Bolivar Hernandez*
La carrera de maratón, tiene sus antecedentes históricos en la antigua Grecia. Maratón es un municipio griego situado en la costa noreste del Ático, a 40 kilómetros de la ciudad de Atenas.
Cuenta la leyenda que un mensajero, llamado Filípides, corrió los 40 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para llevar la noticia a los atenienses que habían vencido a los invasores persas. Antes que los atenienses quemaran la ciudad.
Fue tan grande la hazaña del mensajero que, al concluir el trayecto de los 40 kilómetros, se desplomó luego de dar la noticia que llevaba y murió.
La competencia olímpica del maratón
Implica correr 42, 195 metros de longitud. El récord mundial olímpico está en un tiempo glorioso de 2.01.39 segundos; hoy en poder del corredor keniano, Eliud Kipchage.
En los maratones más famosos del mundo: Boston, Nueva York, Berlín, Londres y Paris, hay corredores que cubren el trayecto hasta en 8 horas.
Los preparativos de los corredores de una maratón implican unas 15 semanas de entrenamientos intensivos.
En la Ciudad de México existen diversos sitios para entrenar en distancias largas: El Desierto de los Leones, El Bosque de Tlalpan, Los Viveros de Coyoacán, El Sope, en el Bosque de Chapultepec, II sección.
En todos esos sitios, entrenaba alternadamente por las madrugadas, el protagonista de esta historia verídica.
Lucas es un hombre de unos 40 años, alto, delgado, con cara de equino. Y como empresario, contaba con los recursos financieros para asistir a los famosos maratones de todo el mundo. Además entrenaba con un equipo de colaboradores, igualmente corredores de maratón, empleados suyos.
Lucas y su grupo de colaboradores son un equipo compacto, unidos para todo lo que el patrón ordene.
En todos los maratones en que Lucas participó, siempre entró entre los primeros cien corredores, donde normalmente competían hasta 40 mil atletas. La hazaña deportiva del empresario, una y otra vez, era un tanto inexplicable.
La preparación de Lucas, previo a una competencia internacional, consistía en estudiar los mapas y planos de las ciudades en las que correría. Esto lo hacía junto a su grupo de colaboradores más cercanos, con los que entrenaba cada día.
Y ahí, en su amplio despacho ubicado en la avenida Reforma, en una torre gigantesca, en el piso 60, el equipo de trabajo y Lucas, el patrón, planeaban milimétricamente las acciones coordinadas para el día de la carrera.
Lucas denominaba a cada maratón como “La operación olímpica”, en memoria del mensajero griego Filípides
El maratón más reciente en el que participó Lucas y su equipo fue en el de Nueva York, que ya habían corrido antes, varias veces. Conocían perfectamente la Ciudad de la Manzana, donde Lucas obtuvo puestos relevantes entre los primeros cien maratonistas.
Sin embargo, ello empezó a despertar sospechas entre los organizadores. Ya que los videos no registraban a Lucas entre el pelotón de la vanguardia, durante el tramo final.
Todos los participantes en una carrera de maratón llevan un chip de seguridad para registrar sus movimientos y trayectos. Pero Lucas y su equipo de colaboradores, en cada carrera en la que corrían, se ocupaban de desactivar el chip del patrón.
Entonces Lucas corría unos cuantos kilómetros , no más de 20, y desaparecía del mapa, literalmente.
Lucas que es muy vivito y se pasa de listo, abandonaba la competencia a mitad del trayecto, y su equipo lo esperaba en alguna calle cercana y lo disfrazaban para que no se notara que era un corredor fuera de ruta. O lo introducían en auto rentado o, de plano, lo llevaban a toda prisa a una estación del metro o de autobuses, y así adelantaba a los demás competidores de la maratón.
Lucas aparecía fresco, como una lechuga, unos cinco kilómetros antes de la meta final. Y su equipo hacia lo mismo, y apoyaban a su patrón rumbo a la meta, jalándole, literalmente.
El hombre tiene una vitrina en su lujosa oficina de la Torre de Reforma, en la cual exhibe jubilosa y orgullosamente sus trofeos y medallas de todos los maratones en los que ha participado en los últimos 15 años.
Empero, Lucas siempre aspiró a entrar en las primeras cinco posiciones del pelotón, cosa imposible con los kenianos y etíopes, que son unos fenómenos mundiales.
Los africanos, que son imbatibles en carreras de largo aliento, se dieron rápida cuenta que el mexicano nunca estuvo en la carrera. No era posible que individuos, como el inefable Lucas, se colaran de mala manera entre los verdaderos atletas.
Para la Maratón de Berlín 2021, Lucas solicitó su inscripción, pero le fue denegada sin ninguna explicación de parte del comité organizador. Lucas está indignado, ¡no lo puede creer!
*La vaca filósofa.
