Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
Existe un extraño y ensordecedor silencio por parte de la Unión Europea (UE) y de varios gobiernos en torno al insustentable crecimiento de la deuda pública de los EUA. Hablar del tema es del interés de la estabilidad económica y política de nuestro continente. Ignorar su impacto global podría interpretarse en todo el mundo como sumisa complicidad.
¿Será quizá por el miedo a revelar el incontrolable colapso del sistema de Bretton Woods? De cualquier manera, la cuenta por pagar se presenta sin que ninguno de los actores de la trama tenga un verdadero plan en la gaveta.
Es el propio Tesoro de los EUA el que da a conocer los datos oficiales sobre la crisis de la deuda, los cuales se publicaron en el Monthly Statement on Public Debt, el informe mensual del Departamento del Tesoro (fiscaldata.treasury.gov). Hacia finales de abril, la deuda pública total, denominada “Total Treasury Security Outstanding”, es decir, la suma de los diversos títulos y obligaciones de la deuda pública, llegaba a los 34.617 billones de dólares.
Doce meses antes, esta cantidad llegaba a los 31.458 billones de dólares. En un año, la deuda pública aumentó 3.16 billones de dólares, el equivalente a la deuda pública de Alemania, la cuarta mayor potencia económica del mundo, y mucho mayor que la deuda pública italiana. ¡Todo esto en 12 meses!
¡Esto no es normal! No son “fake news”
Del valor mencionado, cerca de 26 billones dólares mencionados son considerados “comerciables”, es decir, son títulos negociables en el mercado. De estos, aproximadamente 23% son obligaciones con períodos iguales o inferiores a un año, 50% tienen madurez de dos a 10 años y solamente los restantes 27% tiene madurez de 20 a 30 años. Así, el refinanciamiento de la deuda vencida se pone en una posición de alto riesgo. Riesgo que se suma a los peligros inherentes a este sorprendente crecimiento.
Es necesario evidenciar que más de 8 billones de dólares en títulos negociables son propiedad de operadores extranjeros e instituciones financieras internacionales, es decir, de inversionistas cuyo comportamiento es difícil de ser prevenido, y también porque muchas veces se mueven por intereses especulativos.
Además, durante el presente año fiscal, los pagos de intereses de la deuda “consumirán” 13.5% de todo el presupuesto federal, un aumento de 2.6 veces en comparación con 2021.
El cuadro es inquietante y las expectativas no son de color de rosa
En el primer trimestre de 2024, el aumento del Producto Bruto Interno (PIB) estadounidense fue de 1.6%, un punto porcentual menos de los esperado, mientras la inflación llegó a una tasa de 3.7%, 2% más que en cuarto trimestre de 2023. Esto llevó a una revisión del plan de reducción de la tasa de interés de la Reserva Federal. Hacia finales de 2023, se hablaba de seis ajustes hacia abajo este año, hoy, se piensa que solamente habría un único ajuste.
De manera inexplicable, pocos se concentran en el asunto de la deuda, mientras, por otro lado, muchos hablan de una posible estanflación, un nuevo período de estancamiento económico con inflación elevada.
Este no es el caso del Financial Times. Siendo el heraldo de la City, el principal centro de las finanzas globales, no puede dejar de preocuparse. En un editorial reciente titulado “Las largas sombras de la creciente deuda de los EUA”, el periódico expresa la preocupación de que los EUA arriesgan un nuevo “caso Liz Truss”. Recordemos que las propuestas fiscales de la entonces primera ministra británica, en septiembre de 2022, derribaron el mercado inglés de títulos y, con él, el propio gobierno de Truss. El texto observa que “la deuda estadounidense se encuentra en un camino insustentable. Y también alerta que “la influencia global de los EUA puede llevar a una peligrosa complacencia entre sus líderes políticos. Obviamente, en lugar de soluciones, el Financial Times propone la clásica receta de austeridad: impuestos más elevados y recortes a los gastos presupuestarios.
Los títulos públicos y sus tasas de interés están, por ende, bajo observación. Los títulos del Tesoro de los EUA son la referencia para el precio de la deuda en el ámbito mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) argumenta que el aumento del 1% en las tasas estadounidenses tienen un impacto de más 0.9% en los rendimientos de obligaciones emitidas en otras economías consideradas avanzadas y más otro 1% en los mercados emergentes. El Financial Times alerta, o amenaza, que, si las autoridades de los EUA no intervienen, los negociantes de títulos en pánico podrían obligarlos a hacerlo.
Hace mucho tiempo, pensamos en la necesidad de una gran reforma monetaria y financiera en el contexto de un nuevo orden internacional multilateral. Sin embargo, la situación geopolítica se volvió, por desgracia, más gangrenosa. La esperanza es lo último que muere. Hoy, más de lo que entonces, uno de los pocos actores que pudiera mediar y trazar un camino hacia un nuevo Bretton Woods sería una Europa soberana e independiente. Esperamos que el nuevo Parlamento Europeo y la nueva Comisión Europea sean capaces de avanzar en esa dirección.
*MSIA Informa
