viaje trasatlántico.
Los ancianos viajeros, por su parte, necesitan sillas de ruedas e ir muy seguido al baño, por eso eligen asientos de pasillo y no de ventanilla, para poder salir rumbo al WC cada media hora. Llaman insistentemente a la sobrecargo con un botón arriba de su asiento, y preguntan muchas cosas curiosas, y piden mucho café o agua.
He permanecido sentado en una incómoda butaca de una sala de espera durante tres horas, y observo el peregrinar de cientos de viajeros con un ojo crítico.
Lo que llama poderosamente mi atención es la diversidad racial
La variedad de condiciones socioeconómicas de los pasajeros. No solo los ricos viajan en avión, también lo hacen los trabajadores y los migrantes económicos.
Antes viajaban bastantes curas y monjas con sus hábitos religiosos, ahora ya no tanto. Van de civil o camuflados de turistas.
Hay un sector importante de niños que viajan solos, y las aeromozas se ocupan de ellos amorosamente.
Finalmente, mi observación de los viajeros presentes es alarmante, porque veo muchos individuos obesos, tanto adultos como niños también, la gente educada se refiere a ellos como individuos con sobrepeso.
Yo digo que están gordos u obesos mórbidos. Caminan con mucha dificultad y su respiración es entrecortada, y transpiran copiosamente sin esfuerzo.
Colofón
¡Qué necesidad la de muchos de viajar con exceso de equipaje! 10, 15, o más maletas. No solo sale carísimo el asunto, sino ¿Qué urgencia ésa de cargar con los guardarropas completos de sus hogares?
De muy chico, un día hui de mi hogar, y empaqué mi ropa en un paliacate y emprendí la retirada hacia ninguna parte, seguido por mis padres atrás de mi, muertos de la risa por mi determinación de abandonarlos a mis 6 años.
Y aprendí a viajar ligero de equipaje y lo sigo practicando hasta la fecha.
Hasta pronto viajeros aéreos que no saben volar como pájaros sin carga, allá ustedes por no aprender todavía que, en el viaje final, no llevaremos absolutamente nada.
*La Vaca Filósofa
Fotos: Free-Photos/Pixabay 
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