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Del puente de Crimea a las puertas del infierno

Foto: mohamed_hassan

MSIA Informa

El sabotaje del puente del Estrecho de Kerch, conexión de Crimea a Krasnodar, realizado el pasado sábado 8 de octubre, configura la proverbial línea roja la cual el gobierno de Ucrania y sus controladores de los EUA y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no debería haber atravesado.  La acción, ejecutada por la explosión de un camión-bomba fue resultado de una sofisticada operación involucrando al servicio ucraniano de inteligencia SBU y, probablemente, una o más agencias de inteligencia de la OTAN, existen evidencias apuntando hacia el MI-6 británico y, también a la CIA estadounidense.

La inmediata emisión de un timbre conmemorativo lanzado por el servicio postal de Ucrania, pregonada en todo el Occidente colectivo, indica una cuidadosa planeación para conseguir el máximo efecto propagandístico, terreno donde Rusia tiene una gran desventaja.

Sin embargo, la euforia duró menos de 48 horas, pues el lunes 10, Rusia respondió con una lluvia de misiles de largo alcance sobre centros de comando e infraestructura ucranianos, alcanzando, entre otros objetivos, las sedes del SBU en Kiev y Lvov y centrales eléctricas, causando apagones en varias partes del país durante horas. En pronunciamiento

El presidente Vladimir Putin, afirmó:

Si hubiese nuevos intentos de realizar ataques terroristas en nuestro suelo, Rusia responderá con firmeza y en escala correspondiente a las amenazas creadas contra Rusia. (RT, 10/10/2022).

Por su parte, el presidente estadounidense Joe Biden, quien esgrimió recientemente la amenaza de un Armagedón nuclear, conversó con el ucraniano Volodymir Zelensky, escuchando de este la afirmación de que los ataques rusos serían una demostración de “debilidad” y una nueva petición de envío de armas antiaéreas y misiles de largo alcance, asegurándole la continuación del inquebrantable apoyo que le ha permitido sostener la guerra. Zelensky, al padecer una creciente disonancia cognitiva, afirmó públicamente que el objetivo de Kiev es la total expulsión de las fuerzas rusas del territorio ucraniano ocupado, incluyendo Crimea. Al mismo tiempo, pidió a la OTAN realizar un “ataque preventivo” contra Rusia.

Esta última propuesta llevó al vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, a afirmar que los Estados Unidos, el Reino Unido y los países de la Unión Europea deben prestar atención especial a la declaración de Zelensky sobre ataques preventivos contra Rusia, porque están dirigiendo de hecho las actividades de Kiev.

La vocera del Ministerio de relaciones Exteriores, María Zakharova, completó:

El Occidente está incitando una guerra nuclear. Todos los habitantes del planeta deben percibir que Zelensky, un fantoche armado es un personaje inestable, se volvió un monstruo con cuyas manos ellos podrían destruir al planeta.

Rusia no blofea

En entrevista a Sputnik News (10/10/2022), el ex-analista de inteligencia militar y ex-inspector estadounidense de armas de destrucción masiva Scott Ritter fue categórico:

Yo creo que Rusia advirtió que un ataque contra infraestructura crítica como el Puente de Crimea representaría una línea roja y, si Ucrania la atravesaba, la naturaleza del conflicto se transformaría. Por eso, yo creo que estamos viendo una manifestación de ello. Rusia no blofea.

En el mismo reportaje, Tiberio Graziani, presidente de Vision&Global Trends, un instituto de investigaciones estratégicas con sede en Roma, afirma que los sabotajes al gasoducto Nord Stream y al Puente de Crimea ponen en evidencia el propósito inmediato del conflicto en Ucrania: “Consiste en por lo menos tres elementos: la destrucción de la economía alemana, quiero decir, de Europa continental, con la total rendición de las elites de la Unión Europea a intereses anglo-americanos; creación de un profundo abismo entre europeos y rusos, cuestión difícil de superar en el futuro; y la creación de una Europa rusofóbica apoyada por nacionalistas polacos y los gobiernos de los Estados Bálticos.” Tal interpretación ya había sido evidenciada por el sabotaje del gasoducto Nord Stream, y ahora es reforzada por el sabotaje de las líneas de fibra óptica de la red ferroviaria alemana, en el mismo sábado, provocando una paralización del servicio en el norte del país durante horas. La acción fue profesional, con los cortes de dos sistemas separados por centenas de kilómetros, siendo uno de ellos el “backup”(la memoria) del otro. El ministro de Transportes Volker Wissing no se atrevió a apuntar hacia sospechosos, pero afirmó no poder descartarse una acción extranjera. (O Globo, 11/10/2022). No obstante, la lista es corta: Rusia no tendría ningún interés en perjudicar a Alemania, aún más después del sabotaje del Nord Stream; quedan los EUA, Polonia y el omnipresente Reino Unido, los más interesados en encuadrar y debilitar la posición de Berlín.  A propósito, en el sitio Grayzone, el periodista Kit Klarenberg afirmó que el MI-6 británico tenía desde abril un plan para un ataque al puente. De acuerdo con él, el sitio obtuvo de una fuente anónima documentos y mensajes internos de la agencia, referentes a varias propuestas para una operación del género, planeadas a petición de Chris Donnelly, un alto operativo de inteligencia del Ejército británico.

El ataque con un camión-bomba del Puente de Kerch difirió operativamente de la trama ahí esbozada. Pero el evidente interés de Gran Bretaña en planear semejante ataque muestra el profundo involucramiento de potencias de la OTAN en la guerra por delegación en Ucrania. Casi en el momento preciso cuando Londres, se sabe, saboteó conversaciones de paz entre Kiev y Moscú, en abril de este año (referencia a la intervención del entonces premier Boris Johnson junto a Zelensky, para obstaculizar las negociaciones entabladas en Estambul-n. e), operativos de inteligencia militar esbozaban planes para destruir un gran puente ruso atravesado por miles de civiles a diario (Grayzone, 10/10/2022).

Foto: mohamed_hassan
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