El BRICS crece, pero gran parte de los medios de comunicación los ignoran totalmente. Entonces no deberían quedar sorprendidos si, en la 16ª cumbre del grupo, a celebrarse en Kazán, Rusia entre el 22-24 de octubre, se presentaran propuestas e iniciativas de tal valor económico y político que puedan cimbrar el viejo orden geopolítico hasta sus cimientos.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
Durante los primeros ocho meses de este año, los miembros del grupo realizaron decenas de conferencias y reuniones preparatorias en el ámbito de gobiernos, parlamentos y especialistas sobre todos los temas de interés global.
Uno de ellos, el monetario y financiero, merece sin duda una mayor atención, por sus inevitables repercusiones geopolíticas. Incluso cuando se discutía la cooperación energética, tecnológica, en infraestructura, sanitaria, educativa y cultural, siempre surgía la centralidad de la futura estructura monetaria y financiera en el ámbito internacional.
La explícita intención es desarrollar una cooperación interbancaria, apoyando la transformación del sistema de pagos internacionales con el uso de tecnologías financieras alternativas, expandiendo la utilización de las monedas nacionales de cada país-miembro del grupo en el comercio mutuo.
Para este fin, los ministros de Finanzas y los gobernadores de los respectivos bancos centrales fueron comisionados para examinar el uso de monedas locales y plataformas de pago y presentar un informe al respecto en Kazán.
La agenda es reforzar el papel del grupo en el sistema monetario y financiero internacional, especialmente, en plataformas multilaterales como la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Los integrantes quieren unir esfuerzos contra una fragmentación del sistema comercial multilateral, contraEuropea no quieren seguir un camino autónomo, sirviendo en primer lugar a sus propios intereses.

En este sentido, son significativos los pensamientos del presidente italiano Sergio Mattarella, quien, en ocasión de su reciente visita al Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI), en Río de Janeiro, argumentó:
Estamos ante grandes desafíos globales, que exigen respeto a todos, que involucran el concepto –a veces usado vagamente- de ‘Occidente’, tanto como el concepto- a veces definido de forma instrumental- del Sur Global. Este es un momento que exige diálogo y discusión.
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Además de esto, recordando la vocación inclusiva de la política exterior italiana, destacó la “necesidad del multilateralismo, en el cual los países del Sur Global puedan expresar eficazmente su voz de liderato y su peso”.
Este también nos parece ser el camino más seguro para el desarrollo y la paz en el mundo.
*MSIA Informa

