Sergio Uzeta Murcio*
Es triste reconocerlo, pero México está viviendo un verdadero infierno provocado por tres elementos que se retroalimentan entre sí: corrupción, violencia e impunidad.
No hay lugar de la República mexicana que se salve de esta terrible ola de desapariciones, asesinatos, robos, extorsiones y hechos de violencia que están sembrando terror entre las familias de todo el país.
Y no hay autoridad que le ponga un alto o, por lo menos, tenga una estrategia efectiva para terminar con esta espiral violenta que está socavando los cimientos que sostienen nuestra frágil gobernabilidad.
El infierno mexicano provoca la aparición de cuerpos congelados en Veracruz, la desaparición y asesinato violento de 5 jóvenes en Jalisco, el asesinato a sangre fría de una joven mujer en León, Guanajuato, y el asesinato de un empresario de origen español, víctima de las gotas de la muerte que le pusieron a su bebida en un bar de Naucalpan.
Todos los días nos despertamos con estas historias de horror y, todos los días, escuchamos las palabras huecas de las autoridades de todos los niveles que prometen terminar con este tipo de hechos.
Este clima violento ya no se puede ocultar con las palabras huecas
Las burlas y las ocurrencias que profiere, desde su conferencia mañanera, el señor de Palacio Nacional. Es de tal magnitud la descomposición que vivimos en México, donde el Infierno de la violencia amenaza con quedarse para siempre.
Por desgracia, este clima violento tenderá a agudizarse ante la radicalización del discurso político y la lucha por el poder que se viene en 2024.
Sin autoridad electoral confiable, sin políticos responsables que buscan pactar con quien sea para mantenerse en el poder, los mexicanos estamos condenados a vivir un año de pesadilla. El que coronará el gobierno que más muertes tiene en su haber en los tiempos recientes.
*Periodista y comunicador
facebook.com/sergio.uzetamurcio
twitter: @UZETASUM
Foto: ayoubZineLaarab/Caricatura: Luy
