A partir del primero de enero de 2022, la Libor (London Interbank Offered Rate), durante décadas la tasa base para los préstamos en Europa, dejó de ser utilizada. Lo mismo se aplica a la Euribor y otras tasas de referencia (benchmark). Estas fueron substituidas por otras consideradas más confiables incluyendo la SOFR (Secured Overnight Financing Rate), una tasa de interés que mide el costo de la captación de dinero a un día (overnight) en el mercado de títulos del Tesoro de los EUA; la SONIA 8sterling Overnight Index Average) del Banco de Inglaterra y la SARON (Swiss Average Rate Overnight), basada en intercambios reales del mercado de francos suizos.
El nuevo sistema estará cimentado en un conjunto de tazas overnight, consideradas casi libres de riesgo (Risk-Free Rate), porque se basan en transacciones que efectivamente ocurrieron en un mercado activo y líquido al día anterior. Las nuevas tasas se decidirán de acuerdo a contratos ya cerrados y no estimados, en investigaciones de los bancos involucrados. Consecuentemente, con el nuevo sistema, el valor de los intereses a pagar estará determinado por el promedio de las tasas “overnight” durante el período del contrato y no conocido anticipadamente, como ocurría antes.
Como se sabe, hace 45 años, la Libor era la referencia de referencias para transacciones en el mercado interbancario internacional. Estaba enlazada a todas las tasas aplicadas a los productos bancarios, influenciando transacciones financieras de aproximadamente 800 billones de dólares.
La libor era una tasa fluctuante
Calculada diariamente por la Asociación Británica de bancos (BBA), con base a un promedio de ocho valores proporcionados por 16 grandes bancos. Por su parte, la Euribor era fijada por los bancos organizados en la Federación Bancaria Europea. Cabe destacar que continuará operando hasta mediados de 2023, por haberse utilizado en aproximadamente 230 trillones de dólares en contratos existentes.
El cambio se debe a razones de transparencia, equidad y mejor control, después de los muchos escándalos y manipulaciones desde 1991. Los bancos involucrados organizaron un auténtico cartel y, violando las leyes anti-trust, operaban de común acuerdo y proveían valores que favorecían a sus propias operaciones.
El mayor escándalo explotó en el verano de 2012, cuando el banco inglés Barclays admitió su culpa y acordó pagar una multa de 453 millones de dólares a las autoridades británicas y estadounidenses. Muchas otras anomalías surgieron, involucrando a varios de los principales bancos mundiales. El UBC suizo tuvo que pagar 1 500 millones de dólares a los reguladores; el Royal Bank of Scotland pagó 612 millones de dólares; y el Deutsche Bank, 2500 millones de dólares.
En los EUA, la Corporación Federal de Seguros y Depósitos (FDIC), órgano federal que garantiza los depósitos bancarios, llevó a 16 grandes bancos internacionales a la justicia por manipular la Libor, causando enormes daños a algunos grupos financieros estadounidenses.
Los bancos sancionados incluyeron al JP Morgan, Citigroup, Bank of America, UBS, Crédit Suisse, Deutsche Bank, Société Générale, HSBC, Barclays, Royal Bank of Scotland, Bank of Tokyo y Mitsubishi.
Escándalos semejantes ocurrieron también con la Euribor, involucrando a algunos de los mismos bancos, en especial el Barclays, articulado para manipular la tasa de interés con el Deutsche Bank, Crédit Agricole, Société Générale y HSBC. En 2013, los órganos de control en Bruselas multaron a otro grupo de bancos con un total de 1700 millones de euros.
Al pagar las multas, los bancos garantizaron que los procesos criminales contra ellos se cancelaran. Las admisiones de culpa y las sanciones impuestas a los bancos se volvieron “escenificaciones teatrales” para la opinión pública.
El cambio nos parece válido y da más transparencia a las operaciones. Sin embargo, conviene recordar que, muchas veces, mal una nueva ley o reglamento entra en vigor, luego, aparece una forma de burlarlas.
¡Roguemos que no sea el caso!
