El director ejecutivo del Deutsche Bank, Christian Sewing, alertó del peligro de que Alemania se convierta en “el hombre enfermo de Europa”, a causa de los problemas estructurales que enfrenta la economía del país y que le impiden desarrollar su gran potencial, entre ellos, los elevados costos energéticos.
La declaración fue hecha en la Banking Summit organizada por el periódico Handelsblatt el 20 de septiembre, informó la agencia RT.¿Cuán serio es su aviso?
El invierno pasado fue bastante cálido, casi un regalo del cielo. Pero, como dicen los alemanes, la esperanza no es una buena estrategia.
El sabotaje de los gasoductos Nord Stream privó a Alemania del gas ruso, que era el combustible barato de la locomotora alemana, el combustible que brindaba seguridad a sus ciudadanos y alimentaba su economía.
Sin embargo, de la noche a la mañana, una interrupción súbita y osada de ese abastecimiento de energía vital desencadenó ondas de choque en toda Alemania, dejándola expuesta y vulnerable, comenta el blog suizo Russian Market.
El ataque a esos oleoductos, el año pasado, que supuestamente involucró la interferencia de Estados Unidos, aumentó los costos de la energía en Alemania, y esto apenas comienza, afirma. Lo cierto es que la posición alemana es una de las frágiles del mundo para una economía de su dimensión, pues afecta, principalmente, a la industria automovilística, que es el pilar del sector industrial alemán.
Las repercusiones del ataque todavía no han sido establecidas plenamente, pero ya sirve de membrete de la fragilidad de las economías modernas en un mundo interconectado, en las palabras del bloguero.
El adjetivo “el hombre enfermo de Europa”
Se le atribuye al zar ruso Alejandro II, quien lo aplicó a Turquía algunos años antes de la Guerra de Crimea (1853-56), que fue una agresión de toda Europa contra Rusia y la cual se libró en el Pacífico, en el mar Blanco, y en el mar Negro. Fue una guerra, que se libró en todas las fronteras de Rusia, pero que tuvo momentos destacados, como la participación de Estados Unidos al lado de Rusia.
Aunque los estadounidenses no hayan participado directamente en los combates, le dieron su apoyo a Rusia en el teatro de guerra del Pacífico. Este fue el inicio de la lucha por el dominio de ese océano.
Como consecuencia de la guerra, el “enfermo de Europa” tan sólo conservó Estambul en el continente europeo y la histórica Anatolia. Los Balcanes, Bulgaria, Rumania y Ucrania (más precisamente, Galicia) se separaron de Turquía, aunque no alcanzaron, entonces, su independencia.A su vez, los británicos se apoderaron de la expresión para calificar a Rusia, a causa de su obstinada oposición a convertirse en vasallo de Gran Bretaña.
Para los británicos, el destino manifiesto ruso era el de convertirse en un gran productor de alimentos y de materias primas. Esto, cuando Rusia ya se estaba convirtiendo en una potencia manufacturera.
