Después de tragos y fiesta, mira bien con quien te acuestas.
Bolivar Hernandez*
Para empezar no existe una versión de la realidad, hay muchas realidades y cada uno de nosotros la percibe de una manera peculiar. Los neuróticos no soportan la realidad y la evaden y se fugan de ella como pueden.
En esta ocasión me habré de referir a la cruda o resaca que produce el excesivo consumo de alcohol, que de algún modo enfrenta al sujeto a una cruda realidad física y emocional, un día después de una borrachera. Muy comunes en estas fechas navideñas, acorde con el Maratón Guadalupe-Reyes. iniciado por muchos el pasado 12 de diciembre.
Diciembre, mes de considerablemente consumo de alcohol
Con motivo de las fiestas navideñas y, obviamente, se incrementan los accidentes viales por manejar en estado de ebriedad.
Debo admitir que soy abstemio de toda la vida, igual que mi padre. Sin embargo, una sola vez me intoxiqué con alcohol por beber en exceso.
Esta historia se remonta a mi juventud, cuando un primo vivió en mi casa, muy lejos de la suya. Tenía entonces 16 años y él 25; yo estudiante de secundaria y él, de Derecho en la universidad.
El día de su cumpleaños, mi primo esperaba que su madre lo visitaría y le trajera un regalo, y eso no ocurrió. Discurrió entonces emborracharnos juntos, y no pude negarme.
Él era un hombre alto y gordo, corpulento; en cambio yo era un chico delgado muy delgado. Los efectos del alcohol en ambos fue diferente: Yo me emborraché de inmediato y él no.
Mi padre observó de lejos la escena de esa borrachera y no intervino, estábamos en su casa. Dos horas después, completamente intoxicado, empecé a vomitar en forma estrepitosa, no paraba, mi cuerpo deseaba eliminar ese veneno que circulaba por mi sangre.
Ese mismo día, me prometí no beber alcohol nunca jamás, y lo he cumplido hasta el día de hoy, y ya transcurrieron más de cincuenta años de aquello.
Desde que el hombre primitivo descubrió la fermentación
Pudo inventar las bebidas embriagantes. ¡Y gozó de sus efectos!
Sabemos ahora que el consumo de alcohol disminuye la frecuencia respiratoria y la cardíaca también, y el buen funcionamiento del cerebro. Los reflejos se alentan irremediablemente.
El efecto del alcohol se produce a los 10 minutos y alcanza su punto máximo a la hora. El alcohol permanece en el torrente sanguíneo por 19 horas, hasta que el hígado lo descompone.
El efecto principal del alcohol en el cuerpo es que un depresor del sistema nervioso central. Genera una abolición casi total de las inhibiciones sociales, y el sujeto puede tornarse también en un agresivo furioso.
En mi familia existe una gran cantidad de alcohólicos y algunas personas cercanas han muerto por esa razón.
Cuando yo era un niño de unos 8 años, vivía en el pueblo de mi padre, y muchos parientes eran borrachos conocidos ahí; un día paseaba junto a un primo cuando de pronto, observo el cuerpo de un hombre tirado en la calle bajo el pleno Sol del mediodía.
Y lo brincamos mi primo y yo, y resulta que ese hombre tendido en la calle, ahogado de borracho, era mi tío, el padre de mi primo. Esa escena la tengo grabada en mi mente y ocurrió hace más de medio siglo.
La ironía de la vida es que me enamoré de una bella mujer alcohólica, y yo no lo supe antes. Vivimos juntos y me percaté que bebía en solitario una botella de vodka diariamente. Tuve que dejarla con todo el dolor de mi corazón.
Cuando estudiaba la universidad, era la época hippie de fumar mariguana y beber alcohol como cosacos. Rechacé consumir ambas cosas. Mis compañeros universitarios entraban a las clases con una botella de refresco de cola con una carga de ron Havana. ¡Y bebían alegremente sin parar!
¡Salud, en estas fiestas decembrinas!
*La vaca filósofa.
