Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo: Voltaire (Filósofo y escritor francés).
Mary Sandoval*
¿Por qué hay gente que adora a López Obrador, y por qué habemos muchos que lo detestamos por su pésima forma de gobernar y su forma de ser?
Iniciemos respondiendo, ¿Quién es Andrés Manuel López Obrador?, para tratar de concluir ¿por qué es tan amado como odiado?
Comencemos diciendo que nació en Tepetitán, municipio de Macuspana Tabasco, el 13 de noviembre de 1953. Es el hijo primogénito de Andrés López Ramón y Manuela Obrador González. Estudió la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Su vida política la inició en 1976
Al ingresar como militante al Partido Revolucionario Institucional, partido en el cual estuvo hasta 1988. Se dice que el PRI no quiso darle la candidatura a gobernador por Tabasco y por esa razón se fue al Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 1989, y ahí estuvo hasta el 2012
Durante ese tiempo, compitió dos veces por la candidatura presidencial (2006 y 2012), las cuales perdió. Como en el PRD no pudo ser por tercera vez candidato, López Obrador formó la asociación civil de Movimiento de Regeneración Nacional, lo que a la postre, en el 2012, se convirtió en el partido Morena.
- Como datos curiosos de López
Su abuelo materno llegó como exiliado a México procedente de Ampuero, en Cantabria España. Hemos visto que el mandatario mexicano critica mucho a España; entonces ¿por qué reniega de su propio origen? - El nombre verdadero del presidente es Manuel Andrés López Obrador, se dice que el acrónimo de su nombre es MALO -y esa es la personalidad que lo define-, por eso decidió invertir sus nombres, para ser AMLO.
- Tiene pésimas relaciones con sus hermanos y amigos. Por un pleito, se ha mencionado, asesinó de un balazo a su hermano José Ramón, en 1962, a los 9 años; y en un juego de béisbol (recordemos que Andrés es aficionado de este deporte), se acusa tuvo una discusión con su mejor amigo, José León, le dio un pelotazo a traición por la espalda y que a la postre lo mató.
López Obrador, tan amado
El magnetismo que aún mantiene el mandatario debe entenderse bajo la óptica de las necesidades materiales, encerrando una doble paradoja que atraviesa su política económica:
La aprobación explícita de los sectores populares se acompaña, por un lado, de la implícita relación con segmentos muy poderosos; por otro, de una falta contundente de resultados o indicadores sólidos de que dicha aprobación esté respaldada por los hechos.
La línea de proteccionismo nacionalista que lleva mejor los apellidos austero e
industrialista, que redistributivo, encaja a la perfección con este patrón de aprobación: Una política realizada desde los pobres, pensada para los ricos, y vestida con los colores de la tricolor mexicana, anotó el diario El País (20 de julio del 2020).
Lo cierto es que quienes aman o aprueban a López Obrador, en su mayoría, son personas de las clase baja (pobreza y pobreza extrema); pero también gente de la clase alta. Lo que pasa en ambos grupos o sectores de la población es que, por su ignorancia para unos y, para otros, la habilidad del mandatario para envolverlos, pero también, el beneficio que éstos pueden obtener al estar cercanos al poder.
Tan odiado
Arnulfo Licona Ocaña, se comenta que fue amigo de López Obrador en la infancia, escribió el libro titulado Todo el poder al nuevo emperador de México, y hace una crítica muy férrea sobre el presidente. Aquí, algunos fragmentos:
- Pág. 68, opinión de López sobre los pobres: Son una bola de hambrientos miserables que no dejan huella de su pasión por la vida, no tienen pasado, no tienen presente, y no tendrán futuro, pero son muy útiles para mi proyecto de gobierno porque les avientas un puño de frijoles y serán condicionales a mi persona. Es un manipulador y usa a la gente a su conveniencia.
- Pág. 123, opinión de López sobre las Fuerzas Armadas: El Ejercito y la Marina están infestados de corruptos cegados por la codicia y el amor al dinero, son altamente peligrosos, con ellos no me puedo meter, pero los tendré comiendo de mi mano, dándoles grandes presupuestos para las grandes obras de mi gobierno.
Al frente del Gobierno de México, ha quedado claro que destruye las instituciones que no le conviene tener y que a él, que no al país, le estorban. Como el INE y el TEPJF.
Su personalidad es de un ser muy agresivo, frío y calculador. Por principio de cuentas tiene delirio de persecución. Según él, sus adversarios políticos lo persiguen y le quieren hacer daño para perjudicarlo.
No podemos pasar por alto sus ausencias mentales, esas son las famosas pausas que tiene el presidente en sus conferencias mañaneras. Para los expertos, ello es un mecanismo de defensa, ya que puede resentir la presión de la carga de trabajo que tiene, que no puede resolver o no sabe cómo enfrentar los problemas, sobre todo si éstos son de índole personal. Todo eso, en conjunto, provoca que no pueda hablar con naturalidad y se quede en pausas al expresar algo.
Ahora bien, López es muy dado a la negación, esto es por su poca capacidad para enfrentar los problemas y sucesos inesperados; y la otra, su ignorancia y su desconocimiento de los principales temas de la administración pública. Esa frase que siempre dice de “tengo otros daros” lo confirma. Además de que es un hombre de doble cara y doble moral, han señalado personajes del quehacer político nacional.
En lo personal, detesto que el mandatario se ha burlado, más de una vez, de las familias que han perdido a un ser querido, ya sea por la violencia sin control o por la falta de medicamentos y la no conclusión de los tratamientos médicos.
Conclusiones
La gente compra ilusiones en las sistemáticas mentiras que dice el mandatario. A diario, el tabasqueño vende espejitos, pero son sólo sueños guajiros. López, mal vestido, desgarbado, y diciendo palabras que no son propias de un hombre con la investidura de Jefe de Estado, hace que la gente (de estratos bajos) se identifique con él. AMLO busca caer bien al decir cosas populacheras, frases que la gente necesitada quiere escuchar.
Los que no lo queremos es porque siempre supimos lo mentiroso y marrullero que por años ha sido, y no caemos en su juego demagógico.
Indudablemente, hay muchas personas que están decepcionadas de gobiernos anteriores y ya hay un resentimiento social en ese sentido; López Obrador se supo comunicar con el pueblo bueno, come como ellos, y aparte les regala dinero, esa es la ecuación populista que política y electoralmente, hasta el momento, le ha funcionado.
Pero ello no ha sido ni es suficiente para verdaderamente gobernar a una nación del tamaño de México, con su gran historia y su papel en el contexto mundial.
Lo anteriormente expuesto es parte de una conversación que tuve con un grupo de amigos, en donde el tema fue por qué López Obrador tiene muchos seguidores y porqué hay gente que ya no lo pueden ver ni en pintura. Reconozco que, en un principio, supo ser buen opositor; el grave problema es que, como presidente, sigue siendo un buen opositor. Incluso, de aquellos que le dieron su voto y confianza.
No es lo mismo ser un bravucón de cantina y jactarse de dar solución a los problemas de un país, que ser un estadista. Un hombre con gran saber, capacidad de escuchar, con temple y experiencia en los asuntos del Estado. No es lo mismo tomar pozos petroleros o bloquear la avenida Reforma, que dirigir los destinos de un país. No es lo mismo ser un autoproclamado presidente legítimo, que haber sido investido Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
