Arturo Rios
En México, cuando hablamos de posadas, hacemos referencia al ponche calientito, a las canastas de dulces, las luces y las piñatas de picos. Tienen un origen religioso.
Llegaron con la conquista, cambiando la tradición azteca, quienes celebraban durante el mes del Panquetzaliztli, en diciembre, la llegada de su dios Huitzilopochtli.
Comenzaba el 6 de diciembre, durante 20 días, y consistía en colocar banderas en los árboles frutales y estandartes en el templo principal.
Se establecen las misas de aguinaldo, del 16 al 24 de diciembre
Eran realizadas al aire libre; se leían pasajes y se realizaban representaciones de la Navidad, la hoy famosas pastorelas.
Se daban regalos a los asistentes, los llamados aguinaldos.
Después de la independencia
Esa costumbre desapareció. Los fieles la rescataron y la llevaron a sus casas, naciendo las Posadas. Se caracterizan por el color, cantos y comida tradicional.
Los niños, jóvenes y adultos piden posada y festejan al que les abrió las puertas y les brindó alojamiento.
Antojitos, buñuelos, ponche, velas, dulces y frutas y romper las piñatas son algunos de los elementos más representativos de las posadas. Pero lo más importante es celebrar la unión de las familias y amigos.
