mayo 26, 2026

Desquiciantes, las torturas que se imponían las monjas durante la Colonia

Desquiciantes, las torturas que se imponían las monjas durante la Colonia

Arturo Rios

En la obra Paraíso occidental, de don Carlos de Sigüenza y Góngora, intelectual y científico, amigo de Sor Juana Inés de la Cruz, se mencionan algunos casos espeluznantes de monjas.

Describe la vida en un convento, donde algunos aspectos parecieran grotescos; eran muestras de falsa santidad, milagros imaginarios, austeridad morbosa y devoción agravada, pues el afán era destacar sobre sus compañeras, llamando la atención de las autoridades religiosas y de la sociedad.

No vacilaban en someterse a sacrificios irracionales, aun contraviniendo la opinión de sus confesores.

Presentamos algunos casos

Ana de Cristo, profesa en 1652, diseñó un utensilio de tortura; una cruz con púas que lastimaban pecho y espalda, se desnudaba frente a todas sus hermanas para flagelarse inmisericordemente.

Isabel de San José le pagaba a una de sus criadas por azotarla.

Antonia de Santa Clara le pidió licencia al arzobispo para tatuarse el rostro con un hierro candente con la leyenda:

Esclava del Santísimo Sacramento, y ante la negativa del prelado, con un puñal se inscribió ella la frase en el antebrazo.

Francisca de San Lorenzo se golpeaba ferozmente delante de toda su comunidad; buscaba la compasión de sus compañeras, se amordazaba para comer.

Tomasina de San Francisco utilizaba cuerdas en todo el cuerpo y ralladores para sangrarse senos y espalda.

FUENTE: Relatos e Historias en México, número 105.

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Soy un hombre y periodista independiente, no tengo partido político. La crítica es mi posición. Me titulé a los 65 años y tengo 74. Mi vida es el Periodismo.

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