Comienza la batalla formal por el futuro del T-MEC
Ivette Sosa
El complejo ajedrez comercial de América del Norte ha entrado oficialmente en su etapa más determinante. La Comisión Permanente del Congreso de la Unión recibió de la Secretaría de Gobernación el informe oficial sobre el estado que guarda el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El documento, redactado minuciosamente por la Secretaría de Economía, fue turnado a la Comisión Especial para el Seguimiento al T-MEC de la Cámara de Diputados. En él se establece que, en medio de una profunda reconfiguración del comercio global, el país encara una oportunidad histórica para consolidar sus ventajas competitivas sin comprometer la soberanía nacional.
Conforme a las reglas del artículo 34.7 del tratado, el cumplirse seis años de su entrada en vigor (2020) activó una revisión conjunta obligatoria. El pasado 1 de julio de 2026 arrancó formalmente este periodo. Durante las primeras mesas de negociación de la Comisión de Libre Comercio, tanto México como Canadá cerraron filas para extender la vigencia del acuerdo por un periodo completo de 16 años adicionales.
Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos determinó que el tratado no debe renovarse de forma automática en sus condiciones actuales. Haciendo uso de las prerrogativas del acuerdo, la Casa Blanca optó por imponer un esquema de revisiones anuales durante la próxima década para auditar los sectores que considera en crisis.
Pese al condicionamiento norteamericano, la Secretaría de Economía enfatizó que este mecanismo garantiza la vigencia del acuerdo al menos hasta el año 2036, funcionando como una mesa de resolución de conflictos que no interrumpirá los beneficios arancelarios ni el flujo logístico regional.

De las diferencias a una agenda de seis prioridades
La estrategia de presión estadounidense se ha focalizado en factores clave: El déficit comercial que mantiene con México, la pérdida de empleos en sus manufacturas locales, las estrictas reglas de origen, la seguridad económica y la alta dependencia que la región aún tiene de las cadenas de suministro asiáticas.
A pesar de la complejidad, el informe detalla un progreso técnico sin precedentes en las negociaciones bilaterales, logrando reducir la lista de temas en disputa de 54 a solo 14 pendientes en los últimos meses.
Para contrarrestar la postura de Washington, la delegación mexicana colocó sobre la mesa 13 reclamos específicos. México denunció que las barreras comerciales a nivel estatal, el uso desproporcionado del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y los incrementos arancelarios unilaterales aplicados bajo la Medida 232 (acero) y la Sección 122 representan obstáculos severos que rompen el equilibrio del T-MEC. Ante esto, el Gobierno Federal estructuró su defensa en torno a seis prioridades estratégicas:
- Protocolo estricto de no aplicación de medidas arancelarias unilaterales.
- Resolución definitiva y eliminación de aranceles al acero mexicano.
- Preservación absoluta de la competitividad y reglas del sector automotriz.
- Diseño de marcos conjuntos para la seguridad económica regional.
- Destrabar de forma expedita los temas bilaterales que siguen pendientes.
- Acciones binacionales inmediatas para elevar la certidumbre de inversión.
La meta de esta agenda es demostrar que la relocalización de empresas (nearshoring) e inyectar mayor contenido de conocimiento regional a las manufacturas es la única vía para reducir de forma segura la dependencia con Asia.

Sinergía positiva con Canadá
En contraste con las tensiones con Washington, la relación comercial con Ottawa transita por una ruta tersa y de cooperación.
Las conversaciones avanzan con base en un plan de acción conjunto de vanguardia, el cual fue aprobado y firmado de manera reciente por la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, durante su primera visita oficial a territorio mexicano.
Este pacto bilateral contempla el despliegue inmediato de misiones comerciales estratégicas, el fomento al intercambio de bienes y un agresivo plan para elevar el flujo de inversión recíproca entre ambas naciones.
La Cámara de Diputados mantendrá un monitoreo permanente sobre este expediente, de cara a la próxima e importante ronda de trabajo presencial entre las delegaciones de México y los Estados Unidos, programada para el 20 de julio.
En dicho encuentro se definirán las bases de la reestructuración y se comunicarán los primeros acuerdos arancelarios alcanzados para mantener la estabilidad macroeconómica del bloque norteamericano.

