Arturo Rios
En el pasado, el término jarocho hacía referencia a los vaqueros mulatos, hijos de indígenas y africanos, del sur de Veracruz, que usaban lanzas o garrochas conocidas como jaras, para arrear y dominar las reses al estilo andaluz.
Después de la Conquista española, la primera producción ganadera en estas tierras, con el trabajo de los esclavos negros, se extendió hacia el Sotavento novohispano, que comprendía desde el puerto hasta lo que hoy es el noroeste de Tabasco.
Los hispanos
Introdujeron actividades económicas que modificaron los paisajes y costumbres prehispánicas; la ganadería alteró la producción, implicó la importación de animales ajenos a las tierras a la experiencia de los descendientes de africanos, para extender la producción ganadera por el sur de Veracruz.
Bajo el estilo andaluz, los vaqueros arreaban las reses, a pie o a caballo, con lanzas o garrochas conocidas como jaras que, con el tiempo, se convirtieron en una herramienta fundamental para dominar al ganado y en arma de ataque y defensa.
La palabra jarocho proviene, precisamente, de esas jaras que dirigían el ganado capturado hacia los rodeos.
Hay otras versiones sobre el origen del término
Para algunos historiadores, es probable que jarocho sirviera originalmente para designar a los negros que usaban la jara o lanza, y fueran arrieros o milicianos.
La voz se aplicó después a todas las persona de rasgos negroides y finalmente sirvió para designar a los habitantes de la costa.
Los expertos coinciden en que se refiere a la vaquería, sobre todo porque la región del Sotavento se caracterizó por una ganadería nómada y extensiva.
Fuente: Rosalba Quintana Bustamante y Jairo E. Jiménez Sotero, de Relatos e Historias en México, núm. 98.
Foto: Snuffleupagus
