La Comisión de Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento realizó el conversatorio Desafíos del Agua en México, Retos y Oportunidades, en el que los legisladores, así como organismos del sector y especialistas formularon propuestas en torno a la gestión y preservación del líquido.
El presidente de la instancia legislativa, diputado Rubén Gregorio Muñoz Álvarez (Morena), afirmó que el agua tiene que ser motivo de concordia y unidad nacional, para que se convierta en área de oportunidad, a través de una política pública apoyada en un diagnóstico claro e inversión en infraestructura.
En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, celebrado el 22 de marzo, precisó que un buen diagnóstico va a permitir establecer los lineamientos que deberá tener una nueva política pública del agua, para que en la Agenda 2030, México proponga qué hacer de aquí al año 2030, a través de una perspectiva clara que se pueda homologar en todas las áreas del gobierno e integrar un documento propositivo de planeación.
Adriana Bustamante Castellanos, diputada de Morena, consideró que en el sector hídrico faltan voluntades políticas y ciudadanas para garantizar realmente el derecho humano al agua.
Los procesos de capitalización y concentración de la riqueza llevaron a la sobreexplotación sin medida que convirtieron al agua en mercancía.
Del PAN, el diputado Mario Mata Carrasco comentó que la Ley de Aguas Nacionales establece la diferencia entre asignación urbana y el derecho humano al agua. Resaltó que el sector agropecuario fue el único que creció durante la pandemia, y no podemos, en este momento, meterle mano a una ley que está dando resultados, aunque sí actualizarla.
También del PAN, el diputado Pedro Garza Treviño sostuvo que no es posible que no se cobre el agua; es un crimen. Debe promoverse el pago y que se penalice a quienes no cumplan; los alcaldes tienen una gran responsabilidad en ello. Aunque se haga mal uso del recurso no hay ninguna sanción, advirtió.
El diputado de Morena, Bernardo Ríos Cheno, apuntó las presas requieren desazolve y quedarán al 30 por ciento de su capacidad.
La sobreexplotación de pozos clandestinos en las sierras es una situación que debe revisarse, así como la contaminación y concesiones, aseveró.

Reglamentar el derecho al agua, no de forma cosmética
Alejandra Isela Martínez Rodríguez, subdirectora general de Administración de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), destacó que las aguas subterráneas son un tesoro que es necesario potencializar en equilibrio con el ecosistema.
Humberto Armenta, representante de Regiomontana de Construcción y Servicios S.A.P.I. de C.V. (Recsa), señaló que el problema fundamental es el debate entre el derecho humano al agua y las inversiones que requieren rentabilidad, dos visiones polarizadas que no se han conciliado.
Refirió la existencia de más del 50 por ciento de ineficiencias operativas y comerciales, en promedio, de los organismos operadores del recurso hídrico a nivel nacional, donde el problema no es de volumen, sino de gestión.
El ex director general de Sistema de Aguas de la CDMX, Ramón Aguirre, dijo que cuando se habla de una cobertura inferior al 60 por ciento se necesita retomar el tema de los indicadores de agua en México. Agregó que para presas, mantenimiento de infraestructura y alcanzar coberturas se requieren 110 mil millones de pesos.
Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, apuntó que es fundamental que todos los sectores paguen el consumo y valorar el agua en su concepto económico. Propuso conjuntar en un solo programa las acciones dispersas.
Joselyn Domínguez Zapata, representante de Cántaro Azul, indicó que la infraestructura debe ser vista como un servicio y trabajada desde las comunidades rurales, a fin de que se le incorpore en cada uno de los diseños para asegurar que las instalaciones duren más de 30 años.
Denise Suárez Moares, doctora en derecho, refirió la necesidad de reconceptualizar el derecho humano del agua. Es un gran reto para los legisladores reglamentarlo no de forma cosmética, sino como un derecho.
Propuso transformar el paradigma economicista del agua como moneda de cambio, de lo contrario será muy difícil cambiar las desigualdades que en México provoca que los más pobres subsidien a los más ricos al pagar el abasto de pipas.

