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El Canto del cisne de la globalización

Foto: geralt

MSIA Informa

En su último informe, la Organización Mundial de Comercio (OMC) llora lágrimas de cocodrilo al lamentar el proceso de desglobalización y el retroceso del libre comercio.

Dice el texto:

Un comercio más libre, entregaría crecimiento y desarrollo compartidos. La interdependencia económica daría a los países una participación exitosa uno de otro. Reglas e instituciones internacionales promoverían estabilidad, confianza y colaboración. El antídoto al nacionalismo económico de suma cero fue una cooperación económica global de suma positiva (sic).

El mea culpa tardía

Fue lamentado en los ambientes librecambistas de todo el mundo. Un ejemplo pertinente fue el editorial del periódico brasileño O Estado de São Paulo del domingo 15 de octubre, “en efecto, la globalización trajo daños colaterales: el crecimiento de los países pobres intensificó las emisiones de carbono, la clase obrera de los países ricos perdió empleos” –y, claro “la capitalización de autocracias como China amplió su potencial de agresión”, comenta.

El editorial concluye:

La buena noticia es que la globalización sigue creciendo. La mala es que ella se está desacelerando.

La retórica nacionalista gana terreno y puede cambiar el juego. Pero la realidad es que hoy, como siempre, el camino hacia un mundo más próspero, justo y limpio, está en más apertura e integración, no menos. Antes que un choque de desglobalización, el mundo necesita de una ola de ‘reglobalización’.”

Es el caso de preguntar: ¿Qué reglobalización?

Foto: geralt
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