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Alarma en el campo: El gusano barrenador asfixia la ganadería mexicana y frena exportaciones a EU

GUSANO BARRENADOR/ gemini

Alerta máxima en el norte: Frontera blindada ante el avance de la plaga. Contrabando en la frontera sur y colapso de la inspección sanitaria, causas de la crisis.

Ivette Sosa

El fantasma de una plaga erradicada hace más de tres décadas ha vuelto para poner en jaque al motor agropecuario de México. El brote del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), provocado por la larva de la mosca Cochliomyia hominivorax, ha dejado de ser una amenaza lejana para convertirse en una emergencia zoosanitaria de seguridad nacional.

A la fecha, la plaga se ha extendido con ferocidad a más de 20 estados de la República, provocando un severo estrangulamiento en el flujo comercial y forzando restricciones drásticas en la exportación de ganado en pie hacia los Estados Unidos.

En el norte del país, la franja de mayor vocación exportadora y estatus sanitario privilegiado, estados como Tamaulipas y Chihuahua se declaran en alerta máxima. La estrategia de contención se ha transformado en una carrera contrarreloj, que incluye desde el blindaje de las rutas carreteras, hasta la liberación masiva de moscas estériles para cortar biológicamente el ciclo de reproducción del insecto.

El colapso del blindaje: Durango pierde su histórico estatus

El avance de la plaga no respeta fronteras estatales ni antecedentes sanitarios. Durango, una entidad que históricamente se había mantenido invicta y libre del parásito, ha sucumbido a la crisis. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ya reporta 13 casos confirmados en la entidad, mientras mantiene decenas de muestras sospechosas bajo análisis de laboratorio.

Los focos rojos se concentran en municipios clave como Santa María del Oro —donde el gusano fue detectado devorando el tejido de un becerro recién nacido y de un toro— y en Pueblo Nuevo. La alarma es doble debido a que el parásito ha saltado las barreras de las especies productivas, detectándose ya en un equino y en un perro doméstico.

Ante este escenario, la Unión Ganadera Regional de Durango ha lanzado un grito de auxilio: Los recursos económicos locales están agotados. La geografía del estado, marcada por zonas serranas de difícil acceso, triplica el costo de las labores de rastreo y supervisión médica.

En un intento por contener el desastre, las autoridades federales activaron el Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal (DINESA), aislando los ranchos afectados y obligando a los productores al tratamiento individual, herida por herida, de cada cabeza de ganado.

Las causas del desastre: Contrabando y desdén institucional

El rebrote del gusano barrenador no es un accidente de la naturaleza; es la consecuencia directa de una cadena de omisiones y vulnerabilidades acumuladas durante años. Miembros del sector ganadero organizado señalan tres factores determinantes detras del desastre:

  1. El abandono de la inspección estricta: En los últimos años, los controles en la movilización interna de animales se relajaron drásticamente, debilitando y finalmente sepultando el estatus de “País Libre” que México ostentaba con orgullo desde 1991.
  2. La porosa frontera sur: El traslado de ganado a través de “puntos ciegos” e ilegales provenientes de Centroamérica ha sido la principal carretera de entrada y dispersión del parásito hacia el corazón del territorio mexicano.
  3. La voracidad biológica de la plaga: La mosca del gusano barrenador posee una extraordinaria capacidad de propagación; una sola hembra adulta puede volar entre 10 y 20 kilómetros diarios guiada por el olor a sangre, buscando heridas abiertas, castraciones o cordones umbilicales expuestos para depositar cientos de huevecillos.

Reacción tardía y un impacto económico multimillonario

Para la industria ganadera, la respuesta institucional inicial pecó de lenta y burocrática. Este retraso en el diagnóstico y aislamiento de los primeros brotes provocó pérdidas financieras severas y detonó el peor escenario para los productores: el cierre temporal de la frontera estadounidense para la exportación de ganado en pie.

La parálisis comercial obligó a una intervención de emergencia bilateral. Hoy, las autoridades sanitarias de México y Estados Unidos coordinan esfuerzos conjuntos orientados a dos frentes prioritarios: la aplicación de tratamientos preventivos y curativos a millones de animales en las zonas de tránsito, y la reactivación a máxima capacidad de las plantas productoras de moscas estériles.

El campo mexicano enfrenta una de sus pruebas más duras del siglo. El éxito de la estrategia actual no solo determinará el futuro financiero de miles de familias ganaderas, sino la credibilidad de México como potencia agroalimentaria en los mercados internacionales.

Imágenes: Gemini/
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