junio 05, 2026

Brasil, la “Ruta de la Buena Esperanza” y el grupo BRICS

Brasil, la “Ruta de la Buena Esperanza” y el grupo BRICS

MSIa Informa

Gracias al economista Paulo Nogueira Batista Jr. ahora conocemos una gran propuesta del exsenador y exalcalde de Río de Janeiro, Roberto Saturnino Braga, referente a la imperiosa inserción internacional de Brasil como un protagonista, en lugar de la miope y sumisa visión de no pocos que quieren seguir viendo al país subordinado a una potencia hegemónica.

En un artículo, intitulado “La Ruta de Buena Esperanza”, se refiere a

La propuesta que hizo Braga en un debate en Río de Janeiro en torno a la Nueva Ruta de la Seda, el gran proyecto de integración físico-económica de Eurasia.

(…) ¿Por qué no, preguntó él, una iniciativa brasileña –una Nueva ruta de Buena Esperanza que uniría a las Américas, Europa, África y Asia? Brasil reharía, así, el camino de las Grandes Navegaciones Portuguesas. Este sería el lema que podría abrigar y energizar todo un conjunto de proyectos y programas de desarrollo en América Latina, en África y en Asia, impulsados por Brasil.

Para Nogueira Batista, Brasil “tiene todo para retomar el espíritu de las Grandes Navegaciones Portuguesas”, que es el sentido de la “brillante metáfora de Saturnino”. Lo explica:

“¿Qué podría ser la Nueva Ruta de Buena Esperanza? A ejemplo de la iniciativa china, podría tomar la forma de un conjunto de proyectos y programas de infraestructura y de desarrollo sustentable formulados y/o financiados por Brasil en colaboración con otras naciones latinoamericanas, africanas y asiáticas. El foco sería el desarrollo adaptado a las exigencias del siglo 21 –un desarrollo fundado, por tanto, en la sustentabilidad no solamente económico-financiera, sino también social y ambiental. (…)”

Afirma:

“Para esto tenemos instrumentos que pueden ser movilizados o recuperados. El BNDES (Banco Nacional de Desarrollo), Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria), las contratistas y otras empresas brasileñas con presencia internacional. Tenemos en Itamaraty (ministerio de Relaciones Exteriores) un cuerpo diplomático de excelencia para ayudar a abrir camino para la iniciativa. El Banco del, si fuera capaz de ampliar el número de sus países miembros, también podría ser dinamizado para ayudar a financiar proyectos y programa de la Ruta de Buena Esperanza –además fue el primer banco multilateral de desarrollo teniendo en cuenta la cuestión ambiental inscrita en su Convenio Constitutivo”.

Con optimismo, reafirma el papel de Brasil como “portador de un mensaje nuevo de solidaridad, respeto e igualdad entre las naciones”.

Nogueira Batista concluye con un guiño hacia el poeta portugués Fernando Pessoa, quien, después del grande Luis de Camões, fue quien mejor cantó las glorias de las navegaciones lusitanas: “Lo que nos cabría hacer en breve será transformar lo que podría ser mero delirio en realidad. Se trata, como escribió Pessoa, soñar las formas invisibles y buscar en la línea fría del horizonte, con esperanza y voluntad, un árbol, una playa, una flor, un ave, una fuente –los besos merecidos de la Verdad”.

Nogueira Batista, quien ha sido representante en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Nuevo Banco de Desarrollo, el “Banco de los BRICS”, es un entusiasta de la reanudación del impulso de desarrollo del país y de la construcción de su “destino planetario”.

Autor del libro O Brasil nao cabe no quintal de ninguém (Brasil no cabe en el patio trasero de nadie, Leya, 2019), publicó en julio pasado un artículo intitulado “Brasil, país-planeta (o perder el futuro)”:

“(…) Brasil se destina por su propia historia y formación a ejercer un singular papel, a traer un mensaje de esperanza, generosidad y unión para el planeta entero. (…)

“Nuestra historia nos prepara para ejercer naturalmente un papel planetario. Brasil es un país universal en su propio origen y formación. Hacia acá confluyeron los pueblos originarios, oriundos de Asia, los portugueses, los africanos, otros pueblos europeos, italianos, españoles, alemanes, etc. La mayor población japonesa fuera de Japón está en Brasil. La población brasileña de origen libanés es mayor que la población entera del Líbano. Salvador es la mayor ciudad negra fuera de África, superada en número de habitantes por apenas cuatro o cinco ciudades del otro lado el Atlántico Sur. Brasil, en suma, contiene al planeta dentro de sí mismo…No es que el mundo quepa en nuestro patio trasero. Él está dentro de nosotros, en nuestra historia, en nuestra formación, en nuestra sangre. El mundo nos constituyó”.

Así, hace una consideración:

“No es necesario enfatizar que ese papel internacional de Brasil depende de la reanudación de un proyecto nacional de desarrollo, el cual comienza con el rescate del  propio pueblo brasileño, rescate que necesita ser consustancial con la generación de empleos y oportunidades y en la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la injusticia dentro del país…Ese rescate tiene que tomar la forma de una verdadera ofensiva, un movimiento a marcha forzada, concentrado en el tiempo y apoyado en nuestras experiencias exitosas en el área social”.

Foto: Melisa Estefania en Pixabay 

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