Voltaire: Aquellos que pueden hacerte creer absurdidades, pueden hacerte cometer atrocidades.
Mary Sandoval*
Estamos viviendo uno de los periodos de la historia de México moderno, más oscuros, donde el obstinado presidente, es el único que quiere decidir el futuro del país.
Muchos advirtieron lo que pasaría si López Obrador llegase al poder, y a cuatro años del desquiciante Gobierno de la 4T, los 30 millones que votaron por el actual mandatario, observan cómo la presidencia de su mesías platanero se desmorona, como figura de arena, pues su salvador no sólo destruyó sus ilusiones, también lo está haciendo con el país y con sus instituciones. Y lo quiere hacer con la misma democracia, en su sistemático y desafiante ataque al INE.
Vivimos en un país donde resulta que el Ejecutivo de la Unión dicta la agenda pública; cual dictador, es el único que indica qué se hará y qué no; en donde el común denominador es la destrucción y desmantelamiento de todo lo que los anteriores gobiernos lograron hacer y lo que hemos avanzado como nación.
Para que el presidente logre lo que quiere…
Ha conformado un gabinete lacayo y carente de dignidad, que sólo sigue sus órdenes, sin chistar o se va. El 1 de diciembre del 2018, Manuel Andrés López Obrador tomó posesión del cargo de presidente de la República. En infinidad de artículos se ha mencionado el discurso y los famosos 100 compromisos que, en los hechos, fue el inicio de la crónica de una destrucción anunciada.
Los programas sociales
Un rasgo que ha caracterizado al amloato son los programas sociales, que se supone son para ayudar a los mexicanos, y que en su gobierno ya alcanzaron el grado de constitucional. En mayo del 2020, el mandatario impulsó una reforma para incluir el derecho a estos programas dentro de la Constitución. La reforma modificó el artículo 4 de la Constitución para garantizar la extensión progresiva de la seguridad social para la población en estado de vulnerabilidad.
Éstos programas son las becas Benito Juárez, la pensión de adultos mayores, los apoyos a personas con discapacidad, entre otros; pero cabría preguntarse: ¿Y de dónde salen los recursos para repartir? Éstos vienen del presupuesto que el gobierno le asigna, así como de recortes a diversos sectores.
Según el portal de Expansión Política, en su edición del 21 de diciembre del 2020, comentan que el gasto social va a la alza; del 2018 al 2021, los programas presupuestarios dirigidos a subsidios (con o sin reglas de operación), prestación o provisión de servicios públicos han aumentado en un 7%; es decir, han pasado de tener un presupuesto de 691 mil millones de pesos a 742 mil millones de pesos, un
aumento de 51 mil millones de pesos; en el año 2022, se le asignaron 445,520 millones de pesos.
De acuerdo al presupuesto de Egresos para el 2023, lo asignado a programas sociales es de 600,321.9 millones de pesos.
Los abrazos y no balazos
Sin duda, una de las cosas en las cuales este gobierno “ha destacado” es en su fallida estrategia, tan absurda como estúpida, de seguridad.
Desde el inicio de su administración y hasta hace unos meses, la prioridad para el gobierno de López Obrador no era la captura de generadores de violencia o lideres de cárteles. Según esto, lo principal de esa estrategia es “combatir” las causas que originan la violencia, haciéndolo a través de dádivas; así también con la “creación” de la GN, se supone que bajarían los índices delictivos, no ha sido así.
Pero para el presidente, les falta tiempo; esto dijo el mandatario:
Nuestra estrategia requiere de tiempo porque es atender las causas, no es nada más lo coercitivo, es que haya mejores condiciones de vida, de trabajo, que haya empleo, que mejoren los salarios, que no se empobrezca al pueblo, que se atienda a los jóvenes, que se moralice la vida pública, eso lleva trabajo, no es nada mas tener los elementos suficientes, las leyes severas, las amenazas de mano dura, no es no me va a temblar la mano, es aunque no les guste: abrazos no balazos, es más inteligencia que fuerza.
La pregunta es: ¿Cuánto tiempo necesitará el gobierno de López para actuar y aplicar el monopolio legitimo de la violencia y que los índices de criminalidad bajen?
Economía, empleos
Antes de la pandemia y del inicio del gobierno de López, había un ritmo de crecimiento de al menos 2.0% al 2.5% por año; en cuanto al número de empleos, aproximadamente se creaban entre 450 mil y 500 mil empleos también por año. Si bien no son cifras halagüeñas, con AMLO ni siquiera se han podido mantener.
El diputado Jorge Inzunza hizo una critica al gobierno de López Obrador, dice que a cuatro años de este gobierno, va en retroceso la economía; así como también dice que el tabasqueño no implanta o no crea estrategias para la reactivación económica.
La economía en el año 2019 decreció al 0%, los empleos formales bajaron. Con la llegada de la pandemia por Covid-19, aunado al nulo apoyo del gobierno a las empresas, la situación empeoró, ya que cerraron aproximadamente 1 millón 600 mil empresas. Según esto, los apoyos que se brindaron fueron solamente a los pequeños negocios; por lo que la generación de empleos fue cercana a los 300 mil.
La inflación está cerca al 8.7%, la canasta básica ha aumentado de precio en por lo menos 50% en productos como la tortilla, huevo y otros productos.
Las obras faraónicas
En el paquete económico para el próximo 2023, el presidente López Obrador detalló que el paquete contempla solvencia en proyectos estratégicos como el Tren Maya, los programas del Istmo de Tehuantepec, la operación de la Refinería Dos Bocas, las dos plantas coquizadoras en Tula y Salinas Cruz, la modernización de las seis refinerías, la construcción de las plantas termoeléctricas en Mérida y Valladolid en Yucatán, la interconexión en el norte de Sonora y Baja California y electrificación en los Cabos, Baja California Sur.
En mi artículo Los juguetes destructores para México, comenté que en cada gobierno hay una obra, un distintivo que lo caracteriza, y el gobierno actual no es la excepción. Esas obras son, principalmente: el Aeropuerto Santa Lucía (El Chaifa), Tren Maya y la Refinería Dos Bocas; en ellas se invierte prácticamente la mayor parte del presupuesto federal.
La salud como la de Dinamarca
En la conferencia matutina del 16 de enero del 2020, López Obrador aseguró que para el 1 de diciembre, el sistema de salud pública funcionaría con normalidad, servicios de calidad y atención médica y medicamentos gratuitos.
El sistema de salud en México, antes de la llegada del gobierno de la 4T, funcionaba muy bien; se contaba con el Seguro Popular y los programas de vacunación llegaban a todos los sectores de la población.
López Obrador ha dicho, en infinidad de veces, que tendremos un sistema de salud como el de Dinamarca. El problema es que no ha dicho, ¿para cuándo?
La justicia selectiva
Haciendo memoria, cuando López estaba en la campaña presidencial del 2018, dijo que habría amnistía para quienes se supone están en prisión y son inocentes. Esos “inocentes” son personas que pertenecen al crimen organizado o gente muy cercana al presidente y a sus intereses.
El caso más sonado es el Culiacanazo del 17 de octubre del 2019, en donde el presidente ordenó que se liberara al hijo del Chapo Guzmán, Ovidio Guzmán López, quien ya había sido detenido por los soldados.
Es del dominio público que López Obrador es una persona muy vengativa; si hay alguien que lo enfrente o confronte, utiliza todo el poder del Estado Mexicano y las mañaneras, para desacreditarlo. Pero cuando se trata de actos delictivos que cometieron o cometen sus familiares y círculo cercano, resulta que todos son inocentes y, desde el púlpito, enseguida los absuelve. Así es la dictadura trasnochada que el huésped de Palacio quiere imponer en México. Por fortuna, no somos un país bananero.
