Arturo Ríos Ruiz
Muy lejos quedaron los años de gloria de Acapulco como el puerto más famoso de México en el mundo. En los años 40, era la ciudad turística a la que acudían las celebridades de Hollywood.
Famosos como Elizabeth Taylor, Elvis Presley o Ronald Reagan vacacionaban en la bahía. John Fred Kennedy y Jackie pasaron su luna de miel en este lugar. La señora Esther Zuno de Echeverría, jovencita y soltera se enamoró del galán y buzo notable, el tecpaneco Apolonio Castillo Díaz, pero el padre le tenía otros planes y no dejó prosperar el romance.
La actriz y cantante estadounidense, Debbie Reynolds se refirió a Acapulco como una ciudad gloriosa.
Era la escapada predilecta de las estrellas del cine, por ejemplo, Rita Hayworth celebró ahí su cumpleaños número 28, en el yate del inglés Errol Flynn; quien trabó a mistad con el tritón Castillo Díaz, todo un héroe local.
Del 25 al 17 de diciembre de 1959 se inauguró la Reseña Mundial de Cinematografía en Acapulco, que tenía como escenario el monumento colonial más importante del puerto: El Fuerte de San Diego. Cada año se repetía el evento, que acarreaba figuras del cine mundial. La última se celebró en 1971.
Todo era fama, glamour, diversión y presencia de grandes personajes, amén de espectáculos de orden internacional. Empero, todo dio un giro vertiginoso y ahora languidece hasta el nombre del otrora envidiable puerto turístico mexicano.
El deterioro del puerto guerrerense comenzó por dos problemas esenciales:
A partir de las últimas cinco décadas, observamos una historia marcada por grupos subversivos, en su momento capitaneados por Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas y, posteriormente, la presencia del narcotráfico, que hoy es el amo y señor en toda la entidad.
Las declaraciones ministeriales de dos testigos protegidos de la PGR, como el exoperador financiero del cártel de los Beltrán Leyva y El JJ, refirieron que, desde 2008 autoridades de los tres niveles de gobierno y el Ejército han brindado protección a la estructura del extinto capo Arturo Beltrán Leyva, El Barbas, en Acapulco.
El próximo 15 de octubre, el presidente de México o su representante, atestiguará la toma de posesión de la gobernadora electa Evelyn Salgado, con la presencia del presidente del Tribunal Superior de Justicia y el gobernador saliente Héctor Astudillo Flores.
La nueva titular debe estar atenta, la delincuencia organizada ha acabado no tan solo con el emblemático puerto, sino con todo el estado.
Se dice que la plaza de nueva cuenta está en disputa entre bandas rivales y eso anuncia enfrentamientos sangrientos que, aunque sean comunes en la entidad, no dejan de preocupar y cobrarán vidas.
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