¿Es diferente la mentira política de otros tipos de mentiras? ¿Acaso más siniestra, más perversa?
Arturo Ríos Ruiz
Claudia Sheinbaum recurre a las más disímbolas estratagemas con el afán de obtener simpatías en su sueño alentado por el presidente para sucederlo, pero pesa sobre ella la promesa de AMLO hecha a Adán Augusto, en 2018: “Si Claudia no levanta, tú serás el sucesor”.
Al inicio del destape de las corcholatas, Sheinbaum se convirtió en una réplica de los dichos del presidente, tan notorios como pobres al demostrar su carencia de autenticidad. Ello le valió críticas de todo tipo por analistas de todos los niveles, sin dejar las redes sociales con memes y videos editados, para exhibir sus carencias en materia política.
Todo indica que no se da por vencida y ahora ha acudido a un cambio de planes: Asiste a eventos políticos, cambió indumentaria, recurre a las estadísticas de la Ciudad de México, demuestra su gusto a la música popular, valiéndose de la del extinto cantautor Juan Gabriel.
Ahora se nos presenta con guitarra al lado de su novio, Jesús María Tarriba, interpretando al Divo de Juárez, aunque muy desafinados, con inserciones que se advierten pagadas o logradas con contactos mediáticos.
Este punto llama la atención
Hablamos de un personaje público que pretende conquistar la candidatura presidencial, cuando el amor le llega a los 60, que nada tendría de novedad, si no condujera hacia la intención de un plan propagandístico para borrar insidias, tal vez mal intencionadas de presuntos romances con innombrables y sin sostén.
Al unísono, si advertimos la parte política, el novio es todo un personaje con el Galardón Weizmann de 1994, en ciencias exactas, otorgado por el Instituto del mismo nombre, a las mejores tesis doctorales en México.
Tarriba ha sido reconocido a nivel nacional
Viene de una familia dedicada tanto a las artes como a la ciencia. Su hermana, María Tarriba Unger, era maestra y actriz de teatro, quien, además, publicó un libro de cuentos titulado: El Huésped; fallecida en Mazatlán, Sinaloa en 2015. Personalidades honorables.
Sheinbaum toca algunos acordes con la guitarra. Y da a conocer que en ocasiones cantan juntos, con su pareja, e interpretan canciones del Divo de Juárez:
A mi papá le gustaba mucho Juan Gabriel. Con Jesús tocamos mucho las canciones de Juanga. Sheinbaum muestra otra faceta, su lado humano.
Pero recurrir al espíritu, a los sentimientos de pareja, cantar y frases como estoy enamorada y me da pena, entre sonrisas, políticamente no convencen. Las acciones de gobierno son serias, plenas de responsabilidades que Claudia no ha mostrado tener. La Presidencia se maneja con inteligencia y esmero, no con el corazón.
Las preguntas obligadas: ¿Este nuevo modelo de la jefa de la ciudad será suficiente para superar a Marcelo Ebrard que le lleva por mucho en las encuestas? Son más de 10 puntos o ¿Confía en el dedo mayor para lograr su anhelado objetivo?
