Arturo Rios
En 1772, el cuerpo de milicianos que resguardaba las costas de los puertos de Zihuatanejo, Papanoa, Petacalco, Las Salinas y el Huizachal, demandaron ante la Corona de España predios en Ixtapa para vivir, sembrar y cuidar ganado.
Felipe Mendoza, Pedro Gossi y José Manzo contrataron los servicios del agente de negocios Pedro Alcántara Barrasa, quien gozaba de experiencia y era un personaje conocido en el Virreinato.
Argumentaron que se trataba de hombres valientes, vasallos del rey de España y que no se atemorizaban de las invasiones como las ocasiones en que barcos extranjeros intentaron incursionar sin permiso en las tierras de Zihuatanejo e Ixtapa y los otros puntos mencionados.
También relataron que esas zonas que pedían, estaban infestadas de caimanes, el bosque de tigres y otros felinos que los asechaban con frecuencia y que muchas personas habían caído en sus garras, pero que se organizaban para formar grupos y cazarlos a fin de alejar el peligro. De mi libro, 1527, de Zihuatanejo a Indonesia.
