La Comisión de Cambio Climático y Sostenibilidad, presidida por la diputada Alejandra Chedraui Peralta (Morena), se reunió con integrantes de la Fundación Culturalia I.A.P., quienes presentaron el programa “De la azotea a la boca”, que permite la cosecha de productos orgánicos a través de la instalación de un sistema de cultivo hidropónico en las viviendas y, de esta manera, coadyuvar a que la familia cubra sus necesidades alimentarias.
Este programa opera en hogares de familias vulnerables en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, y tiene como objetivo mejorar los hábitos alimenticios, garantizar el derecho humano a la alimentación, incrementar ingresos y reducir la huella ecológica.
La diputada Chedraui Peralta explicó que dicho encuentro fue para conocer este programa que se está implementando, a fin de que pueda ser replicado en algunos distritos que representan las y los integrantes de la Comisión.
Del PVEM, la diputada Ruth Maricela Silva Andraca, cuestionó sobre el tipo de agua que se utiliza para el riego. Quisiera saber si es reciclada, de lluvia o de dónde proviene, sobre todo pensando en el consumo humano.
Azoteas, espacio desaprovechado
Sandra Vargas Flores, presidenta del patronato de la Fundación Culturalia, explicó que el objetivo del programa “De la azotea a la boca” es que las familias participantes, a partir de la operación e instalación permanente de los sistemas hidropónicos en un espacio desaprovechado que son las azoteas, mejoren sus hábitos alimenticios para que de esta manera ejerzan plenamente su derecho humano a la alimentación y a la seguridad alimentaria.
Señaló que la problemática que ubicaron para crear este programa de responsabilidad social es que 3.5 por ciento de la población del municipio de Nezahualcóyotl vive en condiciones de pobreza extrema, lo que significa que no tienen asegurado el ejercicio de su derecho humano a ejercer una seguridad alimentaria digna, sana, suficiente y nutritiva.
Comentó que existe el problema de una producción alimentaria a gran escala que ofrece alimentos de menor calidad nutricional y a elevados costos, por el crecimiento acelerado de la población que ha superado al sistema agrícola del mundo.
Uno de los efectos es la acelerada degradación de los suelos, ya que cada vez explotamos más las tierras agrícolas, obligamos a los agricultores a utilizar fertilizantes con altas cantidades de nitrógeno que erosionan la tierra cada vez más en el corto plazo.
