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Davos 2023: Sentencia de muerte para el “Reset”

Foto: josemiguels 

MAPA MUNDI

MSIA Informa

“Cooperación en un mundo fragmentado”, fue el tema general de la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) realizada en enero pasado en la tradicional estación alpina de Davos en Suiza. El propio título de por sí refleja una creciente percepción entre los grandes potentados de la economía mundial de que los grandilocuentes planes allí discutidos para la perpetuación del turbo-capitalismo globalizado están haciendo agua. Si bien los conocidos heraldos de la globalización se esforzaron para convencer al público de que la proclamada desglobalización no pasa de ser un espejismo, como lo hizo el historiador inglés Niall Ferguson, un pegoste en estos trotes.

El editor de la sección económica del Financial Times, Martin Wolf proclamó aunque todavía hay vida en el capitalismo global, la crisis financiera mundial, el COVID, el nacionalismo en ascenso, el deterioro de las relaciones entre EUA y China, la guerra en Ucrania, estropearon el ambiente global de negocios. Pero, por otro lado, insistió en que la globalización está cambiando, y no muriendo –y los rumores de la muerte del capitalismo globalizado son exagerados. (periódico brasileño Valor Económico 19)01/2023).

No obstante, no dejó de observar el profundo impacto de la danza de placas tectónicas geopolíticas derivado de la creciente consolidación del eje eurasiático, el nuevo centro de gravedad geoeconómico y geoestratégico del planeta.

Habrá, es cierto, determinado grado de separación del comercio exterior y de las inversiones entre China y Occidente, notablemente en tecnologías estratégicamente delicadas. Las mayores interrogantes son si es posible llegara a un ‘modus vivendi’ mutuamente satisfactorio con China y en qué medida el impulso proteccionista de las fuerzas políticas puede ser contenido en Estados Unidos.

En las discusiones, a pesar de recordar el volumen récord del comercio mundial en 2022, 32 billones de dólares, las preocupaciones siempre presentes fueron la inflación, las consecuencias de la vulnerabilidad de las cadenas de suministros evidenciadas en la pandemia de Covid-19, los choques geopolíticos resultantes de la guerra Rusia-ucrania, la “desglobalización” y la fragmentación geoeconómica. Según algunas evaluaciones, si el mundo se divide en por lo menos dos bloques económicos –tendencia ya en marcha- el costo podría llegar a 5% del Producto Interno Bruto (PIB) global. Ante un cuadro aparentemente inexorable

No dejó de ser emblemático observar a la directora-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, limitándose a instar a los gobiernos y al sector privado a ser “pragmáticos y colaboradores” y “mantener la economía global integrada en beneficio de todos nosotros (WEF, 21/10/2023)”. En el mismo tono, la directora general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala dijo:

A pesar de todos los problemas con los bienes comunes globales que enfrentamos hoy, no podemos resolverlos sin multilateralismo, cooperación y comercio. No debemos tirar al bebé de la tina con todo y agua.

Sin sorpresa, el factor ambiental estuvo presente en varias de las mesas y uno de sus principales astros, el canciller alemán Olaf Scholz, por cierto, único jefe de Estado presente del G-7, presentó su perspectiva del futuro: Lo más importante, en nuestra transformación rumbo a una economía neutra en clima, la tarea fundamental de nuestro siglo, está tomando actualmente una dinámica completamente nueva. No a pesar de, sino a causa de la guerra rusa y la presión de ella resultante para que nosotros, los europeos cambiemos.

Sea usted un líder empresarial o un activista climático, un especialista en política de seguridad o un inversionista, ahora está claro como el agua para todos nosotros que el futuro pertenece solamente a las (fuentes de energía) renovables. Por razones de costos, ambientales, de seguridad y porque, a largo plazo, las renovables prometen los mejores retornos. (WEF, 18/01/2023).

Tal vez, sea necesario recurrir a otra expresión diferente de disonancia cognitiva para calificar la colosal divergencia entre el discurso de Scholz y la realidad alemana, con la reactivación de plantas termoeléctricas de carbón (incluyendo al contaminante lignito) y la importación a gran escala de leña y gas natural licuado de los EUA, donde se extrae de esquistos con alto impacto ambiental, para compensar la falta de gas natural antes importado de Rusia. En rigor, la pretendida financierización de las cuestiones ambientales y climáticas

Enfrenta una marea creciente de cuestionamientos contra la apretada agenda ESG (medio ambiente, social y gobernanza). En Davos, la tendencia quedó al descubierto en el temor de uno de sus principales promotores, el todo poderoso CEO del mega-fondo de gestión de activos Black Rock, Larry Fink, quien hizo una tímida defensa de ella, después de su reciente pérdida por cuatro mil millones de dólares en inversiones en los EUA, debido a las reacciones contra ella. Uno de sus críticos más vehementes, quien retiró 2 mil millones de dólares de la cartera “sustentable” de BlackRock, es el gobernador de Florida, Ron de Santis, para quien las inversiones ESG “sacrifican retornos favoreciendo a pocos y seleccionados, elites corporativas no electas y sus agendas radicales. No obstante, el componente indígena se destacó con la clara intención de la alta finanza globalizada de darle una importancia cada vez mayor a su vinculación hacia los flujos financieros. El mensaje cayó hasta el ministro de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca de Ecuador, Julio José Prado:

Es importante traer el tópico de los pueblos indígenas hacia la agenda principal, especialmente, la agenda de comercio e inversiones globales. (WEF, 21/01/2023).

Se lanzó también una Coalición de Ministros de Comercio sobre el Clima (https://www.tradeministersonclimate.org/) con sus prioridades de “fomentar la cooperación internacional y acciones colectivas para promover el comercio y política comerciales que aborden acciones climáticas en el ámbito de la OMC y de iniciativas multilaterales, plurilaterales, regionales y sectoriales relevantes”. Vale observar que la Coalición está mayoritariamente formada por países desarrollados, y solamente algunos representantes del sector en desarrollo (de América Latina está Ecuador, Colombia y Costa Rica). A mitad de la mezcla de desánimo e intentos de sustentar las pautas de los “negocios como siempre”, lo que se evidenció en Davos 2023 fue la sentencia de muerte del “Gran Reinicio” (o “Reset”, como es más conocido) de la economía globalizada postpandemia, asunto idealizado por el fundador y presidente perpetuo del WEF, Klaus Schwab. La respuesta fulminante y definidora de la agenda de Davos –y no solamente la de 2023- vino de la vocera del Ministerio de relaciones Exteriores de Rusia, María Zakharova, en su cuenta de Telegram.

La vice-primer ministra y ministra de Finanzas de Canadá, Crystia Freeland, dijo públicamente que la derrota de Rusia ‘sería un gran impulso para la economía global’. Esto es una guerra en el siglo XXI por recursos, pura y simplemente.

Foto: josemiguels 
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