Arturo Rios
Los zanates no son cuervos ni originarios del Valle de México. Los introdujo el Tlatoani Ahuizotl, quien amaba estas aves. Fue el padre de Cuauhtémoc. Su nombre científico, Quiscalus mexicanu, de la familia de los Icteridae.
Los machos gozan un plumaje negro, iridiscente y brillante; miden hasta 43 cm y pesan unos 230 gramos. Las hembras, cerca de 33 cm, pesan 125 gramos; poseen plumaje café opaco.
Son aves inteligentes, recuerdan lugares, personas y abren empaques para buscar comida. Su canto es mezcla de varios sonidos.
Son territoriales y defienden sus nidos agresivos
Cuando perciben un agresor, emiten un canto de alarma para llamar a otros y poseen un canto especial de cortejo, acompañado con un baile frente a la hembra.
Hoy, el zanate es un ave común en el Valle de México, pero no fue así. La introducción del llamado, teotzanatl en náhuatl, al Valle de México, se debe al Tlatoani Ahuizotl, octavo gobernante de Tenochtitlán.
Él, por su gusto por las aves y el proceso de entrada, contó casi tres etapas:
La introducción de los zanates fue un proceso corto, el cual pudo terminar durante el gobierno de Ahuizotl o de su sucesor, Moctezuma; tras ello la protección de la especie terminó.
Hacia 1577, los zanates ya habían expandido su hábitat cerca de 20 leguas.
FUENTE: México Desconocido.
Foto: Dirgon
