Proponen ley contra la gordofobia ante alarmante cifra de exclusión en adolescentes
Ivette Sosa
La apariencia física y el peso corporal dejarán de ser motivos legales para la exclusión y la violencia en el país.
Con el objetivo de levantar un blindaje normativo que proteja la diversidad de los cuerpos, la diputada Laura Iraís Ballesteros Mancilla, integrante del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, presentó una iniciativa de reforma a la fracción III del artículo 1 de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación.
La propuesta busca incluir de manera formal la corporalidad y el peso corporal como categorías protegidas contra cualquier acto discriminatorio.
La iniciativa, turnada a la Comisión de Derechos Humanos para su análisis, mandata a las autoridades competentes a diseñar e implementar de forma obligatoria medidas, programas y políticas públicas transversales.
Estas acciones estarán orientadas de manera específica a prevenir, atender y erradicar las agresiones físicas y psicológicas que sufren las personas cuyos cuerpos no encajan en las expectativas sociales dominantes.
Una crisis que golpea a uno de cada cuatro mexicanos
En la exposición de motivos del documento, se argumenta que la discriminación en México no es un hecho aislado, sino un fenómeno estructural que trunca el acceso a oportunidades laborales, educativas y de salud.
La urgencia de la reforma se sustenta en datos duros de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis):
El 23.7 por ciento de la población mayor de 18 años —prácticamente uno de cada cuatro mexicanos— afirmó haber sufrido exclusión en el último año, identificando al peso, la estatura y la forma de vestir como los detonantes principales.

Este sesgo afecta con especial severidad a las nuevas generaciones
El texto detalla que el 28.5 por ciento de los jóvenes de entre 12 y 29 años manifestó ser víctima de discriminación; de este sector, un alarmante 39.2 por ciento ubicó su peso o complexión física como la causa directa de las agresiones.
Pese a la magnitud de estas cifras, el marco jurídico actual padece de una laguna histórica al no tipificar la gordofobia, entendida formalmente como el odio, rechazo y violencia sistemática hacia las personas debido a su peso.
La propuesta de la legisladora Ballesteros Mancilla plantea que este problema debe dejar de abordarse como una simple afectación individual o de autoestima. Por el contrario, se debe reconocer que emana de estructuras sociales e industrias que exaltan ciertos moldes corporales sobre otros, gestando ambientes hostiles y violentos en espacios públicos, centros de trabajo y escuelas.
La adición de la corporalidad al marco legal federal se presenta como un primer paso indispensable para visibilizar el problema. De aprobarse el dictamen, el Estado mexicano contará con las herramientas jurídicas necesarias para sancionar la discriminación estética y transitar hacia una cultura de inclusión que garantice que ningún ciudadano sea juzgado o vulnerado por su peso o estatura.

