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El reciente anuncio del gobierno del Reino Unido sobre el envío a Ucrania de munición de tanque con ojivas de uranio empobrecido (DU, por sus siglas en inglés), fue la proverbial gota que derramó el vaso ante la escalada de provocaciones por parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).
Así, el mismo presidente Vladímir Putin, afirmó que Rusia pretende estacionar armas nucleares tácticas en su vecina Bielorrusia, colindante con tres países de la OTAN: Polonia, Estonia y Lituania. “Estamos haciendo todo lo que Estados Unidos ha hecho durante décadas,” explicó (TASS, 26/03/2023). Las municiones DU tienen su núcleo de uranio, cuya alta densidad lo hace adecuado para su uso en municiones de penetración de blindaje como los de los tanques y otros vehículos de combate.
A pesar de que su radioactividad sea reducida, está lejos de cero y, la verdad, su uso a gran escala por la OTAN en Yugoslavia y en Irak provocó numerosos casos de cáncer y defectos genéticos en niños, según lo prueban diferentes investigaciones internacionales. El mismo Parlamento europeo ya trató de prohibir su uso en el bloque, sin éxito.
Por décadas, desde la Guerra fría
Estados Unidos ha mantenido almacenadas en los países de la OTAN, bombas termonucleares listas para ser lanzadas por aviones de las fuerzas aéreas de Alemania, Italia, Holanda, Bélgica, Grecia y Turquía, en el escenario de una guerra total, primero, contra la Unión Soviética, y, ahora, contra la Federación Rusa.
Tal arsenal fue modernizado recientemente, con el cambio de las antiguas bombas B61, cuyo proyecto data de la década de 1960, por su versión más moderna B61-12, con potencia de hasta 50 kilotones (kt) y con capacidad para penetrar en construcciones fortificadas (para comparación, la bomba lanzada sobre Hiroshima tenía 20 kt). Polonia pidió hace poco esas bombas para estacionarlas en su territorio.
USA colocó en los últimos años unidades navales y terrestres del sistema contra proyectiles Aegis en Polonia, Rumania, Bulgaria y España. El problema es que los lanzadores del sistema Mk 41, pueden utilizarse por igual como lanzadores de misiles de crucero con ojivas nucleares, con sólo cambiar el software. Este sistema de defensa sería destinado contra la sospechada amenaza de los misiles iraníes, pero Washington ha admitido que ahora apuntan a Rusia, con blancos que en algunos casos están a escasos minutos de vuelos.
La inconsecuente iniciativa británica y la pronta reacción rusa
Elevan las tensiones en Ucrania a un grado superior, que se acerca al terreno de un ya no tan impensable empleo de armas nucleares en el conflicto. En los términos del exdiplomático indio M. K. Bhadrakumar:
No se engañen, Washington y Londres están repitiendo conscientemente los crímenes de guerra cometidos en la antigua Yugoslavia. El objetivo central del círculo anglosajón es una escalada calculada de la guerra sustituta que, ciertamente, provocará una sólida reacción de Moscú. La verdad es que eso es precisamente lo que ya sucedió, cuando el Presidente ruso, Vladímir Putin, anunció, el sábado pasado, que Rusia colocará sus armas nucleares tácticas en Bielorrusia (Indian Punchline, 27/03/2023).
Bhadrakumar observa, además, que hay cerca de 100 bombas termonucleares en los países antes mencionados, y que tal práctica es contraria a los términos del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), según el cual los signatarios se comprometen a no recibir tal armamento de potencias nucleares, y estas, no entrenarán a militares de otros países en su empleo. Si recordamos que todos ellos son signatarios del TNP, dice:
¡Bienvenidos al ‘orden basado en reglas!’ ¡Lo que es perfectamente permitido a Occidente está prohibido a Rusia!


