Francisco Rodríguez*
El más serio de los despachos demoscópicos midió la reciente ruptura de Morena. La que aún no cierra entre Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum. Concluyen que el indeciso exsecretario de Relaciones Exteriores perdió la oportunidad de sacar la casta inmediatamente después de que se dio a conocer, como todo lo indicaba desde hace un par de años, que la ex jefa del gobierno de CDMX, además de ser “la corcholata favorita” era ya “la favorecida” por el “destapador”.
Que de haberse ido de Morena en ese momento, se habría llevado con él al 30 por ciento de la militancia. Ese porcentaje ya se diluyó. Cae día con día.
De Xóchitl Gálvez, de otra parte, han medido que su género no la ayuda en el norte y en el sureste del país, lo mismo que en zonas no urbanas, debido a los bien enraizados atavismos que aún prevalecen entre los habitantes de esas áreas.
Sucedería lo mismo con la favorita de no tener el respaldo y los recursos que en abundancia le ofrece López Obrador. A ella también ya le pesan las acusaciones que le han enderezado los cuatroteros.
Samuel García, juventud
Y a quien observan con más posibilidades que las que podría tener la hidalguense es al neoleonés Samuel García “porque es muy echado para adelante”, aunque muchas veces de manera irreflexiva; amén de su juventud, lo que lo convierte en atractivo para sus coetáneos.
De lo que la encuestadora –la más seria que hay en ese campo, repito– está cierta es que Morena y sus aliados muy difícilmente alcanzarán las mayorías numéricas, mucho menos las calificadas, en las Cámaras del Congreso de la Unión.
Lo que sí hay que reconocer a quien será candidata del Frente Amplio por México (PAN, PRI, PRD) es el contraste que estableció frente a la ministra “pirata” de la SCJN, Yazmín Esquivel Mossa. Mientras ésta se resiste judicialmente a que la UNAM dé a conocer el resultado de sus pesquisas sobre el escandaloso plagio de su tesis para obtener el grado de licenciatura en Derecho, Gálvez se allana a lo que nuestra Máxima Casa de Estudios decida sobre su obtención del grado en Ingeniería.
Ha dicho, incluso que, si tuviese que escribir de nuevo el documento por el que también se le acusa de plagio, gustosamente lo haría.
Y a quien todo se le resbala es al ocupante –con todo y tropas, ¿rehén de ellas?– de Palacio Nacional. El “bastonazo”, esto es, su tramposa entrega del báculo a su candidata, ni siquiera le hizo mella.
Los hijos de los fruncionarios públicos mueven sus fichas en el gabinete de la aún muy tierna gobernadora del Estado de México. El ya famoso Andy López incrustó a la tesorera del gobierno local, Paulina Moreno García, mientras que Óscar Audomaro Martínez Hernández, hijo del general que encabeza la agencia de espionaje que conocíamos como CISEN, logró colar al secretario de Seguridad del EdoMex, Andrés Andrade Téllez. Ambos rendirán tributo$ a sus impulsores.
Y por hoy es todo. Le deseo, como siempre, ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
