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Alemania: Crecen las protestas contra el apoyo militar a Ucrania

Foto: wal_172619 

Alemania está oficialmente en recesión técnica, tras la revisión a la baja de los datos de comienzos de 2023. La invasión de Ucrania y la crisis energética, han afectado severamente la bonanza de Berlín.

Elisabeth Hellenbroich, de Wiesbaden* A juzgar por el desempeño de los principales políticos europeos y alemanes en las recientes cumbres de jefes de Estado de la Unión Europea y de ministros de Defensa de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), la UE está perdiendo su “brújula interna”.

Las declaraciones de la mayoría de los líderes políticos europeos reflejan una virtual “formación de reacciones histéricas”, mientras que las voces más sobrias, de líderes militares de la talla del general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, quien advirtió que “con el apoyo de Occidente, Ucrania puede ganar algunas batallas, pero no puede ganar una guerra contra la mayor potencia nuclear del mundo,” fueron excluidas del debate público o estigmatizadas. Este es, por ejemplo, el caso de los autores y firmantes de una “Carta abierta al canciller [Olaf] Scholz”, publicada el 12 de febrero, recibiendo en pocos días recibió más de 450.000 firmas de representantes de todos los segmentos de la sociedad alemana, entre ellas la del el general de brigada Erich Vad (retirado), conocido por sus perspicaces análisis de la guerra de Ucrania, la del expresidente de la Iglesia Protestante (EKD), la Dra. Margot Kässmann, la de la teóloga protestante Antje Wollmer y la del abogado Peter Gauweiler, un importante miembro del partido Unión Social Cristiana (CSU).

Los autores del manifiesto, la directora de la revista femenina Emma, Alice Schwarzer, y Sarah Wagenknecht, una conocida legisladora del partido La izquierda (Die Linke), han sido fuertemente criticadas y difamadas por los principales periódicos alemanes, con acusaciones de “mentirosos y falsos pacifistas que hacen el trabajo para Putin”.

La verdad es que, a la luz de la brutalidad a lo largo del Frente Oriental de Ucrania, los signatarios de la Carta Abierta exigen que el canciller Scholz negocie y no sacrifique a cientos más de miles de personas inocentes. Scholz, dicen, debería poner el ejemplo y detener la escalada de la guerra. En lugar de enviar más armas a Ucrania, se le pide a la canciller que exija un “alto el fuego” seguido de conversaciones de paz. Con cada día que pasa, dice el texto, hay 1.000 personas más muertas en la guerra.

Confusión mental

El problema, sin embargo, es que la élite política de la UE y Alemania se encuentran en un estado de confusión mental. Un ejemplo típico son las recientes revelaciones realizadas por el conocido periodista de investigación estadounidense Seymour Hersh, quien, después de su impresionante informe “Cómo los EE.UU. eliminaron los gasoductos Nord Stream”, publicado en su blog el 8 de febrero, concedió una entrevista aún más detallada al diario alemán Berliner Zeitung (14 de febrero), donde presentó más detalles sobre cómo toda la operación había sido cuidadosamente planificada desde diciembre de 2021, bajo instrucciones  del presidente Joe Biden, por un “grupo de trabajo interinstitucional”.

Hersh hizo duras acusaciones de que Biden quería que Alemania se “congelara” durante el invierno de 2022-23. El informe se preparó en base a información de una fuente anónima con conocimiento directo de la operación, a la que asistió Noruega y que resultó en explosiones que dañaron tres de los cuatro oleoductos Nord Stream en septiembre de 2022. Con la excepción del propio Berliner Zeitung y algunos sitios web, el informe fue sistemáticamente subestimado o incluso ridiculizado por los principales medios de comunicación. Aunque etiquetado como “ficción total” por fuentes oficiales del gobierno de Estados Unidos, el relato de Hersh debería ser una razón para que el gobierno alemán investigue las acusaciones.

Esta negación de la verdad o el miedo a debatir públicamente las acusaciones

Que se puede observar particularmente en Alemania, también estuvo presente en una conferencia celebrada por la Sociedad del Atlántico Norte en Berlín el 7 de febrero sobre el tema “La situación estratégica a principios de 2023”. En el evento, un representante del Ministerio de Defensa alemán, el Dr. Karl-Heinz Kamp, pronunció un breve pero extremadamente agresivo discurso. En sus palabras, el actual “período de transición” requiere no solo una “cohesión transatlántica más fuerte en términos de mayor gasto militar” -mucho más allá del 2% y entregas de armas más sofisticadas a Ucrania- sino que también implica una estrategia de “cambiar la mentalidad” (!) de la población alemana. Citando una inscripción escrita en la pared de una casa en Berlín, “¡Esta no es nuestra guerra!”, reaccionó enfáticamente, diciendo: “¡Eso no es cierto!”. Para él, Alemania necesita prepararse para una “economía de guerra”, ya que se supone que estamos en un período en el que la gente tendrá que hacer más “sacrificios.” Dos informes importantes Una consulta sobre el nuevo “Informe de Seguridad de Múnich 2023,” el documento oficial de la 59ª Conferencia de Seguridad de Munich (17-19 de febrero), deja claro que no solo por primera vez Rusia estará “ausente” del evento, sino también que la mayoría de los participantes de la conferencia están a favor de la escalada continua de la guerra, en lugar de nuevos esfuerzos diplomáticos para ponerle fin. En este sentido, es necesario prestar más atención a un estudio reciente de la Rand Corporation, uno de los principales centros de investigación, cuyos autores, Samuel Charap y Miranda Priebe, evalúan cómo puede evolucionar el conflicto en Ucrania. Su principal preocupación es que Moscú pueda recurrir a armas nucleares tácticas para evitar una derrota catastrófica. Tal caso, dicen, “conduciría a un conflicto directo de Estados Unidos con Rusia, lo que podría resultar en un intercambio nuclear estratégico”. También se refieren a la propuesta del general Mark Milley para nuevas negociaciones diplomáticas: “Está claro por qué Milley trata de evitar una guerra entre Rusia y la OTAN como la principal prioridad de Estados Unidos: Estados Unidos se involucraría inmediatamente en una guerra caliente con un país que tiene el arsenal nuclear más grande del mundo. Mantener una guerra entre Rusia y la OTAN por debajo del umbral nuclear sería extremadamente difícil, especialmente debido al debilitamiento de las fuerzas armadas convencionales de Rusia”. Además, declararon que el fin de la guerra con Ucrania con la recuperación “del control total sobre todo su territorio reconocido internacionalmente restauraría la norma de integridad territorial, pero este sigue siendo un resultado altamente improbable”. Por lo tanto, los autores concluyen:

(…) Hay razones para preguntarse si una guerra más larga conducirá a más ganancias ucranianas. Las pérdidas también son posibles. Los costos para los Estados Unidos y la Unión Europea para mantener al Estado ucraniano económicamente solvente se multiplicarán con el tiempo a medida que el conflicto inhiba la inversión y la producción. Los refugiados ucranianos siguen sin poder regresar, los ingresos fiscales y las actividades económicas caen bruscamente en comparación con antes de la guerra. La campaña de Rusia para destruir la infraestructura crítica de Ucrania creará grandes desafíos a largo plazo para sostener el esfuerzo de guerra y el apoyo económico necesario de los Estados Unidos y de sus aliados.

El estudio advierte sobre la perturbación económica mundial derivada de la guerra, que seguirá acompañada de un fuerte aumento de los precios de la energía, lo que, a su vez, contribuye a la inflación y a la desaceleración del crecimiento económico mundial. Bien señala el texto, estas tendencias “deben golpear más duramente a Europa”. Continúa que cuanto más larga sea la guerra, mayor será el riesgo de una escalada nuclear

Por lo tanto, el interés principal de Estados Unidos para minimizar los riesgos de una escalada debería aumentar el interés de Estados Unidos en evitar una guerra prolongada. En resumen, las consecuencias de una guerra larga, que van desde los riesgos de escalada persistentemente altos hasta el daño económico, superan con creces los posibles beneficios.

El informe examina una serie de opciones, en particular un “armisticio” y un acuerdo político de paz. Para los autores:

La victoria absoluta es poco probable. Y aunque Ucrania ha sorprendido a los observadores con su capacidad para defender su propia patria, es fantasioso imaginar que podría destruir la capacidad de Rusia para librar la guerra. Del mismo modo, un cambio de régimen en Moscú es poco probable, ya que un cambio en el liderazgo no traería el final de la guerra. Dado que ninguna de las partes parece tener la intención o la capacidad de lograr la victoria absoluta, la guerra probablemente terminará con algún tipo de resultado negociado. (…)Un armisticio en Ucrania congelaría las líneas del frente y pondría fin a largo plazo a los combates activos. Rusia detendría los intentos de ocupar más territorio ucraniano y cesaría los ataques con misiles contra ciudades y contra la infraestructura ucranianas. Las fuerzas ucranianas detendrían sus contraataques en las áreas controladas por Rusia en Ucrania y en la propia Rusia. Un acuerdo político o un “tratado de paz” implicaría tanto una tregua duradera, así como la solución de al menos algunas de las controversias que provocaron o surgieron durante la guerra.

Los autores se refieren en particular a las negociaciones bilaterales entre Rusia y Ucrania realizadas en las primeras semanas de la guerra, culminando en el “Comunicado de Estambul” publicado a fines de marzo de 2022; y, además, propuestas más recientes de líderes políticos sobre temas que podría abarcar un acuerdo político.

Y concluyen:

Para Rusia es probable que codificar la no alineación de Ucrania sea central. A Ucrania le gustaría fortalecer los compromisos occidentales con su seguridad, pues no confía en que Rusia cumpla con ningún acuerdo. Un acuerdo podría cubrir una serie de otros temas, por ejemplo, un fondo de reconstrucción, comercio bilateral, cuestiones culturales y libertad de movimiento y condiciones para aliviar las sanciones occidentales contra Rusia.

*MSIA Informa

Foto: wal_172619 
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