Científicos de UNAM, NOAA y OMM advierten un 96% de probabilidad de que el fenómeno impacte al país de forma drástica. El norte del territorio enfrentará sensaciones térmicas de 75°C y radiación UV destructiva, mientras que el Pacífico se alista para huracanes de rápida intensificación.
Ivette Sosa
La comunidad científica internacional ha encendido las alarmas. Un Súper Niño —un evento de El Niño extraordinariamente intenso, caracterizado por aumento drástico e inusual en la temperatura del océano Pacífico—, amenaza con golpear a México entre 2026 y 2027. Con una probabilidad de ocurrencia del 96%, los expertos anticipan un escenario de alta vulnerabilidad que sacudirá tanto al ecosistema como a la economía nacional.
Modelos meteorológicos de agencias como la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirman que el fenómeno se está formando rápidamente, con un 82% de probabilidad de consolidarse entre mayo y julio de este año.
Los científicos vigilan de cerca el desarrollo de lo que podría convertirse en un evento de magnitud extrema hacia el invierno.
Infierno en el norte y parálisis laboral
Los efectos proyectados para el país dibujan un mapa de contrastes climáticos alarmantes. Científicos de la UNAM han advertido que los estados del norte del país, particularmente Sinaloa, enfrentarán temperaturas inéditas de hasta 55°C y sensaciones térmicas que podrían rozar los 75°C bajo niveles de radiación UV destructivos.

Esta ola de calor ya está mostrando sus primeras consecuencias en el tejido productivo. Diversas empresas se han visto obligadas a modificar sus horarios laborales e implementar esquemas de home office, para proteger la salud de sus trabajadores ante trayectos desgastantes y evitar pérdidas operativas por el colapso térmico.
Un país fracturado por el clima
Debido a la alteración de los patrones atmosféricos y a que el océano registra temperaturas de 1.5°C por encima de lo normal, México vivirá una dualidad climática destructiva:
- Costas del Pacífico en peligro: Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Colima y Baja California Sur registran el mayor riesgo ante una actividad de huracanes más agresiva y de rápida intensificación.
- Sequía en el Centro y Sur: Michoacán, Veracruz, la Ciudad de México y la Península de Yucatán enfrentarán un severo déficit de lluvias, agudizando el estrés hídrico.
- Contraste en el Norte: Aunque Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Baja California arrastran sequías, los modelos vigentes alertan que el fenómeno podría provocarles lluvias extremas, inundaciones y heladas fuera de temporada.

Jaque a la economía: Golpe al bolsillo y al PIB
El impacto ambiental se trasladará de inmediato a los mercados financieros. Expertos anticipan que las afectaciones climáticas, podrían sumar hasta 0.52 puntos porcentuales a la inflación general, ensañándose con el sector agroalimentario, debido al encarecimiento y escasez de productos básicos como el maíz, frijol, trigo, café y aguacate.
Históricamente, los desastres derivados de un evento de El Niño de esta magnitud, pueden costar cerca de 27 mil millones de dólares en pérdidas acumuladas para el país. Además, la falta de agua amenaza la generación hidroeléctrica, mientras que los ciclones e inundaciones, ponen en riesgo las cadenas de suministro y el transporte de mercancías.
Aunque factores como la estabilidad del tipo de cambio y los subsidios eléctricos podrían amortiguar parcialmente el impacto, las autoridades se deben preparar para un periodo de alto riesgo, que pondrá a prueba la resiliencia del sector primario y la infraestructura de todo México.

