Arturo Ríos Ruiz
Ahora sí se tardó AMLO en responder sobre el espinoso asunto de su hijo mayor, José Ramón López Beltrán, que vive en una mansión valuada en más de un millón de dólares, en Houston, Estados Unidos. El escándalo es mayúsculo: El Presidente vive en un palacio y, su retoño, en otro.
Andrés Manuel López Obrador respondió a la polémica que echó a andar El Coco, Carlos Loret de Mola a través de Latinus y explotó la bomba que dejó callado por varios días al mandatario. La Austeridad, quedó hecha migajas.
En este gobierno no tienen influencia mis hijos, no se le da contrato a ningún recomendado, dijo López sobre el escándalo de los lujos de su hijo José Ramón. El no tan joven de 41 años, que en una ocasión se exhibió en un video con la frase en torno burlón: Soy un chayro Fifí.
Bueno, se ha constatado que sus palabras tuvieron sentido, pues las casonas en Houston con alberca, sala de cine, camioneta Mercedes Benz, son algunos de los bienes documentados en el reportaje y que chocan con la insistencia a la austeridad exigida por su progenitor, desde su púlpito mañanero. Todo queda en la insana demagogia.
La reseña apunta que una de las casas donde habitó López Beltrán y su esposa, está en una zona íntima del fraccionamiento Jacobs Reserve, en Texas, a las afueras de Houston y están valuadas en más de un millón de dólares. Toda una apología de la riqueza.
Este lunes, en Palacio Nacional
AMLO afirmó que, en el caso del matrimonio de su hijo con Carolyn Adams, está complicado meterse porque al parecer la señora tiene dinero y no tiene nada que ver con el gobierno. Mal parado deja a su vástago al colocarlo en un status de dependiente de su esposa.
Se revive otro escándalo
En días pasado, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas habría cedido 2.5 hectáreas de terrenos en la Isla de Holbox a Desarrollo Inmobiliario Xunnan, de Stella Holding, compañía en la que Carlos Álvarez de Alba, figura como socio principal.
Alba también maneja empresas como Cava Energy, en la que la nuera se desempeña.
En su débil respuesta, el mandatario nada dejó claro, no hubo desmentido convincente, sólo que la dama-nuera, le dijeron que es rica, es decir ni siquiera lo tiene comprobado.
Pero sí se fue contra Carlos Loret y Carmen Aristegui; del primero afirmó que es un golpeador, mercenario y sin principios y de la segunda, que quiso comparar el caso de la casa de su hijo mayor en Houston, con la Casa Blanca de Peña Nieto.
En síntesis, el detalle de la posición de alto nivel social del hijo y la nuera, devastan la doctrina de la austeridad, tan cacaraquea en el discurso presidencial, en el que el ejemplo la coloca en mentira demoledora y traición entre ellos mismos. Las conclusiones son de quien lee.
