El investigador climatólogo, Carlos Nobre, propagandista de los sofismas que circulan en todo el mundo acerca de los cambios climáticos, efecto invernadero, etc. etc. en una entrevista con la Agencia Brasil, publicada el 23 de septiembre, utilizó palabras duras: por su actividad económica, el hombre es una enfermedad del planeta.
Arturo Kowarski*
Enfáticamente sostuvo que la humanidad necesita reducir de inmediato las emisiones de dióxido de carbono (CO2), de lo contrario el sobrecalentamiento de la Tierra provocará catástrofes climáticas que imposibilitarán la vida humana en las próximas décadas. ¿Qué sucederá si reducimos drásticamente la actividad económica, retrocediendo el nivel de vida de las sociedades, o mediante la transición energética radical, para cumplir la meta de cero emisiones de carbono (cero neto) para 2050? Entre otros, la Unión Europea ha estado tratando de ajustarse a las metas en los últimos años, la verdad con poco éxito.
La frase de Nobre asociando el progreso y el crecimiento poblacional con una enfermedad resuena con fuerza en los círculos ecologistas.
Las horrendas consecuencias de tales convicciones, se ve en la proliferación de movimientos, especialmente en Europa y Estados Unidos, que enarbolan esos lineamientos al pie de la letra y promueven demandas abarcando desde el Movimiento para la Extinción Humana Voluntaria hasta Childfree (sin hijos).
Está última, integrada por parejas jóvenes, en perfectas condiciones reproductivas, sin tapujos enarbolan la bandera de la no la procreación. En el mundo de la cultura woke, que deliberadamente florea el lenguaje, huyendo de la realidad, se organizan difundiendo semejante ideario, como si no tener hijos fuera una postura ética, porque de esta manera ayudan a evitar la sobrepoblación.
En Estados Unidos
El movimiento childfree ha alcanzado apoyo significativo y ya cuenta con más de 40 organizaciones registradas, entre ellas Childfree by Choice Project, No Kidding y The NotMom.
No Kidding (NK) es una organización internacional para personas sin hijos creada en 1984 en Vancouver, Canadá, y ha crecido mucho desde entonces, con 40 células activas en Canadá y Estados Unidos. El movimiento también es popular en Italia, España y Nueva Zelanda.
La asociación británica sin hijos Kidding Aside se fundó en el año 2000 y promueve un estilo de vida sin hijos como una alternativa igualitaria a la paternidad. Una encuesta de 2024 muestra que el 15% de los británicos de entre 18 y 24 años no quieren tener un hijo, y esta cifra aumenta en los grupos de mayor edad.
En 2023, el 47% de los adultos menores de 50 años dijeron que es poco probable que tengan hijos en los EE. UU.
La vena del ecologismo radical también está presente en el Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria. Para ellos, la extinción humana sería la única forma de evitar la “degradación ambiental”
¿Qué tienen en común el alarmismo de Carlos Nobre y estos movimientos contra la vida?
Básicamente, son ramificaciones del maltusianismo, de la vieja creencia de que la población humana crecería más rápido que los recursos naturales disponibles para sostener a la población. Una tesis que resultó falsa en el siglo XX, en el que los inmensos avances en la productividad agrícola permitieron un suministro cada vez más abundante de alimentos para el consumo de las sociedades modernas.
*MSIA Informa
