Islandia paraliza, en forma temporal, la pesca de ballenas, tras un reporte sobre bienestar animal. Los medioambientalistas han fustigado tanto el tiempo que tarda en morir el animal, como el método cruel de pesca utilizado.
El informe desaconseja la reanudación de esta práctica que, en teoría, debía retomarse a partir de este miércoles, en verano, por considerarla contraria a las leyes en vigor, incluida la Ley de Bienestar Animal.
Así, el gobierno de Islandia suspendió la caza de ballenas hasta el 31 de agosto, en nombre del bienestar animal, avanzando hacia el fin de esta añeja tradición que ya solo se practica en tres naciones:
Islandia, Noruega y Japón son los únicos países que permiten la caza de ballenas en el planeta.
Tras conocer la noticia
Los grupos ecologistas se congratularon con la decisión, que la Humane Society International calificó de “giro importante en la conservación compasiva de las ballenas”.
El reporte
Destaca que la matanza de los cetáceos toma demasiado tiempo. En recientes videos difundidos, se mostró la agonía de cinco horas de una ballena cazada el año pasado.
Si no pueden demostrar que habrá bienestar para los animales, tendrá que finalizar dicha actividad, advierte el gobierno islandés.
La licencia de pesca de la única empresa de caza de ballenas que queda en el país, Hvalur, expira en 2023. La compañía ya había anunciado que esta temporada sería la última porque la actividad había perdido rentabilidad.
Las cuotas anuales permiten la cacería de 209 rorcuales comunes, que son el segundo mamífero marino más largo después de la ballena azul, y 217 rorcuales pequeños.
Pero las capturas fueron mucho más bajas en los últimos años debido a la disminución de la demanda de carne de ballena.

