Bolivar Hernandez
El ahora famoso telescopio Webb de la NASA nos obsequia unas fotos del cosmos, que representan a millones de estrellas apagadas, galaxias chocando entre sí, colisión de planetas.
Mis amigos saltaron de júbilo por esas fotografías, ya que dicen que es un avance en el conocimiento de la galaxia que habitamos.
Pero, según la propia NASA, el telescopio Webb solo puede fotografiar el 40 por ciento del cosmos.
Pregunto entonces, ¿Cuánto mide el cosmos? ¿No que era infinito? ¿A qué equivale el 40 por ciento del infinito?
Lo cierto es que cuando alzamos la mirada hacia el cielo oscuro y estrellado cualquier noche, eso que ven nuestros ojos, ya no existe. Son estrellas extinguidas hace millones de años. Lo que viene hacía nosotros es la luz que viaja a mucha velocidad, solamente.
Las fotos del telescopio Webb no recogen la realidad del cosmos. Es absurdo comparar dos fotos de la galaxia, un antes y un después porque son términos relativos e incomparables.
Entonces, ¿por qué tanto entusiasmo por esas fotos?
Los astrónomos pueden sentirse muy contentos con lo que observan en las fotos de la NASA. Pero, ¿y nosotros qué?
El misterio de las fotos del telescopio Webb consiste, en todo caso, saber ¿qué hay en el restante 60 por ciento? ¿Acaso ocurre lo mismo que en el 40 por ciento fotografiado?
Einstein tenía razón: Todo es relativo.
Mirar al cielo, que por cierto no está arriba de nuestras cabezas, ¿qué sentido tiene?
Aparte , la contaminación del aire en todo el planeta dificulta ver con claridad un cielo estrellado. Pocos sitios tienen en el mundo la posibilidad de observar con potentes telescopios la galaxia nuestra, y uno de ellos es en el Desierto de Atacama, en Chile.
Reflexiono sobre esto, ya que al resto de los mortales les importa un cacahuate, porque me parece que estos asuntos del universo o del multiverso son distractores de los asuntos terrenales.
Es importante ocuparse de los tópicos presentes del planeta
Del calentamiento global, de las altas temperaturas de hoy en Europa, de los incendios voraces en todo el mundo, de las inundaciones extremas por los mismos motivos.
En la agenda social mundial deben aparecer los asuntos de una guerra focalizada en un solo sitio, de sus efectos económicos globales, de las alianzas estratégicas en bloques de países industrializados.
El asunto de la migración incontrolable de África a Europa, de Centroamérica a EEUU, de Venezuela a todo Sudamérica. Atender la inflación y sus efectos en las clases más desprotegidas de todo el mundo.
Esto, en lugar de quedarse con la boca abierta mirando las estrellas apagadas.
*La vaca filósofa.
Fotos: Pixabay
La NASA revela nuevas y espectaculares imágenes a color del Telescopio James Webb
